Un doble reto para el regreso del Waterpolo Marbella a Primera División

La plantilla del primer equipo femenino del Waterpolo Marbella, a excepción de la extremo, Susana Díaz. /Gema Morón
La plantilla del primer equipo femenino del Waterpolo Marbella, a excepción de la extremo, Susana Díaz. / Gema Morón

El equipo se traslada este año a la Piscina David Meca de Fuengirola para disputar la liga; esta semana, ante el Waterpolo 98 02 y el Cataluña

MARINA RIVAS

El descenso les dolió demasiado, por eso no dudaron en darlo todo para volver cuanto antes. Ya asentado en la Primera División (la segunda categoría nacional) desde su primer ascenso en la temporada 2013-2014, el equipo sénior femenino del Waterpolo Marbella vivió hace dos campañas un revés inesperado, quedando relegado un año, de nuevo, a las competiciones inferiores. Aunque le duró poco la agonía y en sólo un año, volvió al lugar de donde nunca debió haber bajado. Liderado un año más por Miki Botello, al cuadro marbellí le toca empezar una nueva temporada este fin de semana y, además, con un doble reto en casa.

El sábado, a las 17.30 horas, se medirá al Waterpolo 98 02 de Pamplona y el domingo, a las 12.00, al Club Natación Cataluña. Todo ello estrenando casa, ya que esta temporada el acuerdo del club para disputar los partidos de liga se ha realizado con la Piscina Municipal David Meca de Fuengirola. «Ya hemos pasado por las piscinas de Torremolinos, Torre del Mar... Este año hemos tenido suerte, es el año que más cerca jugamos», se sincera el entrenador, que cada curso se enfrenta a una nueva lucha por la falta de instalaciones para afrontar la liga. Sin hablar de lo que supone económicamente mantener a un equipo en categoría nacional, unos 40.000 euros, según apunta Botello, que ya vio desaparecer al cuadro sénior masculino por la falta de subvenciones.

Plantilla

Porteras
María Piña y Virginia Aguadé.
Boyas
Carla Ramírez y Sara y Laura Dueñas.
Extremos
Carla Parra, Susana Díaz, Elena Díaz y Carmen Moreno.
Central
Claudia Carro
Defensas
Ainhoa Vizcaíno. Sofía Anaya, Mónica Anillo y María Aguilera.
Cuerpo técnico
Miki Botello (entrenador), Lucía González (entrenadora ayudante) y José Antonio Díaz (delegado)

La realidad del waterpolo no deja de ser la misma que la de cualquier otro deporte minoritario. El club costasoleño sabe a lo que se enfrenta, no le queda otra que intentar buscar soluciones económicas mientras trata de centrarse en los rivales.

Para empezar llegan dos conjuntos complejos para un equipo con una plantilla muy joven (de entre 13 y 20 años), pero, en su mayoría, ya experimentada. «Todos los años se nos van dos o tres chicas a estudiar a la universidad o porque fichan por otros equipos y tengo que subir a varias infantiles. Este año tengo cuatro nacidas en 2005», explica el técnico malagueño sobre una situación que no es nueva.

Acostumbrado a trabajar con cortas edades, desde hace años y sobre todo desde que su hermano, Jorge apostara por el proyecto del Castellón masculino, Botello lleva desde el cuadro femenino hasta las categorías inferiores del club. Eso sí, esta temporada contará con una mano derecha muy especial. Se trata de Lucía González, de solo 21 años, fue la capitana del equipo el pasado curso, pero dejó las piscinas y ahora se realiza las funciones de segunda entrenadora, además de echar una mano con la cantera del club.

Precisamente esta escuela es el pilar fundamental del equipo, que cada año exporta talentos fuera de la provincia y que, en ocasiones también recupera alguno. Esta vez, a la extremo, Susana Díaz. «Fue campeona de Europa juvenil con la selección y fichó por el Dos Hermanas de División de Honor el año pasado, pero descendieron y ha vuelto con nosotros. Va a ser sin duda una de las claves este año, es muy potente», valora el técnico. Además de ella, sólo dos absolutas más componen la plantilla; la portera María Piña, que estudia en una universidad de Madrid, pero viaja para los partidos y la nueva capitana, Laura Dueñas.

Nueva capitana

A pesar de sus 20 años, es la más veterana del club y del equipo, tanto en edad como en experiencia en la casa, donde comenzó a enfundarse el bañador con sólo 10 años, mientras lo compaginaba con el kickboxing. Tiene dotes de líder dentro de la piscina, fuerza y capacidad para repartir el juego, como buena boya, además de lo más importante: motivación suficiente como para defenderse muchos años más en este deporte. «No me planteo dejar de jugar al waterpolo, a pesar de que sé que es muy complicado aspirar a ser profesional. De momento quiero centrarme en el equipo y en que podamos subir un poco más el nivel», explica la jugadora, que compagina los dobles entrenos de comienzo de temporada con el TAFAD, que cursa en Málaga.

Ella fue una de las artífices del regreso a la categoría y también una de las más afectadas cuando tuvieron que enfrentarse al descenso. «Fue complicado para nosotras, llevábamos ya tres años seguidos en Primera y fue duro bajar, pero por eso hemos subido otra vez», recuerda. Ahora también cambian las metas: «Cumplimos con el objetivo, subimos, y ahora nos hemos puesto otro bastante alto, que es estar de la mitad de la tabla para arriba», asegura. Les llevará tiempo, pero al menos ya saben a lo que se enfrentan.

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