24 horas

El inolvidable estreno de Alonso en las 24 horas de Le Mans

Alonso, durante su participación en Le Mans./AFP
Alonso, durante su participación en Le Mans. / AFP

El asturiano es el debutante ilustre de unas 24 horas de Le Mans marcadas por el dominio de Toyota y, a la vez, la pelea entre ambos por la victoria

DAVID SÁNCHEZ DE CASTROLe Mans

A la hora de edición de estas líneas, Fernando Alonso aún no es ganador de las 24 horas de Le Mans. Sólo es el debutante que ha convertido un acontecimiento ya de por sí marcado en los calendarios de todos los automovilistas en un hecho histórico para todo el mundo, especialmente para España. El seguimiento de una carrera que otros años era residual se ha multiplicado hasta cotas impensables hace no mucho, y todo es culpa del piloto asturiano.

El objetivo de Fernando Alonso es convertirse en el primer piloto en más de medio siglo en conquistar la Triple Corona: GP de Mónaco, 500 Millas de Indianápolis y 24 horas de Le Mans. No lo ha conseguido (de momento), pero de entrada ya ha logrado liderar las tres pruebas. La última cayó este mismo sábado, mediado su primer stint, en el que demostró no sólo una velocidad impensable para alguien que no tiene experiencia en esta carrera, sino además una resiliencia ante los problemas que encajan a la perfección en el carácter de esta carrera.

Dos pinchazos, el peligro de los doblajes (especialmente tenso el que se produjo después de una larga bandera amarilla en la zona de Mulsanne, donde casi se da contra el muro) o el propio cansancio de pilotar la distancia equivalente a varios GPs en un mismo día. Y todo ello con una presión multiplicada por 10 aquí, ya que toda la expectación mediática que ha levantado Alonso es directamente proporcional a su favoritismo para ganar.

El piloto se lo toma bien. «Está tranquilo, no te creas», confesaba uno de sus más allegados minutos antes de que se subiera al Toyota TS050 número 8, una máquina de tecnología punta que es el mejor anuncio posible de la tecnología híbrida que se puede hacer. Alonso se subió a las 17:30. Fue media hora antes de lo esperado, ya que había anunciado que la previsión era subirse en torno a las 18:00. El guión en Le Mans siempre es movible, por lo que decidieron acortar un poco el primer stint, que realizó Sebastien Buemi, y mandar a Alonso a pista antes de tiempo. De manera paralela, salió a pista en el otro coche un José María López que, como buen argentino, no se perdió el partido de su selección en el Mundial. Tras ver ese penalti errado por Messi, 'Pechito' se puso al volante del Toyota número 7. Y comenzó una batalla que, a la hora de cierre de esta edición, continúa.

«Ha sido genial. Hemos estado dando muchas vueltas, probando mucho, y el tráfico ha ido ahí ahí, pero así son las carreras, así que te quedas con cada detalle, quieres el coche entero y de una pieza. Obviamente, hay que tener un cuidado extra en el pit lane, no quieres que nada salga mal en las paradas», especificaba en su enésima comparecencia ante los medios de comunicación, algo que no le gusta nada.

No le falta razón en sus primeras reflexiones. Alonso no es el único sobre el que recae el peso de Toyota, ni mucho menos, para ganar estas 24 horas. En su coche compiten también Sebastien Buemi y un Kazuki Nakajima que claudicó, pinchazo mediante, en la batalla con su compatriota Kamui Kobayashi, que con el otro Toyota le superó justo antes de que cayera la noche sobre Le Mans. Las opciones de victoria están intactas para ambos coches, toda vez que además la ventaja de ambos con el resto es absoluta. Los rivales de Toyota no son tal: los dos SMP Racing, equipo en el que están viejos conocidos como Vitaly Petrov o Jenson Button, se quedaron fuera de la pelea después de un pinchazo de uno y de un problema serio de otro (precisamente el de los dos ex pilotos de F1 citados), que les dejaron casi 50 vueltas en boxes esperando a arreglarlo.

Los que se hayan quedado a ver las 24 horas completas, habrán disfrutado de Fernando Alonso de noche en Le Mans. Una escena que hace años era impensable, un sueño para el asturiano pero también para los que llevan años esperando el empuje mediático que esta competición se merece. Si este domingo Toyota gana, con el número 8 delante, será un día histórico para el deporte español, pero ojo con fiarse: pocos saben mejor que el propio equipo Toyota que no hay que descorchar el champán antes de cruzar la meta del circuito de La Sarthe.

AFP

 

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