Los 'niños' del Mundial de Málaga

Pagu corrió junto a atletas más jóvenes al ser la única de más de 90 años./Salvador Salas
Pagu corrió junto a atletas más jóvenes al ser la única de más de 90 años. / Salvador Salas

La rumana Elena Pagu y el indio Dalbir Singh Deol, los corredores más veteranos del certamen

MARINA RIVAS Y DAVIDE MONTAGNER

Nacieron el mismo año que se fundó el Nápoles de fútbol, que se fundó el estadio Giuseppe Meazza en Milán o incluso, el mismo año que se inauguró la ruta 66 de Estados Unidos: 1926. Desde entonces, han pasado 92 años, en los que atletas únicos en el mundo, como ellos, se niegan a dejar de competir. Ayer, en el Mundial de veteranos que acoge Málaga estos días, debía competir la representante más veterana de toda la cita, con 102 años, sin embargo, motivos que hasta ahora desconocemos, la llevaron a no presentarse, por lo que los corredores más rápidos y mayores del mundo, en este caso, pasaron a ser otros.

Tras la renuncia de la participante centenaria, ambos, que cuentan con 92, se convirtieron en los mayores más rápidos de la competición

Con la misma edad, pero desde dos partes del globo diferentes, para llegar a competir aquí. La rumana Elena Pagu derrocha carisma, alegría y mucha energía. No aparenta su edad, o al menos no tanto. Tras saltar a competir en los 100 lisos como la única de su categoría, la de más de 90 años, no le importaba estar sola, de hecho, se sentía más especial. «Era un reto porque al no haber nadie más, he tenido que correr con otras más jóvenes que yo (85 años)», asegura tras colgarse el metal. Comenzó en su país natal y a los 56 años, sencillamente porque no trabajaba en ese momento y algo en ella le decía que necesitaba sentirse realizada consigo misma. «Sentía que mi vida era un sinsentido, no tenía nada que hacer y decidí empezar yo también, porque veía que mi marido también hacía deporte de antes», rememora.

Desde entonces, no ha vuelto a descalzarse, comenzó a competir ya como veterana, primero a nivel nacional y después como internacional, es una gran referente en su país y ayer, tras el emotivo momento de su llegada a meta, también será recordada en Málaga. «No compito por los premios, ni por dinero ni nada, sino por vivir la experiencia de competir y de saber qué se siente siendo campeona y escuchar el himno de su país mientras la gente aplaude», explica, contundente y con un brillo en los ojos especial, como la de quien acaba de empezar en esto del atletismo.

Con todo y con lo puesto, vino a España prácticamente sola, sólo con su mánager, al que sigue manteniendo la que fuera asistente social antes de jubilarse y adentrarse en la velocidad. Miles de kilómetros al este de Rumanía, un joven militar del ejército del aire de La india comenzaba a destacar corriendo, aunque las condiciones del país, sumado a lo intenso de su trabajo, le hicieron abandonar este deporte.

Deol (izquierda) disputó los 100 lisos junto a otros dos corredores de más de 90 años.
Deol (izquierda) disputó los 100 lisos junto a otros dos corredores de más de 90 años. / Salvador Salas

A los 32 años, en 1958, Dalbir Singh Deol dejó todo atrás: familia, amigos... Y se trasladó a vivir a Londres para siempre, donde se desempeñó en el negocio de los seguros. Nunca quiso realmente volver a calzarse unas zapatillas ni pisar alguna pista de atletismo, a pesar de la pasión por este deporte que se vive en Reino Unido, su casa desde entonces. Sin embargo, a sus 92 años, recuerda el momento que le hizo volver a recobrar la ilusión.

Inicios tardíos

«Un día estaba viendo la televisión, hace sólo cuatro años, el presentador daba paso a una carrera con atletas de mi edad. Entonces me dije: ¿Y por qué yo no? Yo puedo hacerlo mejor», recuerda. El indio nacionalizado británico es un personaje peculiar, con unos ojos penetrantes, largas ojeras y un curioso objeto que siempre lleva en su cabeza cuando compite. Le preguntamos al respecto y resultó ser un enganche para, más tarde colocarse el turbante de su religión: Sihk o sijismo. Una de las consideradas religiones más modernas, con poco más de 500 años de historia, sólo con un 2% de practicantes en La India, pero según nos cuenta, con gran popularidad dentro de los militares del país.

Uno de sus tres hijos le acompañó a esta aventura malagueña, tambiébn atabiado con el turbante que denotaba su procedencia a pesar de la nacionalización. Orgulloso, no se separó un instante de su padre, que corrió junto a otros dos participantes de la franja de edad de más de 90 años, eso sí, siendo él el mayor.

Y, si la rumana, Pagu tenía detrás motivos de superación personal, de encontrar su lugar en la vida y de complacerse con el aplauso de los demás, Deol, demostraba que era todo lo contrario. «Yo corro para mantenerme en forma, hace unos siete años tenía más barriga y ahora he logrado perder peso», cuenta con seriedad a pesar de su base de humor.

En aquella sala de premiación del Ciudad de Málaga se encontraron ambos. Sin conocerse, cada uno en un lugar diferente de la sala. Una junto a su mánager y otro junto a su hijo, esperando ansiosos el momento de levantar una nueva medalla internacional y regresar a sus países con una nueva experiencia y siempre con ganas de más.

Man Kaur, la más longeva del Mundial, con 102 años, no apareció

Fue la gran atracción y la decepción del día, todo en uno. Casi una decena de periodistas se quedaron perplejos al comprobar que la mujer más longeva del Mundial que acoge Málaga, la india de 102 años Man Kaur, no acudió a la cámara de llamada para disputar la carrera de 100 metros lisos en la que estaba inscrita. Sí que está en la Costa del Sol estos días, ya que se dejó ver en la ceremonia de inauguración en la Tabacalera hace unos días y también confirmó su participación al recoger su dorsal.

Los problemas con la india ya comenzaron en la primera de las jornadas, cuando debía competir en el lanzamiento de peso y no acudió por problemas burocráticos con el visado. Ahora, ya con los trámites realizados correctamente, tampoco decidió acudir.

La suya es una historia curiosa, y es que era, de largo, la atleta más veteraa de esta cita internacional, tanto en hombres como mujeres. Se sabe que comenzó a calzarse las zapatillas, por primera vez, a los 93 años, motivada por su hijo, que practicaba atletismo en India. Su ejemplo de superación y la curiosidad de los medios tanto regionales como nacionales por verla correr en directo motivaron la gran atracción mediática. Además, porque se sabía que, al ser la única de su edad, hiciera la marca que hiciera en cualquiera de las pruebas en las que estaba inscrita, se adjudicaría el oro, simplemente, de terminarla. Un ejemplo de lucha, de esfuerzo y de ganas de vivir que, sin embargo, para disgusto de muchos no hemos podido comprobar en el Mundial de Málaga.

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