La arquitecta Solano vuelve a la élite del balonmano

Sonora Solano hace una parada en un partido de la anterior temporada, ya en las filas del Monvedre, de Sagunto. /J. RICARDO GIL
Sonora Solano hace una parada en un partido de la anterior temporada, ya en las filas del Monvedre, de Sagunto. / J. RICARDO GIL

La portera malagueña regresa esta temporada a Primera en las filas del Morvedre

MARINA RIVAS MÁLAGA

Toda y cada una de las jugadoras de balonmano se han hecho alguna vez la misma pregunta: ¿Continúo o lo dejo? No es sencillo tomar una decisión de este calibre y que puede obligar a dejar por siempre a un lado una pasión, pero en deportes como este y, máxime en categoría femenina, resulta inevitable. Esa misma cuestión se planteó Sonora Solano hace ya casi dos temporadas, tras su salida del por entonces Clínicas Rincón.

La portera malagueña, previsora, se sacó la carrera de Arquitectura mientras jugaba en el equipo, y quiso aparcar el deporte para cursar un máster y seguir reforzando su futuro académico. Sin embargo, le pudieron las ganas por no dejar todavía la pista y optó por sacar fuerzas para compaginar ambas cosas. Ahora, exactamente dentro de un mes, Solano volverá a participar en la máxima categoría nacional, la División de Honor.

Ese verano en el que se replanteó su futuro tenía 26 años y, alejada de su casa, Málaga, donde había crecido con el balón y pasó hasta nueve años a las órdenes de Diego Carrasco, comenzó su andadura con el Logroño, por una temporada (la 2016-17). Era un equipo de División de Honor Plata, la segunda categoría, y no comenzó el máster que ansiaba, pero sí se reforzó sus conocimientos de inglés y estuvo, entrenando a un equipo de base.

Duró poco su estancia en tierras riojanas, donde llegó a luchar en la fase de ascenso, aunque optó por cambiarse a la zona de Levante, concretamente al Morvedre. «Entró una nueva directiva al equipo, un nuevo entrenador y se creó un proyecto ilusionante, pensado en el ascenso a División de Honor, aunque a largo plazo», afirma la guardameta.

Se trata de un equipo peculiar, ubicado en la localidad de Sagunto, históricamente ligada al balonmano. Al igual que Sonora, el club vivió un antes y un después por la falta de apoyos económicos. Eso hizo que el entonces Mar Sagunto, con una Copa de la Reina, una Liga y unas semifinales de la Champions League, consumara su desaparición, en 2012, para después reinventarse un año más tarde.

A este proyecto se sumó la malagueña en la pasada campaña. «La edad media de la plantilla es muy baja, porque eran casi todas parte de un mismo grupo de la cantera, que fueron creciendo juntas. De hecho yo soy la mayor. Pero son chicas que se autoexigen mucho y así da gusto entrenar», explica. Sonora tiene 29 años y la vida profesional de una jugadora de balonmano puede extenderse sin problema más allá de los treinta. «Muchas me dicen que soy la mamá del grupo», bromea.

Eso sí, el que siguiera con el balonmano no le impidió continuar su carrera profesional. «Soy consciente de que todo tiene fecha de caducidad y cuando al final deje esto, me gustaría trabajar de lo que he estudiado. Además, estoy acabando el Máster en diseño gráfico y ya tengo algo de experiencia laboral», aseguró la portera, que estuvo trabajando en un estudio de ingeniería técnica en Málaga.

En el día a día seguirá buscando motivaciones para alargar su estancia bajo los palos. «Hoy disfruto con seguir una temporada más en el balonmano y llevando mientras algún equipo de niños. Mientras pueda, lo voy a seguir disfrutando», se sincera.

Disfrute y trabajo, pero a un ritmo acelerado. No sólo no terminó de abandonar la pista sino que creció aún más con el balonmano playa tras su año en Logroño. «De repente, con 28 años, recibí la llamada para ir con la selección absoluta a los World Games, el pasado verano, y fue una sorpresa», recuerda. Tras esta convocatoria, la segunda le llegó justo al inicio de este verano, en el que acudió al Mundial, con España, concluyendo finalmente cuarta. «Sólo el hecho de que me llamen es un éxito», confesó. Tras esta cita,obtuvo la plata en el Campeonato de España celebrado hace unos días, en Laredo, convirtiéndose, junto a la capitana del Rincón Fertilidad, Sole López, en la única componente del Ciudad de Málaga en doblar pista y arena.

Juega, estudia y trabaja

Para esta nueva campaña para la que ya ha comenzado a ejercitarse con dobles sesiones de entrenos, Sonora, además de acabar su postgrado, ejerce de entrenadora. «Doy clases particulares de balonmano y llevo un equipo de la cantera del Morvedre», relata. En poco tiempo se ha ganado el cariño de compañeras, entrenadores y alumnos, siendo además una de las piezas clave de la nueva y exigente campaña de vuelta a la élite. «El año pasado nos turnamos en portería una chica júnior y yo y fue una temporada deportivamente muy buena, no perdimos un solo partido en todo el año», explica. De hecho, solamente se produjo un empate.

Sabe que esta vez le tocará medirse a algunas de las que fueron sus compañeras muchos años en Carranque, concretamente con tres de ellas, las hermanas Sole y Espe López y Pepa Moreno, aunque esta con un nuevo perfil, de gestora. «Seguro que se me vendrán muchos recuerdos a la cabeza cuando me toque jugar contra ellas...». «Ver a Pepa de presidenta no me impresiona. Ya cuando estaba con ella tenía mucho peso en el club y siempre se ha movido mucho por nosotras», añadió. Por tanto, vuelta a la élite, en la que jugó dos campañas en Málaga tras el ascenso en la 2013-14. La portera seguirá luchando bajo los palos y, como arquitecta, disfrutará diseñando su propio futuro.

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