Elke Karsten, la perla argentina más codiciada

Elke, ayer en Carranque antes del entrenamiento./
Elke, ayer en Carranque antes del entrenamiento.

La joven Elke Karsten, seguida por varios clubes europeos, debuta hoy con el Clínicas

ENRIQUE MIRANDAMálaga

Cuando Elke Karsten empezó a jugar al balonmano con ocho años en el Alemán de Quilmes argentino no podía ni imaginar que aquel deporte en el que la habían introducido sus hermanas mayores (son cuatro y las cuatro jugaban en el mismo club) le iba a llevar a ganarse la vida en el otro lado del mundo. En Argentina, el handball utilizan al término anglosajón aún no está muy desarrollado y se practica sobre todo a nivel amateur. «Allí pagas una cuota en los clubes, aunque estés en el primer equipo», explica la joven de 20 años y 1,77 de altura.

Pero Elke fue quemando etapas en el club de toda su vida, dio el salto a las categorías inferiores de la selección nacional y en 2012 ya fue convocada por la selección argentina absoluta. El año pasado, en el Mundial de Dinamarca, anotó 22 goles con el combinado albiceleste y todos los focos se centraron en ella como la mayor promesa del balonmano argentino. Era la hora de dar el salto al deporte profesional. Hoy lo hará lejos de su casa, en el Clínicas Rincón, el equipo malagueño que compite en División de Honor y con el que debutará en Barakaldo ante el Zuazo (19.30 horas).

Más de diez horas de autobús antes del partido

El Clínicas viajó la pasada noche durante más de diez horas en autobús desde Málaga hasta Barakaldo para jugar esta tarde ante el Zuazo. Con colchonetas en el suelo del vehículo, las jugadoras tratan de descansar como pueden para llegar en la mejor forma posible al partido. El Zuazo es el cuarto clasificado y un rival muy duro, aunque el cuadro malagueño irá a por todas. «Será complicado, pero tenemos que ir a buscar esos dos puntos que nos dejamos aquí contra el Porriño. Tienen una plantilla corta pero con mucha calidad», asegura Diego Carrasco.

«Llevaba tiempo pensando en jugar en el extranjero, pero la verdad es que me daba miedo. Los propios entrenadores me decían que ya no podía seguir creciendo en Argentina y que tenía que salir a Europa. En el Mundial de Dinamarca algo hizo clic en mí y me dije que era el momento de salir para seguir mejorando», relata la jugadora. Muchos clubes europeos, algunos de ellos españoles, le seguían la pista y la central reconoce que tuvo otras llamadas anteriores a las del Clínicas Rincón. Pero el proyecto malagueño le terminó por seducir, en parte por la gran insistencia del técnico Diego Carrasco, que se pasó dos meses tratando de convencerla. «Hablé mucho con Diego, me contó todo lo relacionado con el club y sobre todo me dio confianza, que es lo más importante», asegura. La jugadora reconoce que no sabía nada del Clínicas Rincón cuando Carrasco la llamó por primera vez «al principio no estaba muy convencida y no le presté mucha atención», pero el entrenador no renunció. Además, contó con una buena colaboradora en su empeño, la portera argentina Valentina Kogan, que jugó a las órdenes de Carrasco en Málaga. «Hablé con Valentina, me dijo que la gente aquí era buena y que cumplía con todo. Eso me dio seguridad a mí y a mi familia», afirma Elke.

También el hecho de que algunas de sus compañeras en la selección ya estuvieran jugando en la Liga española, como Macarena Gandulfo y Luciana Mendoza, le animó a jugar aquí. «Me contaron cómo era el nivel y que en España podría mejorar mucho», asegura.

Energía y disparo

Elke Karsten espera con ganas y también con nerviosimo su debut de hoy con el Clínicas. La semana pasada no pudo jugar contra el Porriño porque aún no se había formalizado su inscripción, pero pudo ver el partido en directo en Carranque: «Fue una pena, se escapó por poco», asegura.

Su energía, su gran lanzamiento y su visión de juego serán de gran ayuda para el equipo malagueño. «El lanzamiento exterior es uno de mis fuertes, creo que ahí puedo aportar mucho, anotando o abriendo espacios para mis compañeras. Además tengo buena visión de juego para organizar el ataque y lo doy todo en cada partido», comenta la nueva jugadora del Clínicas.

Su adaptación por ahora a la ciudad es buena, aunque reconoce que lenta. «Todo es nuevo para mí, el país, las costumbres, estar lejos de mi familia...». Vive sola en un piso en la zona de Carlos Haya y aún no conoce mucho de la ciudad. Resalta el buen clima que hay en el equipo y lo bien que la han recibido, aunque reconoce que aún le cuesta entender el acento malagueño: «Aquí hablan muy rápido y además yo creo que ustedes se inventan algunas palabras», dice entre risas.

Por ahora, Elke tiene contrato solo hasta final de temporada. El balonmano argentino está muy pendiente de su evolución en España, especialmente cara a los Juegos de Río del próximo verano. Al final de año no le faltarán ofertas: «Quería un contrato corto para ver si realmente esto es lo que quiero hacer. Después ya veré si renuevo, si me salen otras ofertas, si regreso a Argentina...», relata. Por ahora, el Clínicas puede disfrutar de una perla argentina muy codiciada.

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