Una concentración y el Nacional, los últimos planes de Paula Ruiz antes del Mundial

Ruiz, en Inacua. /SUR
Ruiz, en Inacua. / SUR

La nadadora de aguas abiertas malagueña pasará un mes entrenándose en altitud en el CAR de Sierra Nevada antes de poner rumbo a Corea del Sur

MARINA RIVAS

A 2.320 metros de altitud. Así se encuentra desde el pasado 31 de mayo y hasta el sábado 29 de este mes la nadadora malagueña Paula Ruiz. Probablemente, en una de las concentraciones más extensas y sacrificadas que haya realizado la joven hasta ahora, de nuevo en el Centro de Alto Rendimiento de Sierra Nevada. Aunque la ocasión lo merece. Y es que en poco más de un mes la bicampeona del mundo de aguas abiertas en categoría júnior se enfrenta a su primer Mundial absoluto, en el que, de acabar entre las diez primeras de la modalidad de 10 kilómetros, obtendrá una plaza para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

Hasta antes de la LEN Cup que se disputó en Francia a finales de mayo, la desconfianza sobre sus posibilidades todavía reinaba en la joven malagueña, que no veía muchas esperanzas de hacerse con la plaza olímpica ya este verano. Sin embargo, su actuación en el país galo, donde concluyó campeona en la prueba de 10 kilómetros y octava (y primera española) en los 5 kilómetros, le ha cambiado su forma de ver las cosas. «Nunca se sabe lo que pasará en el Mundial, pero por supuesto que yo voy a luchar por estar entre las diez mejores. Después de lo que hice en Francia, voy más segura, porque tenía dudas de si de verdad estaba rindiendo a un alto nivel», asegura a este periódico desde su estancia en el CAR.

Motivación

Toda una inyección de moral al hacerse en la misma cita con la plaza mundialista por partida doble e imponiéndose además en los 10 kilómetros nada menos que a la vigente campeona mundial, Aurelle Muller, y a la campeona olímpica en Río 2016, Sharon van Rouwendaal, algo que no muchas nadadoras pueden decir. «Estoy supercontenta, fue algo brutal para mí. No esperaba para nada quedar por delante de ellas… Mi objetivo era quedar la primera o la segunda española, no esperaba para nada el carrerón que hice», se sincera la malagueña, todavía sorprendida.

En cuanto a la concentración de este mes, Ruiz, que cabe recordar que es asmática, explica lo duras que se le hacen las estancias en altitud, aunque las realiza desde hace años, tanto en Granada como fuera de España. En esta ocasión, ha vuelto a reencontrarse con el grupo con el que comenzó el año, el de Fred Vergnoux, al que dejó para regresar a Málaga, un ambiente más cómodo para ella. Ahora, sólo piensa en adaptarse lo mejor posible a las condiciones para llegar en plena forma al Mundial de Gwangju (Corea del Sur), que comenzará el 13 de julio. Antes de este sólo hay una fecha marcada en su calendario, aunque no le inquieta especialmente, sino que pasará a entenderlo como una prueba de nivel. Se trata del Campeonato de España absoluto, que ya coronó el pasado 2018 tanto en 5 como en la prueba de 10 kilómetros, a sus 19 años (ahora 20).

Esta cita, que se disputará del 14 al 16 de este mes en Bañolas (Gerona), será el único motivo por el que se interrumpa la estancia en Sierra Nevada. Tras el Nacional, Paula Ruiz regresará al CAR hasta final de mes, después pasará unos días en casa y rápidamente tendrá que poner rumbo al Mundial. De conseguir el ansiado billete olímpico, esta competición podría poner fin a la temporada de la malagueña. De no ser así, Ruiz no podrá bajar la guardia y deberá continuar su preparación cara al Preolímpico del próximo año, una especie de repesca que otorgará las últimas plazas para Tokio.