Curro Lucena: «Málaga se merece que de nuevo haya un equipo de balonmano en la élite»

Lucena, a las puertas del pabellón Pérez Canca. /F.M.
Lucena, a las puertas del pabellón Pérez Canca. / F.M.

El entrenador malagueño afronta «con muchas ganas» la fase de ascenso con el Gaes, pero avisa: «Tendremos que dar el 200% para conseguirlo»

FERNANDO MORGADOMÁLAGA

Curro Lucena (Málaga, 1971) afronta la fase de ascenso como entrenador del Gaes Málaga «con muchas ganas». Se le nota ilusionado, pero es cauto y también consciente de lo que ha costado que el equipo tenga opciones de jugar, a partir del viernes, por un puesto en la División de Honor Plata del balonmano masculino. «Después de once partidos al frente de este equipo el objetivo era llegar hasta aquí. Al final lo hemos conseguido, no sin trabajo ni sufrimiento. Ahora tenemos el ansia y la ambición de poder lograr el ascenso», comenta el que fuese miembro de la plantilla del mítico Puleva Maristas que llegó a la Liga Asobal. Ahora que el balonmano malagueño parece repuntar, Lucena puede convertirse en protagonista del retorno de un equipo de la capital a la segunda división tras una década sin representante.

Está a los mandos de un conjunto de jugadores «muy motivado» que desde el comienzo de la temporada se fijó el objetivo de alcanzar la fase de ascenso. «Están mentalizados de que va a ser difícil porque los rivales lo pondrán muy complicado. Algunos han sido campeones de sus grupos, así que tendremos que dar el 200 % para poder conseguirlo», asegura. La buena noticia es que el Gaes buscará el ascenso en casa, en el pabellón JPérez Canca, donde esta temporada no ha perdido ningún partido. «Jugar aquí es importante por varios aspectos. Primero, porque cuando tienes un momento de desánimo o un bache durante un partido es más fácil superarlo si tienes a tu afición detrás que empuja y te saca del atolladero, como nos ocurrió en el partido ante el Melilla. En segundo lugar, creo que Málaga se merece que de nuevo haya un equipo que pueda aspirar a estar cerca de la élite y, por último, casi la totalidad de la plantilla es malagueña y eso es muy positivo», explica.

Experiencia en la categoría

La experiencia del entrenador en la División de Honor Plata –en la que ha entrenado al Malagueta, al Aguas Sierra de Cazorla, al Ivesur, al UMA Cajamar y al Cangas de Morrazo, este último con ascenso a la Asobal– lo convertía en el inquilino perfecto del banquillo del Gaes Málaga en caso de conseguir la promoción. Sin embargo, su regreso a la labor de técnico en su tierra se adelantó y en febrero se hizo con las riendas del equipo en sustitución de José Luis Hidalgo. «Siempre cuesta coger un proyecto a mitad de temporada. No creo en ese tipo de cambios, esto no es fútbol. El equipo estaba en una posición alta y me sorprendió. El hecho de que se acordaran de mí en mi tierra, que valorasen mi trabajo de los últimos años en base y el anterior en categorías profesionales o semiprofesionales hace que uno se sienta halagado», asegura.

El Gaes convirtió el Pérez Canca en su fortín y mantuvo la segunda plaza hasta el final de la temporada. Ahora, con el estilo de Lucena plenamente asumido, los jugadores del equipo malagueño se enfrentarán al Tolosa Eskubaloia, al Handbol Sant Quirze y al Ikasa Madrid, tres rivales peligrosos. «Prefiero centrarme en el primer rival, el Sant Quirze, porque si te pones a pensar en el partido del domingo puede que para entonces no tengas ninguna opción. Son equipos muy duros, que han estado a un nivel altísimo esta temporada. El Sant Quirze tiene jugadores con experiencia en la Asobal e impone un ritmo muy alto, con muchos contraataques. Los madrileños son los campeones de uno de los grupos más duros de la categoría y tiene jugadores internacionales tanto en categoría juvenil como en júnior. El Tolosa ha arrasado en su grupo y ha apostado fuerte por volver a la División de Honor Plata», analiza el técnico.

Lucena dispondrá de todos sus jugadores para los tres partidos que le esperan el fin de semana. Al técnico le gusta aprovechar al máximo a su plantilla: «Cada entrenador tiene sus hábitos y si en algo se caracteriza mi juego es en correr, defender e intentar aprovechar a todos los jugadores. Me gusta hacer muchos cambios, que todos se sientan importantes y tengan su momento. Cuantos más jugadores seamos capaces de utilizar en un partido, más complicado se lo pondremos al rival. Podremos mantener nuestro ritmo más tiempo, habrá menos riesgo de lesiones y menos cansancio». El viernes espera ver el pabellón lleno y a sus pupilos arropados por la afición: «Que el rival vea que no tiene ninguna posibilidad aquí».