FUERA DE PISTA

Hasta pronto, Fernando

ENRIQUE GLÜCKMANN

El Gran Premio de Abu Dabi echa desde hace años el cierre a la temporada de F1 y desde hace cinco años siempre lo ha ganado Mercedes, en esta ocasión con el título de pilotos y de constructores ya decidido. Ha sido más de lo mismo. Hamilton, que se mostró intratable desde los entrenos consiguiendo una 'pole position' estratosférica, trataba de 'pagar' los servicios prestados a su compañero Valteri Bottas, pero el finlandés ha vuelto a mostrar su debilidad de nuevo, no dando la oportunidad al inglés de devolverle los favores de toda la temporada, perdiendo incluso el podio con un retrasado quinto puesto, muy pobre resultado para el coche que lleva. Pero lo que sucede realmente es que Mercedes no quiere tener un segundo gallo en su equipo, como paso en la época de Rosberg, y mantiene al finés en su rol de segundón para volcarse con Hamilton, no poniéndole un piloto a su lado con calidad para reivindicarse.

Cierto es que la carrera la ganó Mercedes con una estrategia arriesgada con sus neumáticos que, les salió bien, pero en esta ocasión ni los Ferrari pudieron hacerles sombra, pero no sería descabellado tener a otro piloto a su lado para evitar que se relaje.

La carrera comenzó con el espectacular accidente del Renault de Nico Hulkemberg, que dio varias vueltas de campana tras un toque con Grosjean, quedando boca abajo e imposibilitando al piloto que estaba perfectamente salir del coche, pudiéndose ver que en estas situaciones el 'Halo' puede llegar a ser peligroso al no dejar salir al piloto con rapidez. En este apartado la FIA tiene mucho en que trabajar aún.

Carlos Sainz, que disputaba su última carrera en Renault, realizó una de las mejores actuaciones desde que está con el equipo francés, situándose sexto en una actuación impecable. Espero que la travesía del desierto que le aguarda presumiblemente en McLaren el año próximo no lo agote y, si los ingleses por fin despiertan, podamos tener a un piloto español ilusionándonos nuevamente.

Se avecinan muchos cambios de pilotos para la temporada que viene. Raikkonen, que abandonó en su última carrera en Ferrari, pasará a Sauber, el equipo que le permitió debutar en Fórmula 1. A Ferrari llega Charles Leclerc, que debe ponerle las pilas a Vettel, pues el alemán ha tenido una temporada para olvidar, y sus repetidos errores le han hecho descalificarse a sí mismo para luchar por el título, el joven monegasco es de la misma generación que Verstapen, pero con mejores maneras personales; es educado, rápido y trabajador. Si me piden una opinión para el próximo año, no dudo en situarlo como uno de los favoritos, si el Ferrari se mantiene en el grado de competitividad demostrada este año.

Por otro lado, a Williams llega sabia nueva. George Russell, el actual Campeón de la Fórmula 2, hará equipo con Robert Kubica, el polaco que casi perdía un brazo en un accidente en un Rally en Italia hace ocho años. Este último es un ejemplo de tenacidad y superación. Ha luchado lo indecible para volver a lo que fue el sueño truncado de su vida.

Pero realmente todo durante el fin de semana giró en torno a la retirada de Fernando Alonso. El asturiano batalló, como es su estilo durante toda la carrera, por un miserable onceavo puesto y pienso que por fin se ha liberado del martirio de competir en esta situación. Hasta sus más acérrimos enemigos no han tenido más remedio que demostrarle el respeto que el español ha sabido ganarse a pulso durante estos quince años en la máxima categoría, donde ha ganado dos campeonatos mundiales, un premio más que corto para los méritos que ha demostrado.

Espero que su retirada sea temporal y que en 2020, con el cambio de ciclo en el reglamento, encuentre un hueco y podamos volver a verlo luchando por ganar carreras. Hasta Australia 2019.

 

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