El sueño olímpico de Natalia de Miguel

Natalia de Miguel, en las instalaciones del Real Club Mediterráneo./Francis Silva
Natalia de Miguel, en las instalaciones del Real Club Mediterráneo. / Francis Silva

La remera, única representante malagueña en la selección, ya piensa en el 'doble scull' en Tokio 2020

MARINA RIVAS

Da igual de dónde provenga, su edad, su físico o su personalidad. Todo deportista profesional vive y trabaja por un mismo sueño: llegar a unos Juegos Olímpicos. El de ella no iba a ser menos. Natalia de Miguel no sólo es la única malagueña presente en la selección española de remo sino que, además, es la única chica becada en el Centro de Alto Rendimiento de La Cartuja, en Sevilla. Se trata de uno de los dos únicos centros especializados en remo y piragüismo de toda España, junto al ubicado en Banyoles (Cataluña). Es el primer año de la deportista –exremera del Real Club Mediterráneo y actualmente en el Labradores de Sevilla– en estas instalaciones y, además, compitiendo como absoluta. En dicha categoría ya ha sumado su primera presea internacional, el bronce en los pasados Juegos Mediterráneos.

Sus datos

Nombre completo
Natalia de Miguel Gómez.
Lugar y fecha de nacimiento
Málaga, 28 de agosto de 1995.
Altura y peso
1,69 metros y 59 kilos.
Clubes
Club Náutico, Real Club Mediterráneo y Real Círculo de Labradores.
Palmarés
Bronce en los Juegos Mediterráneos (2018), en el Mundial sub-23 por clubes (2017) y en la cita internacional Memorial Paolo D'Aloja (2017), todo a nivel absoluto e internacional. Además, a nivel nacional ha logrado tres oros, tres platas y dos bronces en categorías inferiores y, como absoluta, una plata y un bronce.

No queda hueco en su calendario para vacaciones u ocio, sabe desde bien pequeña lo que supone renunciar a quedar con amigos por tener que estar entrenándose y por supuesto, por estudiar. Hace cuatro años que De Miguel se mudó a Sevilla para cursar INEF, mientras se entrena en el Guadalquivir. Una vez allí, conoció a su actual pareja. «Mi novio, Jaime Canalejo, también es remero, es internacional y se quedó a las puertas de los últimos Juegos. Él fue el que me motivó para seguir entrenándome de forma profesional, para formar parte de la selección y no sólo competir con el club», se sincera.

La deportista, becada en el Centro de Alto Rendimiento de La Cartuja, acaba de lograr su primera medalla internacional absoluta

Y así fue. Desde que la malagueña comenzara sus primeras concentraciones en las categorías inferiores, ya ha logrado consagrarse como una de las mejores del panorama nacional en peso ligero (-59 kilos). Para ella, la temporada no tiene fin, pero tampoco parece importarle, su objetivo está fijo en su cabeza. «La idea de empezar a prepararme para los Juegos surgió el año pasado, el Mundial del año que viene será clave para clasificarnos, pero ya estamos haciendo muchas pruebas y, en mi caso, he aumentado a 1.100 minutos los entrenamientos semanales», argumenta sobre su día a día.

Estudia, entrena y trabaja

Unas 18 horas, más alguna que otra extra que divide en tres entrenamientos diarios y que, a partir del curso que viene, tendrá que endurecer todavía más. Eso le supondrá perder una fuente de ingresos, ya que además de estudiar y entrenar, De Miguel imparte clases de remo a niños en su club. «Se está recortando mucho en deporte, yo tengo que trabajar, porque con 22 años no puedo depender de mis padres. Este año, al menos, vivo en el CAR con pensión completa, pero a mí nunca me han dado ninguna beca económica», se queja la internacional. «Muchos estamos buscando patrocinadores, porque nos ponen muy difícil el poder vivir de esto», dice.

La malagueña enseña sus medallas.
La malagueña enseña sus medallas. / Francis Silva

La falta de ayuda no le frena, tiene muy claro por lo que está luchando. Ahora, su siguiente reto pasa por clasificarse para el Mundial de Bulgaria, en septiembre, al que España llevará un 'doble scull' en el que irá la pareja más rápida de país. Dos plazas y tres candidatas para esta embarcación, entre las que De Miguel parte como la única absoluta. Aunque esta cita no contará todavía cara a Tokio 2020, pero sí la del año que viene, donde las siete mejores embarcaciones tendrán el pase directo. Ya apenas queda tiempo, la malagueña sabe que será complicado pero también que está dispuesta a dejarse la piel por conseguir el objetivo.

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