Un refuerzo olímpico para Málaga

Gandulfo, Vidal y Campigli, posan para este periódico con sus respectivas equipaciones./Marina Rivas
Gandulfo, Vidal y Campigli, posan para este periódico con sus respectivas equipaciones. / Marina Rivas

Agustín Vidal, en el GAES, y Rocío Campigli, del Rincón Fertilidad, se unen a una Macarena Gandulfo que disputa su segundo curso aquí

MARINA RIVAS

Ellas forman parte de 'La Garra' y él de 'Los Gladiadores', y todos han coincidido este año en Málaga. Procedentes de una Argentina con un balonmano desconocido y 'amateur', decidieron no quedarse parados, porque veían que allí nunca podrían vivir de su sueño, que tendrían que venir a Europa para seguir creciendo y empezar a destacar. Así, hace ya catorce años, Agustín Vidal, el nuevo fichaje del GAES Málaga, decidió venir a España, al igual que después lo hicieron con el Rincón Fertilidad Macarena Gandulfo, que inicia su segundo curso aquí, y Rocío Campigli, recién llegada del Alcobendas. Los tres guardan además un recuerdo en común, el mejor que han tenido hasta la fecha como profesionales, acudir a unos Juegos Olímpicos con su país.

Se trata prácticamente de un hito en los tres casos, ya que actualmente sólo existe una plaza para un equipo sudamericano cara a la cita olímpica, casi siempre para Brasil. Al menos, hasta Río 2016 donde, al partir como anfitrión, el hueco latino quedó libre. «Me lesioné un mes antes de los Juegos de Londres 2012 y no pude acudir a la primera vez que Argentina se clasificó para unos Juegos, pero en Río, que fue la segunda, me pude quitar esa espina y cumplir ese sueño», explica Vidal, que ha sido internacional desde 2007 hasta 2016 de forma ininterrumpida y que ahora comienza su campaña con el GAES Málaga. «Como profesional los Juegos fueron lo más grande, el estar en la fila para comer y tener al lado a Nadal, Djokovic, Gasol... Los ídolos que yo veía por la tele», rememora todavía emocionado.

Con gran envergadura y más de 1,90 de altura, se trata de uno de los grandes refuerzos de la plantilla malagueña, además con larga experiencia en la Liga Asobal (la máxima categoría), en equipos como Algeciras, Guadalajara o Irún. Ha recorrido casi toda España y ahora se plantea permanecer en Málaga un tiempo: «Si pudiera traerme algo de Argentina sería a mi gente, y me llevaría allí el estilo de la sociedad, el respeto, las leyes… Aquí se quejan mucho porque no conocen otra cosa, pero este es un país en el que puedes vivir tranquilo y seguro», se sincera.

«En España se quejan mucho porque no conocen otra cosa, pero este es un país en el que puedes vivir tranquilo y seguro» Agustín Vidal, GAES Málaga

No es el único que, cuestionado sobre el intercambio de costumbres o placeres, optaría por traer a sus seres queridos a España, mientras que exportaría desde aquí la seguridad en sus calles. «Me gustaría que ellos vivieran con esta vida. Allí las cosas están muy complicadas a nivel económico y con la inseguridad política incluso…», argumenta Gandulfo. Su caso fue diferente, ya que antes de llegar a España, pasó por Brasil, donde ya empezó a ganarse sus primeros sueldos. «En Argentina no es así, tienes que pagar por todo. Es una liga 'amateur' tanto para chicos como para chicas, mientras que en Europa están las ligas más potentes», sentencia.

«Me fue muy duro venir a España; aquí me traería a mi familia y me llevaría allí la profesionalización del balonmano» Rocío Campigli, Rincón Fertilidad

Comenzó a progresar con su selección desde las categorías inferiores hasta que, en 2016, le llegó una oportunidad histórica. Se trataba de la primera vez que el cuadro femenino de balonmano de su país estaba presente en unos Juegos. «Es pensar en la inauguración y se me ponen los pelos de punta. Las gradas estaban llenas de argentinos y pudimos conocer a grandes como Bolt o Ginóbili... No lo cambio por nada», afirma.

«Me gustaría que mis seres queridos tuvieran esta vida. En Argentina las cosas están muy complicadas» Macarena Gandulfo, Rincón Fertilidad

Curiosamente, el destino le trajo al Rincón Fertilidad donde este año se ha reencontrado con 'La Roca' Campigli, que también formó parte de 'La Garra' en aquellos Juegos. «Me fue muy duro venir, en parte porque mi madre está enferma y no puede viajar; si pudiera me traería a la familia y me llevaría allí la profesionalización del balonmano», relata la recién llegada a Málaga, amante del 'fitness' y cuyo apodo le vino por un comentarista de televisión argentino al que le fascinó su defensa. En cuanto a su mejor recuerdo hasta la fecha, Río sigue abriendo el camino: «Compartir espacio con Nadal, Ginóbili y tanta gente que admiraba fue irrepetible», se sincera. Emoción que perdurará en sus mentes y en sus cuerpos, con ayuda de la tinta y en forma de aros olímpicos.

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