GP Italia

Hamilton enmudece a los tifosi

Lewis Hamilton celebrando la victoria en Italia/AFP
Lewis Hamilton celebrando la victoria en Italia / AFP

El británico gana sobre Räikkönen en una vibrante carrera que se decidió en los últimos momentos mientras que Alonso abandona por un problema mecánico y Sainz acaba 8º con la descalificación de Grosjean

DAVID SÁNCHEZ DE CASTROMadrid

Las gradas, abarrotadas. Banderas rojas y amarillas ondeando en lo más alto en los cielos algo nubosos. Escudos con el 'cavallino rampante' por doquier. El escenario perfecto para vivir una victoria que hace demasiados años se le escapa a Ferrari en su casa… y que tendrá que esperar, al menos, un año más.

Y es que Lewis Hamilton ha demostrado este fin de semana que todo se le puede poner en contra, que él nunca se va a rendir. Ya pueden ponerle lluvia, viento, truenos, unos Ferrari en mejores condiciones o el susun corda, que él es capaz de ganar ahí donde pueda. Y eso que, en esta carrera, no le hacía falta un primer puesto para salir con un buen botín de Monza, ya que en la primera vuelta ya se encargó Vettel de autosabotear sus opciones.

Con el inesperado Kimi Räikkönen como caudillo de las hordas ferraristas, Vettel trató de poner orden desde los primeros metros. El finlandés no le puso las cosas sencillas, así que trató de frenar como pudo el ímpetu de un Hamilton que sabía perfectamente que sólo desde la salida iba a poder batir a los hombres de rojo. En la cuarta curva del circuito, la segunda chicane, se tiró al pico, le ganó la posición a Vettel… y este, en lugar de abrirse y dejar que la batalla se prolongase un poco más, trató de cerrarle. La consecuencia directa fue su propio alerón roto, un trompo y cualquier opción de victoria saltando por los aires.

Las esperanzas tifosi quedaron en manos de Räikkönen y del muro de Ferrari. Con todo lo que eso conlleva. Al principio les salió bien. Lewis Hamilton paró bastante más tarde que el finlandés, a golpe de vuelta rápida, pero se demoraron demasiado en pista y el campeón de 2007 empezó a recortar la ventaja que, momentáneamente, tenía el británico en pista. Dicho de otra manera: el 'undercut', esa táctica por la cual se intenta adelantar en boxes lo que no se consigue en pista, les salió mal a los de Mercedes. Entonces llamaron al escudero: era el turno de que Valtteri Bottas demostrase que ser un escudero no es, ni mucho menos, una deshonra.

Bottas sacrificó sus opciones con un objetivo: destrozar las ruedas de Räikkönen. Mientras que el de Ferrari veía cómo sus neumáticos se llenaban de ampollas, el de Mercedes se mantenía en pista para propiciar que su jefe de filas Hamilton cogiese al coche número 7. Cuando Bottas se fue a boxes, Räikkönen llevaba las ruedas para el arrastre, y Hamilton sólo tuvo que esperar a que el adelantamiento estuviera bien maduro para recogerlo. A falta de 8 giros, se deshizo del Ferrari y se encaminó hacia la quinta victoria en Monza.

El podio lo completó el propio Bottas, aunque de manera inesperada y con la inestimable colaboración del encendido Verstappen. El holandés se había mantenido durante toda la carrera en tercera posición, pero cuando estaba intentando sujetar al de Mercedes, le echó de pista. Conclusión: cinco segundos de castigo a final de carrera, que le mandaron del tercero al quinto puesto, a Bottas al podio y a Vettel al cuarto puesto final.

Alonso y «el mismo problema» de siempre

Para Fernando Alonso volver a Monza siempre es especial. Aquí ha vibrado con los tifosi como nunca, y aún este fin de semana fue uno de los más vitoreados. Por eso le dolió ver cómo su McLaren MCL33 decía 'no, no, esto no va' a las 10 vueltas de carrera. Un problema en el motor Renault de su monoplaza le hizo abandonar en una carrera en la que tenía pocas esperanzas y que, sorprendentemente, había empezado con serias opciones de puntos. «¡Qué pena! ¡El mismo problema!», se lamentó por radio. Ese mismo problema es, sencillamente, que tiene un coche que en lugar de ir hacia adelante, ha ido dando saltos hacia atrás conforme ha avanzado la temporada. Sale de Bélgica e Italia con sendos 'ceros', y avisó de que no van a ser los últimos, ya que tendrán que cambiar el motor en próximas carreras.

Algo mejor le fue la carrera a Carlos Sainz. El madrileño dio una lección de resistencia con los neumáticos superblandos, que le aguantaron más de 40 vueltas. Aunque acabó más lejos de lo que le hubiera gustado, entró 9º, no llegaba a este circuito con demasiadas expectativas, por lo que acabar entre los puntos es todo un logro. No obstante, su posición final fue un 8º, ya que su equipo, Renault, protestó ante los comisarios por una ilegalidad que detectaron en el Haas de Romain Grosjean. Horas después de la carrera, y tras muchas deliberaciones, encontraron que el suelo del monoplaza del francés no cumplía la normativa, por lo que le descalificaron. Además de Sainz, gana un puesto el inesperado Sergey Sirotkin, que consigue su primer punto en Fórmula 1.

La próxima cita del Mundial será en Singapur, un circuito en el que los coches con menos potencia esperan paliar las malas sensaciones de Spa y Monza. La primera de las siete carreras que quedan, en las que aún quedan mucho por decidir. A Vettel se le acaba el tiempo y a los aficionados de Ferrari, la paciencia.

«Gran presión»

«No esperaba ganar pero recé y trabajé para ello», aseguró Hamilton. «No tenía ni idea de lo que merecimos en carrera, pero sabía que la pelea iba a ser complicada. Había una gran presión por todos lados. Hubo que quedarse con lo positivo y dejar lo negativo de lado».

«Adelantar a (Vettel) significó claramente un giro importante en la carrera. Eso me quitó mucha presión y me permitió concentrarme en lo que tenía por delante», añadió.

«Hamilton se defendió bien, intenté estar por detrás pero no había sitio para pasar. Desgraciadamente fue imposible evitar el contacto», afirmó Vettel.

«Piloté al límite, teniendo en cuenta los daños del vehículo. El coche de seguridad me ayudó un poco, sin duda», reconoció el cuádruple campeón del mundo alemán.

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