FUERA DE PISTA

MONZA, SIEMPRE INTERESANTE

ENRIQUE GLÜCKMANN

Cuando la Fórmula 1 llega a Italia significa el fin de la temporada en Europa. A partir de ahora los grandes premios que quedan se disputan en Asia y América, por ello Monza siempre resulta interesante, pues es donde se hacen públicos todos los nuevos contratos, renovaciones y cambios en las alineaciones de los equipos. Este año, con el 'shock' que supone el abandono de Alonso, el efecto dominó ha sido y continúa siendo la tónica general, y el año próximo veremos muchos cambios salvo en Mercedes y Ferrari, que han preferido mantener el orden en sus filas. El fichaje de Ricciardo por Renault ha mandado a Sainz a McLaren, adonde llegará también en breve el francés de origen español Esteban Ocon para dejar sin sitio a Vandoorne, que parece dirigirse a Sauber. Allí permanecerá su estrella, Leclerc, pues la casi segura renovación de Raikkonen le ha cerrado por el momento la puerta de Ferrari, a donde debería ir la próxima temporada, pero el culebrón del verano sigue, si como parece tiene un contrato firmado con los italianos y estos deberán indemnizarlo o buscarle un asiento en Haas, que lleva motores Ferrari y además es el cuarto mejor coche de la parrilla. El canadiense Stroll llega al equipo Racing Point, antiguo Force India, adquirido recientemente por su padre. Esto ha desplazado a Ocon y deja un hueco en Williams, que debería ocupar por contrato Robert Kubica, después de una recuperación milagrosa tras sufrir un accidente durante un rally en Italia hace seis años y en el que casi le amputan su brazo derecho. El polaco es un verdadero ejemplo de autosuperación, pero tiene el puesto amenazado por el dinero de un joven Nikita Mazepin, hijo de un magnate ruso y ya se sabe que en la Fórmula 1 actual prima mas el dinero que el talento de los pilotos, una verdadera lastima.

Por fin apareció Raikkonen y se hizo con la 'pole position'. Acabó con la maldición de Monza para el equipo italiano y lo hizo a lo grande, batiendo primero a su compañero Vettel y, lo mas importante, a Hamilton, que dio el todo hasta el final. Cuando el inglés está en ese modo es casi invencible. Esto nos debe dar una idea de cómo los coches rojos han avanzado.

Luego, en carrera, las cosas cambiaron drásticamente. Raikkonen salió perfecto y se puso en cabeza, Vettel cometió un nuevo error de cálculo al dejarle un metro a Hamilton, que no dudo en meterse y pasarlo en una maniobra espectacular. El alemán, además, hizo un trompo, y es que Vettel es un piloto muy rápido, pero la presión le está pudiendo últimamente.

En Mercedes montaron una estrategia perfecta. Primero engañaron al muro de Ferrari en un amago de entrar a cambiar neumáticos, obligando a entrar a Raikkonen para protegerse y, cuando salió, pusieron a Bottas para frenarlo. La suerte estaba echada y Hamilton dio cuenta del finlandés cuando este tenía los neumáticos en las lonas a pocas vueltas del final, un diez para Mercedes y un Hamilton que estuvo de nuevo imperial.

En cuanto a los españoles; magnífico Sainz en los entrenamientos entrando en la Q3, en un circuito que no se adapta muy bien a las características de su Renault, al que llevo finalmente en carrera al noveno lugar. Marcó unos puntos de oro para el campeonato de constructores. Alonso cerró cuentas pendientes antes de despedirse de la especialidad, en esta ocasión con Magnussen con quien mantiene una relación tormentosa. No terminó de nuevo por rotura de su motor, al igual que el Red Bull de Ricciardo. Evidenció una vez mas que los motores franceses aún están muy lejos de poder competir con los de la 'primera división'. Y ya que hablamos del español, apuntar que la próxima semana hará su primer test en Estados Unidos, con vistas a correr el próximo año la Indycar, campeonato del que forma parte las 500 millas de Indianápolis.

¡Hasta Singapur!

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