GP de Japón

La amarga despedida de Alonso de Suzuka

Una aficionada japonesa se fotografía junto a Fernando Alonso. /Franck Robichon (Afp)
Una aficionada japonesa se fotografía junto a Fernando Alonso. / Franck Robichon (Afp)

El asturiano siente la cultura japonesa como propia, y en su último GP de Japón nota el calor de los miles de fans nipones que le siguen desde hace años

DAVID SÁNCHEZ DE CASTROMADRID

Fernando Alonso es asturiano y español de pura cepa, pero por cómo se le ve cada vez que viaja a Japón (por placer, por trabajo o por ambos), a veces parece que le gustaría tener, al menos, la doble nacionalidad. Pocos países le atraen más, y con pocas culturas se siente más identificado. Los tatuajes que recorren su espalda, inspirados en la filosofía samurái, o sus continuas alusiones a Sun Tzu y su 'Arte de la Guerra' son ejemplos de hasta qué punto ha influido en él la milenaria idiosincrasia asiática.

Por eso, para Alonso está siendo un fin de semana especial en Suzuka. Aquí ha cuajado algunas de sus actuaciones más memorables, como aquel adelantamiento a Michael Schumacher sobre la curva 130r (cuando era un auténtico reto sólo para valientes), o su victoria en el Gran Premio de 2008, después de la polémica de Singapur de unos días antes, cuando se reivindicó en medio de la tormenta que generó aquella. De la de 2006 salió la que fue, a la postre, su segunda corona mundial. Ese fue el día en el que realmente se ganó un sitio entre los grandes, por 'jubilar' a Michael Schumacher, si es que eso es posible ante el más grande de todos los tiempos, por números al menos.

El carácter de Alonso y las continuas alusiones a su cultura le han convertido en un ídolo. La ruidosa afición nipona, una de las más cariñosas con los pilotos desde antaño (y por eso, un Gran Premio inamovible del calendario por muchas vueltas que se le den), aceptó con gusto a Alonso como uno de los suyos. Sólo hay que ver cómo le vitorearon cuando salió a la recta de meta para saludar a los aficionados que le esperaban en las gradas el jueves, antes incluso de que los coches arrancasen. Aún así, hay algunos fans que van más allá que otros.

Es el caso de Nana. Es una japonesa que, desde hace años, visita los paddock de la Fórmula 1 para ver a su ídolo. De la Fórmula 1, de la Indy, de Daytona o de Le Mans, donde se la vio pasear con un pase VIP de más de 735 euros(más el viaje), para ver de cerca a Fernando Alonso. Nana es, posiblemente, la fan que más lejos está del día a día del piloto, pero una de las que más le sigue. De hecho, éste a veces incluso la busca cuando llega a Japón, extrañado de que no vaya a buscar un autógrafo en la sesión de los jueves. Tanta pasión no es en vano, y Alonso la correspondió con una experiencia única: unas vueltas en uno de los McLaren que se usan en las Pirelli Hot Laps, la experiencia VIP a precio de sangre de unicornio que en cada Gran Premio pueden aprovechar algunos elegidos.

La ascendencia de Fernando Alonso en un país como Japón no se ha quedado fuera de la visión comercial de las escuderías para las que ha pilotado. Comercialmente, Alonso es un filón allí. En su etapa de Ferrari, por ejemplo, la Scuderia le dedicó una línea de ropa azul (como la bandera de Asturias) con una tienda propia en la zona de compras del circuito. Estaba la tienda oficial de Ferrari y la de Alonso. Ningún otro piloto, excepto Ayrton Senna, había gozado de tal privilegio.

Tampoco el propio Alonso desaprovecha su tirón allí: no es casual que luzca un diseño especial en la gorra de su marca de ropa en cada comparecencia que haga este fin de semana.

Pero no será la despedida que sueña. Alonso no estará luchando por la victoria, ni por el podio. Y si no llueve, ni siquiera por un 'top 5'. La situación que atraviesa McLaren, que lejos de mejorar, empeora carrera a carrera, le hará irse por la puerta de atrás de un imperio que él mismo rigió.

Una semana en Japón

Alonso se despide de Suzuka con un Fórmula 1, pero no como piloto. Y es que, por los designios de los calendarios, el piloto español tendrá que estar una semana en tierras del país del sol naciente. El próximo domingo, 14 de octubre, disputará las 6 horas de Fuji, la siguiente cita del calendario del Mundial de Resistencia. Cambiará el mono de McLaren con el que se arrastra, obligado, por cada trazado, por el ganador de Toyota.

Tras la descalificación de Silverstone, Alonso afronta la cita bajo el legendario monte japonés con ilusión de despedirse (al menos, de momento) de la afición japonesa con una victoria. Algo que no ha logrado desde hace doce años, cuando aún gozaba del estatus de favorito en cada carrera que disputaba. Con permiso de Kazuki Nakajima, su compañero en el TS050 número 8, y de Kamui Kobayashi, el otro piloto japonés del equipo Toyota en el coche número 7, Alonso será el gran protagonista en el paddock.

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