Davidovich gana el duelo local y ya es cuartofinalista en Mallorca

Menéndez y Davidovich, ayer antes de jugar. :: @rnadalacademy/
Menéndez y Davidovich, ayer antes de jugar. :: @rnadalacademy

Menéndez se retira por unas molestias en la cadera al comienzo del segundo set en un choque totalmente desequilibrado

PEDRO LUIS ALONSO

málaga. El primer duelo entre las dos mejores raquetas malagueñas del momento, en los octavos de final del Challenger de Mallorca (en la Academia de Rafa Nadal y en pista dura) no tuvo historia, aunque sí será histórico. Alejandro Davidovich (126º del 'ranking' ATP) pasó sin piedad por encima de su paisano Adrián Menéndez (194º), que se retiró al comienzo del segundo set por unas molestias en la cadera que apenas le permitían hacer movimientos cruzados. Con 6-1 y 3-0, en 44 minutos de encuentro, el marbellí no esperó más y decidió dejar de competir después de ser atendido por un fisioterapeuta en la pista al término del primer juego de esa segunda manga.

Había expectación por comprobar las evoluciones de uno y otro en su primer cruce en el circuito. Por un lado un Menéndez veterano, pero que luce su mejor juego en pista dura; por otro, la promesa que está a punto de llegar al 'top 100' y que se siente más cómoda en tierra. Pese a que no llegaba en su mejor momento de la temporada, Davidovich estuvo excelente con el saque y en los puntos largos, defendiéndose a las mil maravillas y atacando a un rival limitado en su movilidad.

Ahora Davidovich (quinto cabeza de serie) se las verá hoy, en cuartos de final, con un compañero de generación, el austriaco Jurij Rodionov (311º), al que no se ha medido en el circuito, pero al que conoce bien de la etapa de júnior. Por su zona del cuadro los obstáculos para llegar a la final tienen el denominador común de la juventud, porque en caso de victoria su cruce saldría del vencedor entre Pedro Martínez (153º) y el finés Emil Ruusuvuori (209º). Uno de los alicientes del torneo es la presencia de Andy Murray en la otra mitad del cuadro, candidato claro a llegar a la última ronda.