«Cuando sonó la bocina, me hinché de llorar»

La plantilla y la directiva del Balonmano Ciudad de Málaga, en las instalaciones de SUR / Foto: Migue Fernández | Vídeo: Pedro J. Quero

Los jugadores del Gaes Málaga visitan SUR y relatan cómo vivieron el histórico ascenso a División de Honor Plata

Enrique Miranda
ENRIQUE MIRANDAMálaga

El deporte de competición no suele dar muchas segundas oportunidades y, cuando lo hace, hay que aprovecharlas a toda costa. Eso le pasó el pasado fin de semana al Gaes Málaga, el equipo sénior del club Balonmano Ciudad de Málaga que logró el ascenso de Primera Nacional a División de Honor Plata, la segunda categoría del balonmano nacional.

Fue una liguilla de promoción de enorme tensión, con una derrota el viernes en el primer encuentro ante el Sant Quirze que lo complicaba todo, una victoria en la segunda jornada que daba esperanzas y un triunfo en el último choque para lograr el objetivo ante una grada repleta de seguidores malagueños.

«Fue muy emocionante, porque el primer día nos veíamos prácticamente fuera. El entrenador nos dijo que esto era una liguilla, que podía haber otra oportunidad y así fue», relata Álvaro Armada, uno de los canteranos de Maristas que hay en la plantilla, que ayer visitó la Redacción de SUR con el trofeo de campeón. El último día de competición se dio la combinación necesaria para que el conjunto malagueño dependiera de sí mismo. «Salimos al calentamiento sabiendo que era nuestro día, que había que ganar», recuerda el pivote. Cuando el árbitro señaló el final, el ascenso ya era una realidad y brotó toda la tensión de los últimos días «Me hinché de llorar, porque fue una liberación tras una temporada muy larga y dura. Lo del viernes había sido un palo para todos, yo además no había estado muy bien, teníamos la presión de jugar en casa... Cuando suena la bocina final y ves que has ascendido lo que salió fue llorar, saltar y gritar todos juntos, fue muy emocionante», dice el pivote.

Migue Fernández

«Esto es un sueño que llevamos años persiguiendo y que además lo hemos logrado en Málaga, ante nuestra afición, y el premio es aún mayor», comenta Fernando Quintana, capitán del equipo. «Hubo una tensión enorme, cuando por fin lo logramos lo celebramos con la grada, la familia... Fue una gran experiencia. Es algo que llegas persiguiendo tanto tiempo, que no te lo acabas de creer, cuando lo logras se te queda como un vacío», explica Daniel Palomeque, extremo derecho. Los jugadores aseguran que aún tienen pendientes una gran fiesta de celebración, aunque ya hubo una comida de equipo. El presidente de la entidad, Alberto Camas, había alquilado una finca por la zona de Almogía –en época de comuniones, no era fácil encontrar un establecimiento para tanta gente– y allí se hizo una gran paella para todos los jugadores y sus familiares el mismo domingo, además de un asado a cargo de los argentinos de la plantilla, Agustín Vidal y Adrián Portela. «Lo que más me gustó del proyecto cuando vine a Málaga es encontrarme a un grupo abierto, con compañerismo y solidaridad y eso sale a relucir en los momentos más difíciles de los partidos», comenta Portela, jugador de 33 años con experiencia en Mundiales y Juegos Olímpicos que ha vivido en Málaga su primera experiencia deportiva en Europa. «Fue una decisión difícil venir aquí, pero estoy muy contento. Lograr el objetivo del ascenso era muy importante para mí. Me encantó estar la experiencia y aunque ahora vuelvo a Argentina, me encantaría seguir en el proyecto», asegura el jugador.

El futuro en Plata

El club ya ha iniciado las gestiones para configurar un proyecto en la División de Honor Plata, mucho más exigente. El entrenador del equipo malagueño, Curro Lucena, conoce bien lo que es competir en Plata. «He entrenado siete años en la categoría, pero hace bastante tiempo. Ahora es mucho más igualada, antes había un grupo de arriba que podía competir con los conjuntos de Asobal y uno de abajo que podía competir con los de Primera nacional. Ahora, quitando un par de equipos, todos están muy igualados», explica el técnico, que se hizo cargo del equipo en febrero.

«Tenemos que ser uno más de ese grupo de 16. La primera temporada costará adaptarse a un juego diferente, con rivales de más calidad. Pero hay que intentar que nos salga bien, como hizo el Balonmano Antequera, que después de su primer ascenso se metió en el 'play-off'», argumenta. Lucena apunta además la importancia de tener a otro equipo en la capital que pueda ser un referente para los jugadores de base, como lo es ahora el Rincón Fertilidad Málaga en el ámbito femenino.