Balonmano

Del Gaes a la Champions

Nacho Moya, en un encuentro contra el Dinamo Bucarest. /SUR
Nacho Moya, en un encuentro contra el Dinamo Bucarest. / SUR

Nacho Moya salta de la tercera categoría nacional a un club puntero europeo

CAMILO LÓPEZ VEGA

Entre apellidos tan peculiares y desconocidos como Mihic, Sulic o Zabic hay uno que destaca por su sencillez: Moya. De nombre Nacho, este jugador malagueño protagonizó uno de los cambios deportivos más grandes que se recuerdan en la historia del deporte de nuestra ciudad. En pretemporada estaba en las filas del GAES Málaga, equipo perteneciente a la Primera Nacional de balonmano (la tercera categoría en España), pero una serie de circunstancias provocó que empezase el curso en el Wisla Plock, conjunto polaco de la categoría absoluta del país y que se encuentra en estos momentos en octavos de la EHF Champions League, máxima competición europea.

Sus datos

Ficha personal
Nombre completo: Ignacio Moya Florido. Fecha y lugar de nacimiento: 3-11-1988, Málaga. Puesto: Central. Altura y peso: 1,88 y 97 kilos.
Trayectoria
Equipos: Antequera (2006-2011), los dos últimos años en Asobal; Alser Puerto (2011-2012), en Asobal; CSM Bucuresti (2012), Dedeman Bacau (2012-2013), Ángel Ximenez Puente Genil (2013-2018) y Wisla Plock (2018-2019). Principales logros: Internacional juvenil y júnior con la selección española. Fue quinto en el Europeo júnior de 2008.

Nacho Moya nunca pensó que le llegaría una oportunidad como esta en el tramo final de su carrera deportiva (30 años). Se retiró del balonmano profesional para centrarse en sus estudios de Económicas y poder labrarse un futuro laboral. Sin embargo, el presidente del GAES Málaga, Alberto Camas, le ofreció un contrato de trabajo al mismo tiempo que un puesto en el equipo, participando así en Primera. Ilusionado por volver a jugar a lo que más le gusta, al mismo tiempo que tenía una profesión que le llenaba, le llegó la oportunidad de su vida gracias a Xavi Sabaté, entrenador del Wisla Plock y que ya coincidió como segundo entrenador con Moya en el Antequera, que entrenaba el exjugador Antonio Carlos Ortega.

«Ha sido una de las mejores decisiones de mi vida», reconoce el central malagueño, ya en octavos del torneo con el Wisla Plock

«Sin ni siquiera empezar la pretemporada, Xavi Sabaté me llamó. Me comentó que había habido una serie de lesionados en la plantilla y me preguntó si existía la posibilidad de que fuese allí para jugar cuatro meses esta competición. Se presentó una oportunidad única en mi vida» explica un ilusionado Nacho Moya. El jugador agradece enormemente al club malagueño que facilitaran su salida para poder aprovechar esta oferta que no podía dejar escapar.

Gracias a los buenos resultados obtenidos por el equipo y el rendimiento óptimo de Moya, el Wisla Plock decidió renovarló. El club polaco pagó la cláusula que tenía en el contrato con el Gaes y le firmaron uno para seis meses y con posibilidad de jugar otro año más. «A día de hoy ha sido una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida, porque estoy viviendo una experiencia única y además las cosas me están saliendo bien» manifiesta emocionado Moya.

Resultados positivos

Actualmente, los resultados con el Wisla Plock son realmente gratificantes. El equipo se encuentra segundo en la Liga –consiguió un empate muy valioso contra el líder hace unos días– y entre los dieciséis mejores de Europa en la Champions League. Sin subirse a las nubes y con la realidad siempre presente, el malagueño reconoce la posibilidad de acceder a cuartos de final a pesar de su dificultad. «Estamos en octavos y ahora nos toca el Szeged, que fue campeón de Hungría. Mientras haya un rayo de esperanza, hay que cogerlo. Queremos disfrutar de lo que estamos viviendo», reconoce el jugador, que al mismo tiempo explica a este periódico cómo los aficionados de su equipo, al clasificarse para octavos, los recibieron en el aeropuerto para reconocerles el gran triunfo.

Sobre la adaptación a un nuevo país, el jugador sostiene que fue fácil gracias al perfecto trato tanto de directiva como de jugadores, junto al añadido de tener un entrenador español. También reconoce que añora Málaga. «La echo mucho de menos. Tengo a mis amigos, familia, mi pareja, pero es una inversión para el día de mañana. Extraño la ciudad sí, pero más a mi gente. Una parte de Málaga sigue aquí conmigo en Polonia» afirma.

Nacho Moya representa una de las historias deportivas del año. De una retirada definitiva, buscando otros retos laborales, a jugar por primera vez la competición más grande a nivel europeo de balonmano. Su humildad, trabajo y esfuerzo han dado su s frutos en la parte final de su trayectoria deportiva.