FUERA DE PISTA

Mercedes se mantiene

ENRIQUE GLÜCKMANN

El Gran Premio de Australia marca cada año el inicio del Mundial de Fórmula 1 y este año lo hacía de nuevo, esta vez con la desagradable noticia de la repentina muerte de Charlie Withing, quien durante más de veinte años ha realizado las labores de Director de Carrera, además de mantener un fluido contacto entre la organización y los pilotos gracias a su dialogante talante. Será difícil encontrar un sustituto con sus cualidades.

El circuito semiurbano de Albert Park en Melbourne es un trazado a la antigua usanza; es decir, rápido y con los muros muy cerca, lo que conlleva continuos incidentes, que curiosamente este año no se han producido. Además, es del gusto de la totalidad de los pilotos por estas características, pero no deja de ser atípico, circunstancia que hace que lo que sucede en la primera carrera no tiene por qué ser la tónica de lo que será el resto de la temporada.

Tras los test de invierno Ferrari aparecía con una gran ventaja, pero ha llegado Australia y el espejismo de Ferrari se ha disipado y Mercedes sigue llevando la voz cantante, como ha ocurrido durante toda la era de los motores híbridos.

En los entrenamientos Hamilton marcaba la 'pole' y relegaba a Vettel a la segunda línea de la parrilla, y desde aquí sólo su fallo en la salida explica que no ganara la carrera, en beneficio de su compañero de equipo Valteri Bottas, que, para ser justos con él, realizo una carrera impecable adjudicándose incluso la vuelta rápida que este año, como novedad, vale un punto extra.

Para Ferrari, los 'campeones de 'nvierno', la carrera fue un desastre total, unido a la inoperancia de la dirección desde su muro. Vettel nunca estuvo en condiciones de luchar por la victoria e incluso obligaron a su compañero, el talentoso Charles Leclerc, a aminorar su ritmo para que no lo pasara en las últimas vueltas, llegando a cometer un gran error con el monegasco al no meterlo en 'boxes' para cambiar sus neumáticos. Esto le hubiera permitido fácilmente hacerse con la vuelta rápida, perdiendo el punto adicional. Mal comienzo para un Matias Binotto en el que se han depositado muchas esperanzas en la nueva dirección del equipo italiano.

Gran sorpresa fue el tercer puesto conseguido por Max Verstappen, que se dio el lujo de adelantar a Vettel y acercarse peligrosamente a Hamilton en las vueltas finales, con un novedoso Red Bull equipado con motor Honda, lo que supone el primer podio para los japoneses después de cinco años verdaderamente horribles. Nunca dudamos que Honda llegaría a ser competitivo, pero este resultado pone de manifiesto dos cosas: la primera, que el chasis de Red Bull es con mucho el mejor de la parrilla, y la segunda, que los japoneses empiezan a ver la luz. Una pena ahora que ya no está Fernando Alonso con ellos.

Dos apuntes para terminar. Mala suerte para el único piloto español presente, Carlos Sainz, que debía de abandonar con una avería de su motor Renault, después de demostrar en los entrenos que el McLaren ha mejorado, aunque no sabemos a ciencia cierta cuánto. Por otro lado, descorazonador 're-debut' del polaco Robert Kubica, que volvía a la máxima categoría tras ocho años después de un accidente donde casi se amputaba su brazo derecho. Desafortunadamente su Williams es el 'farolillo' rojo de la parrilla y la temporada que le espera en el equipo inglés se presenta muy difícil tras su milagrosa recuperación.

Hasta Bahréin.