Fórmula Uno | GP México

Quinta de Verstappen y quinto de Hamilton

Lewis Hamilton, con el volante de su Mercedes. /Afp
Lewis Hamilton, con el volante de su Mercedes. / Afp

El holandés se impuso en un difícil GP de México en el que el británico, que no entró en el podio, amarró el campeonato del mundo; Día negro para los españoles: Alonso y Sainz abandonaron

DAVID SÁNCHEZ DE CASTROMadrid

Ganar un campeonato del mundo se asemeja mucho a la conquista del amor: dicen que los que requieren más flirteo son los que, a la postre, se guardan con más cariño en la memoria. Por eso, probablemente Lewis Hamilton no olvide nunca la carrera del GP de México de 2018. No sólo conquistó aquí su quinto Mundial, con lo que iguala al mítico Juan Manuel Fangio, sino que además lo hizo en uno de los Grandes Premios más complicados para él. De hecho, el cuarto puesto de este domingo es el peor de las últimas diez citas del mundial que con mano de hierro ha ido remontando hasta ganar en el mismo escenario que el año pasado.

Tras nueve carreras consecutivas en el podio (seis de ellas, con victoria), a Hamilton le tocó sudar de lo lindo. El abarrotado Foro Sol del Autódromo Hermanos Rodríguez asistió a una de las carreras más emocionantes de los últimos tiempos, no tanto por lo que ocurría en pista (el ganador dobló a todos excepto a los cuatro primeros), sino por lo inverosímil de ver a los Mercedes sufriendo en una carrera que se le puso muy cuesta arriba desde el principio.

Y es que, como ocurriera en Austin, los neumáticos le han supuesto toda una pesadilla para Hamilton y Bottas. Especialmente para el primero, que vio enseguida que algo no iba bien. «No soy capaz de igualar los tiempos de los que van delante con estos neumáticos nuevos, chicos, algo pasa», se lamentaba por la radio. Y no le faltaba razón: mientras Max Verstappen se encaminaba inexorable como un huracán hacia su quinta victoria en Fórmula 1, Hamilton se veía adelantado primero por Daniel Ricciardo, el poleman que abandonó por octava vez este año (más que nadie), y después por los Ferrari, que aún soñaban con mantener vivas las opciones de Vettel por el título. Pronto se dieron cuenta que no iba a ocurrir, ya que Verstappen se mostró letal y dejó claro que va a ser un serio candidato al título en cuanto Red Bull y Honda, su motorista a partir de 2019, le den un coche para pelear por el trofeo junto a los 'cocos' Mercedes y los candidatos Ferrari.

Hamilton: «Este título no se ganó aquí, sino a lo largo de todas las carreras del año»

Aunque no fue la carrera soñada, lo consiguió: Lewis Hamilton ya puede decir que lleva los mismos mundiales que todo un mito como Juan Manuel Fangio. «Es muy extraño ser campeón por quinta vez. Quiero darle las gracias a los aficionados, ganar en México es especial», dijo.

Y eso que, como confesó, fue «una carrera horrible». «Tuve una gran salida, estábamos avanzando, pero no sé qué pasó después, nos costó mucho a mí y a Valtteri. Tuvimos muchos problemas y tratamos de aguantar como pudimos», resumió, tras consumar un título que «no se ganó aquí», insistió.

«Esto se ganó a lo largo de todas las carreras de la temporada, con el trabajo duro de todo el equipo, quiero agradecer a todos en Mercedes que lo han hecho posible», agradeció el de Stevenage, que no quiso dar una lista completa de la gente involucrada para no dejarse a nadie fuera. «Cuando Fangio consiguió el quinto título debió ser algo increíble, y ahora igualarlo es muy especial», resumió, sonriente, antes de irse a celebrarlo.

Hamilton veía cómo los tres juegos de neumáticos que montó durante la carrera se deshacían como si fueran de chicle. Tuvo que tirar de su entrenamiento previo, de esa madurez que antaño le faltaba y que ahora ya tiene más que atesorada para resistir en pista. No cabía lugar a ningún fallo, no quería postergar lo que ya era suyo en justicia. Casi se ve fuera cuando, por resistir a Ricciardo, se dio una excursión por el sembrado. Pero no: al final aguantó, entró en una cuarta plaza que le sabe a muy poco, pero se dio el gustazo de dar unos cuantos 'donuts' ante el bullicioso público mexicano que vitoreaba a un corredor que ya es leyenda del automovilismo mundial.

Aunque el título de campeón de pilotos está decidido, Ferrari y Mercedes aún tienen en juego el campeonato del mundo de constructores, en el que se juegan no sólo el prestigio, sino una buena compensación económica. Y eso, a efectos de marca, es mucho.

Alonso dura una vuelta; Sainz 30

Fernando Alonso se despedirá de la Fórmula 1 con muy mal recuerdo de su paso por Norteamérica. Abandonó en Canadá en junio, y en Estados Unidos y México en los últimos siete días. Si para el asturiano la carrera de Austin acabó en la primera vuelta, la del Hermanos Rodríguez duró poco más, cuatro, debido a una mala suerte digna de estudio: un trozo del Force India de Esteban Ocon que se le desprendió en un toque en la primera vuelta entró en uno de los radiadores del McLaren, que ni siquiera estuvo envuelto en el incidente. Tres giros después, los ingenieros detectaron que estaba sufriendo un profundo sobrecalentamiento que hacía peligrar la integridad de su monoplaza. La desesperación del asturiano tenía motivo: en apenas siete días ha visto cómo, por cuestiones ajenas a él, le dejaban fuera de carrera.

A Carlos Sainz no le fueron mejor las cosas. El madrileño se había asentado en el 'top 10', e incluso se veía con fuerzas para ser 'el mejor del resto' y conseguir una séptima posición que le permitiría llevarse unos buenos puntos. Sin embargo, en la vuelta 30 y mientras venía por detrás a doblarle Max Verstappen, su motor rompía y le hacía abandonar. Pobre consuelo para él verse peleando con Nico Hülkenberg.

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