GP de Italia

McLaren toca fondo en Monza

Fernando Alonso, antes de los entrenamientos libres en Monza. /Efe
Fernando Alonso, antes de los entrenamientos libres en Monza. / Efe

El pobre rendimiento en los libres del GP de Italia hace pensar que Alonso y Vandoorne sufrirán aún más que en Spa

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO

Ferrari completó un viernes soñado ante los 'tifosi' de Monza. Sebastian Vettel fue el más rápido del día, justo por delante de Kimi Räikkönen, que sostiene aún que sigue estando en un momento bueno de conducción, en medio de rumores que apuntan a su salida de la Fórmula 1 en favor de Charles Leclerc. Si para Ferrari fue una sesión dulce, para McLaren fue para olvidar. Lo avisaba Fernando Alonso en las jornadas previas: en Monza iban a sufrir. Quizá muchos de los que le leyeron o escucharon prefirieron tomárselo con filosofía, ya que como tantas otras veces, el asturiano pecaba de pesimista para evitar lanzar campanas al vuelo imposibles de sostener. Sin embargo, los resultados le han dado la razón: están absolutamente hundidos.

Dejando de lado los datos obtenidos en una primera sesión disputada bajo lluvia (el más rápido fue el inesperado Sergio Pérez con el Racing Point Force India), en los que Fernando Alonso acabó decimocuarto, en la segunda tanda no tuvo un resultado mejor, ni mucho menos. El McLaren MCL33 sufre en Monza como en ningún otro sitio en este calendario, y en condiciones más normales no pudieron pasar de los últimos puestos.

Sólo superaron a un Marcus Ericsson que dio el susto con un espectacular, aunque sin consecuencias para él, accidente que le hizo volar a final de recta. El sueco perdió la trasera de su monoplaza en la fuerte frenada de la primera curva, y en cuanto pisó la hierba, su coche salió catapultado dando un par de vueltas de campana. Pese al golpe, que destrozó el Sauber, Ericsson salió por su propio pie sin mayores problemas.

No fue el único incidente de un viernes más movido de lo previsto en Monza. A Sebastian Vettel no le costó demasiado quedarse con el mejor tiempo, pero sí mantenerse en la línea correcta de la trazada. Especialmente sufrió en la mítica Parabólica, que trazó varias veces por fuera hasta el punto de que se salió en uno de los fallos hasta estrellarse. El susto no le impidió acabar la sesión, aunque con bastantes menos vueltas de las que hubiera deseado.

Mientras que Alonso no pasaba de la antepenúltima posición, Carlos Sainz acababa duodécimo en un viernes más corto de lo previsto para todos, pero con la sensación de que pueden mejorar este sábado. Aunque fue el primero en romper la barrera de los dos segundos de diferencia con respecto a los Ferrari, parece que aún tiene un par de décimas que le pueden aupar a esa 10ª plaza que le daría paso a la Q3, una opción más que probable toda vez que su compañero Nico Hülkenberg sí llegó a ese puesto y será sancionado por cambiar varias partes de su unidad de potencia.

De las pocas lecturas que puede sacarse de este viernes convulso, la primera clara es que los motores Renault no están a la altura de pelear en condiciones con los Ferrari y Mercedes. Verstappen y Ricciardo (que también perderá posiciones por el mismo motivo que Hülkenberg) se quedaron a más de un segundo del crono de los Ferrari, por lo que apuntan a ser una alternativa siempre que alguno de los grandes caiga.

Las dificultades para mantener el coche en la pista que se vieron en los Ferrari, especialmente en el caso de Vettel, hace que se alberguen esperanzas para poder ver una carrera razonablemente competida arriba, si bien los Mercedes dependerán demasiado de los fallos ajenos para verse en posiciones de pelea por la victoria. Queda por ver, no obstante, el rendimiento que pueden mostrar en la clasificación. Si ese 'party mode' vuelve a escena, quizá los de rojo tengan que sufrir algo más.

 

Fotos

Vídeos