«Deportivamente no echo de menos España, pero sí su calidad de vida»

La gallega Alicia Fernández y Marta López, ayer en la tienda Dos Minutos Handball en Huelin. /M. R.
La gallega Alicia Fernández y Marta López, ayer en la tienda Dos Minutos Handball en Huelin. / M. R.

La extremo malagueña Marta López, del Ramnicu Valcea de balonmano, protagonista en un acto en la tienda Dos Minutos Handball, en Huelin

MARINA RIVAS

Han cerrado los paraguas y han recorrido 3.500 kilómetros para buscar una vía de escape a la rutina en Málaga. Eso sí, sólo unos días, porque este mismo fin de semana deberán volver a los entrenamientos con vistas al primer trofeo del año, la Copa de Rumanía (el próximo fin de semana). Esta ya es la segunda temporada de la exjugadora internacional de balonmano malagueña Marta López en el Ramnicu Valcea de la liga rumana, donde actualmente es líder con sólo una derrota en su haber. Junto a la actual central de la selección española absoluta Alicia Fernández, son dos de las tres únicas españolas que emigraron a esta potente liga de Europa del Este. La tercera es Paula García, en el Bistrita y que también pasó por las filas del Rincón Fertilidad.

Hechas ya a la vida en su nuevo destino, López y Fernández, que además son pareja desde hace varios años, se han convertido en dos de su equipo, que está pasando por su mejor momento. «Creo que tenemos un rol importante en el equipo. Está siendo un buen año. Sólo nos quedan cuatro partidos de Liga y los tenemos que ganar sí o sí. La verdad es que hemos dado la sorpresa porque el Bucarest siempre ha sido el claro favorito», explica la malagueña. El conjunto de la capital, que está en cuartos de la Champions, la máxima competición continental, cuenta con un presupuesto en torno a cinco millones de euros, más del triple que su club, que también acumula una buena cifra (sobre 1,3 millones). Un claro reflejo del nivel de profesionalización de este deporte en el país. Incluso, la extremo derecho explicó que «allí el fútbol es el deporte más potente, como en todos lados, pero después el más importante es el balonmano femenino, que está muy por encima del masculino».

Ejemplo de ello es que el vencedor de la competición doméstica obtendrá el pase directo para disputar la Champions, uno de los objetivos cruciales del Ramnicu Valcea este año. Además, en función de la clasificación final, de ser superado por el Bucarest, todavía podría optar a esta máxima competición disputando una fase previa. Motivos más que suficientes para que ninguna de ellas se plantee cambiar de aires. «Allí somos plenamente profesionales del balonmano. Además nos cuidan y nos tratan muy bien», asegura López, que ha llegado a recibir ofertas de otros torneos. «Hemos recibido muy buenas propuestas de la liga francesa, además para ir al mismo equipo las dos juntas, pero nos hemos decantado por seguir en Rumanía», comentó, y explicó que ambas han renovado sus contratos por una campaña más.

España y Rumanía

Sólo hay una cosa que tanto la malagueña como su compañera gallega echan en falta del país: «Deportivamente no echo de menos España, pero sí la calidad de vida». Aunque también cuenta que el español es un idioma muy utilizado en Rumanía. «Mucha gente entiende el idioma, en parte porque llegan todas las películas y series en versión original. Aquí ven mucho las telenovelas y 'La Casa de Papel'», explica sobre su día a día.

En su punto de mira ya no está el volver a la selección, aunque sí en el de Fernández, con la que visitó ayer la tienda Dos Minutos Handball en Huelin. La central sueña con ser olímpica, como en su día lo fue la malagueña (bronce en Londres 2012). Sobre ella valora: «Marta es una jugadora con carácter, es luchadora y muy comprometida con el juego en equipo, se preocupa más por el bienestar del equipo que por el suyo propio».

Ahora la gallega comparte selección con otra costasoleña, Sole López: «Con ella me llevo muy bien, la conocía de que éramos cadetes aunque jugué antes con Espe (su gemela) en la selección juvenil que con ella. Era de esperar que acabara ahi». Tras escasos dos días en Málaga, les toca rehacer las maletas para poner rumbo a la que han convertido en su casa.