Un motivo para romper con el miedo

La malagueña Natalia Núñez compite con el equipo júnior de los Corsarios de fútbol americano, en el que es la única mujer

Natalia, en el campo del José Gallardo, en un entreno con los Corsarios. /Ñito Salas
Natalia, en el campo del José Gallardo, en un entreno con los Corsarios. / Ñito Salas
MARINA RIVAS

Ella siempre se sintió diferente, e igual tenía razón. Lo que sucede es que muchos siguen viendo estas diferencias como algo negativo, olvidando que a veces son estas pequeñas peculiaridades las que acaban definiendo a las personas destinadas a hacer grandes cosas. En su caso, todavía es muy pequeña –sólo tiene 18 años y toda la vida por delante– pero ya ha comenzado a dar su primeros grandes pasos. Motivada por su madre, la malagueña Natalia Núñez decidió apuntarse al fútbol americano hace menos de un año, concretamente al equipo de los Corsarios, un club de reciente creación que comenzó a luchar por un proyecto femenino para un deporte en plena construcción todavía en España.

El equipo de mujeres se quedó en el aire al no conseguir finalmente un grupo sólido para iniciarse en la competición, al menos este año, pero hubo una chica que sí comenzó a llamar la atención. Así, de un día para otro, Núñez se convirtió en la única mujer en competición en la liga andaluza júnior de fútbol americano, donde se compite en una modalidad reducida de siete integrantes por equipo y con posibilidad de ser mixto, aunque en la actualidad todos los jugadores son masculinos. Esta peculiar competición también está dando sus primeros pasos. De hecho, sólo compiten tres conjuntos en Andalucía y en formato de ida y vuelta: los Potros de Fuengirola, los Maracena Lions de Granada y los Corsarios. «Ella es la única chica en la categoría y la razón por la que decidimos incorporarla fue su actitud en los entrenamientos», comenta su entrenador, Rafael Márquez. «Es una chica dura, que no se achanta ante los retos y aunque tenía menos rodaje que los chicos, decidimos probar a ver qué tal», añade.

Dejó los estudios a los 16 años porque los niños se burlaban de su estilo y encontró en el deporte una nueva forma de vida

A Natalia no sólo le gustan los retos, es que no le teme a nada. Ni siquiera a enfrentarse a chicos del doble de envergadura que ella, que sólo mide 1,50 de estatura. «Cuando empecé a jugar con los chicos, al principio no venían a por mí, pero me aproveché de eso y me fui metiendo en el juego», comenta Núñez, que se desempeña como 'running back'. «Me he llevado golpes duros, pero también recuerdo que he hecho algún placaje; no me importa enfrentarme a gente más grande que yo», destaca.

Ella siempre ha estado ligada a algún deporte o actividad física, además especialmente llamativos: fue a clases de funky y hip-hop durante nueve años y también practicó una modalidad de patinaje de velocidad típica de Estados Unidos, el 'roller derby'. Pero el fútbol americano ha significado algo más: «Me ha ayudado a abrirme, a conocer a gente nueva. Cuando entro al campo, dejo mi vida atrás y me centro en el deporte y me siento mejor conmigo, con mi cuerpo. Ahora pienso en que me gustaría seguir creciendo y poder jugar algún día una liga nacional femenina».

Época complicada

Algo que parece tan simple como idealizar una meta para Natalia fue muy complicado hace apenas dos años. A los 16, cuando acabó la ESO, dejó los estudios harta de que se burlaran de ella. «Por mis peinados, mis 'piercing', mi timidez… Los niños me ponían motes y se metían conmigo por mi estilo, hasta notaba un trato diferente por parte de algunos profesores. Así que cuando me dijeron que a los 16 podía irme de allí, me fui». Lo recuerda con lágrimas en los ojos. Aquello marcó su vida.

Ahora asegura que ha roto con sus miedos. Su cambio comenzó con un rapado de cabeza y continuó con este deporte. Sus padres, que trabajan en Limasa, todavía no han podido ir a verla a un partido porque siempre están trabajando o descansando tras una larga jornada, pero seguramente tendrán muchas oportunidades más adelante. Además, Natalia quiere retomar los estudios e incluso llegar a la Universidad algún día para estudiar Arqueología. Y, en lo deportivo, tiene muy claro sus objetivos: «Quiero seguir en este deporte y animo a que más chicas lo prueben. No deben tenerle miedo ni a los deportes de contacto ni a los comentarios de la gente. Creo que si las mujeres hacemos caso a los que dicen que estos son deportes de hombres, fomentamos esa idea. Tenemos que hacer lo que nos guste, no depender de lo que diga la gente».