María de Valdés pide su hueco en la élite

De Valdés. /SUR
De Valdés. / SUR

La nadadora fuengiroleña acudirá al Mundial absoluto de aguas abiertas en los cinco kilómetros y busca la mínima olímpica en piscina

MARINA RIVAS

Del Centro de Alto Rendimiento de Sierra Nevada a La Coruña, de ahí a Japón y después a Corea del Sur, la primera gran parada del calendario internacional del año. La malagueña Paula Ruiz no será la única representante de España y de la provincia en el Mundial absoluto de aguas abiertas del próximo mes de julio, ya que allí también estará la fuengiroleña María de Valdés, concretamente en la distancia de cinco kilómetros. Su presencia en grandes eventos ha sido muy intermitente durante los últimos años, por una lesión de hombro, concretamente una rotura de cartílago, que evitó que su progresión fuese más rápida. Sin embargo, una vez recuperada, aunque con prudencia por posibles recaídas, la joven de 20 años, ha comenzado a despegar.

El actual ya es el segundo año de De Valdés en el Club Natación Liceo gallego, donde le pagan los estudios de TAFAD (Grado Superior en Animación de Actividades Físicas y Deportivas) y le ofrecen residencia, comida y todo tipo de profesionales sanitarios con vistas a mejorar su rendimiento. «Fue un cambio radical, sabía que dejaba mucho atrás, mi familia, mis amigos… Pero necesitaba dar un paso más, salir de Fuengirola. En el club había mucha gente pero necesitaba un grupo de mayor nivel para seguir creciendo», se sincera. Y así ha sido. En el último año, la fuengiroleña ha sabido lo que es subir al podio nacional absoluto tanto en piscina (en los 400, 800 y 1.500 libres), como en aguas abiertas.

En el último nacional absoluto en Bañolas, hace menos de un mes, fue la segunda mejor española tanto en los cinco como en los diez kilómetros, sólo superada por Paula Ruiz. «La verdad es que sí me noto que he dado un salto, ni yo ni nadie creo que esperaba la actuación en el Campeonato, se están empezando a notar los resultados del trabajo», se sincera, desde el CAR granadino. Su estancia allí se prolongará hasta este sábado, pero no tendrá ni unos días de descanso para pasar por casa, ya que debe seguir trabajando.

Sueño olímpico

Desde hace un mes se concentra en altura junto al grupo de trabajo de Fred Vergnoux, técnico nacional y entrenador de Mireia Belmonte, entre otros nombres. Ya se ha habituado a codearse con la élite, pero las metas de la malagueña crecen rápido y quiere más. «Donde mejores resultados estoy obteniendo es en aguas abiertas, pero quiero intentar la mínima en piscina para los Juegos Olímpicos. Mi entrenador (Jesús de la Fuente) me apoya y quiere buscar también la mínima, tengo hasta junio o julio del año que viene para hacerla en los 800 o 1.500 libres. Es complicado, pero si este año he hecho buenas marcas aun con el hombro regular, creo que el año que viene puedo dar la sorpresa». Todavía incluso hay una posibilidad de conseguir también la mínima en la distancia olímpica de aguas abiertas (los diez kilómetros).

La lograría si sólo una o ninguna de las nadadoras españolas lograra meterse entre las diez mejores del Mundial absoluto de Corea. Sin embargo, el gran rendimiento ofrecido por la costasoleña Paula Ruiz esta campaña hace que sea muy factible el que pueda conseguir esa plaza ya el próximo mes de julio. Una rival para De Valdés dentro del agua, pero una compañera fuera de ella, según explica la fuengiroleña, unida a Ruiz desde hace muchos años: «Siempre hay pique porque somos rivales pero llevamos toda la vida juntas, fuera del agua somos amigas, eso hay que saber mantenerlo», asegura, desde la más absoluta deportividad.

«Quiero estar entre las mejores, mi objetivo es llegar a los Juegos Olímpicos de Tokio»

Al igual que Ruiz, De Valdés también estructura su jornada diaria (que comienza en torno a las 7.00 horas) alrededor de una piscina y de un gimnasio, controla su dieta, trabaja mucho el aspecto psicológico, tiene gran fuerza de voluntad y madurez para su corta edad y, sobre todo, apunta alto.

Ahora, cada día más alejada de los dolores del hombro (tuvo que realizarse infiltraciones para mejorar) y construyéndose su espacio en la élite de la natación, De Valdés tiene más confianza que nunca en su trabajo, algo fundamental para que un deportista pueda despegar. «Quiero estar entre las mejores y voy a darlo todo para ello, mi objetivo es llegar a los Juegos Olímpicos de Tokio», asegura la malagueña.