Damián Quintero, el rey del kárate español, se retira de los tatamis
Tras más de dos décadas de exitosa trayectoria, el torremolinense de 41 años dice adiós a la competición después de caer en los cuartos de final del Mundial
Se marcha como siempre quiso, dejándose la piel en cada segundo de cada kata, y demostrando que la edad no es más que un número ... si sabes sacar el máximo partido a tu mente y tu cuerpo. Quizá, en lo que respecta al resultado, esta no fue la despedida soñada, pero este desenlace jamás podrá empañar toda una vida de éxitos: medallas nacionales, europeas, mundiales y olímpicas logradas a lo largo de más de veinte años de una excepcional carrera.
Una trayectoria en la que ha logrado ser el número uno durante más de un lustro y en la que lo ha conseguido prácticamente todo hasta llegar a convertirse en el karateca más laureado de la historia de nuestro país (en categoría masculina). Este sábado, el malagueño Damián Quintero, colgó oficialmente el karategui, a sus 41 años y con una estela de 130 medallas en su vitrina.
El torremolinense se despidió de su última competición, el Mundial de El Cairo, tras caer en la ronda de cuartos de final ante el bronce olímpico, el estadounidense Ariel Torres, que le superó en su kata por menos de un punto de valoración. Cabía la posibilidad de que Quintero pasase a la repesca si el americano lograba ganar su siguiente ronda; sin embargo, este perdió su combate ante el italiano Alessio Ghinami. Ahora, comienza la nueva vida del malagueño, ya fuera de los tatamis.
Emotiva carta de despedida
Tras su última kata, dejó un emotivo mensaje en sus redes sociales: «Han sido muchos años de trabajo, de sacrificios... Toda una vida dedicada a mi pasión. Me vienen muchos recuerdos imposibles de olvidar y mucha gente a la que agradecer. El camino ha sido tan largo que sería imposible mencionaros a todos, pero no puedo dejar de lado a mis padres, a mi mujer y a mi equipo. Cada uno desde su lado ha hecho que en los momentos difíciles tuviese el apoyo que necesitaba; y en los buenos nunca faltaban para celebrarlo».
Una carta en la que terminó valorando sus últimas sensaciones en acción: «No quería decir adiós hoy, pero por desgracia en el deporte no todo está en nuestra mano. Dije que no me iría arrastrándome por los tatamis, y aunque me voy sin medalla de mi último campeonato, lo hago con la dignidad intacta y mi último kata como siempre lo imaginé, dejándome el alma y con sensación de haber sido el ganador. Seguiré luchando, ahora fuera del tatami, para que nuestro deporte reciba el respecto que se merece».
Y es que el malagueño, que pasará a la historia como subcampeón olímpico de katas en la primera y única ocasión en la que esta disciplina ha llegado a unos Juegos, nunca ha dejado de defender a capa y espada su deporte frente al mundo. Ahora, será su embajador fuera de los tatamis. El rey del kárate español cuelga su corona.
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