Pedro Iborra, un entrenador sin límites

Pedro Iborra, en el centro, rodeado de canteranos de la escuela de fútbol del Marbella. /Julio Rodríguez
Pedro Iborra, en el centro, rodeado de canteranos de la escuela de fútbol del Marbella. / Julio Rodríguez

Pese a padecer dos parálisis cerebrales al nacer, la capacidad de superación, esfuerzo y pasión por el deporte lo ha llevado a dirigir a un equipo de la cantera del Marbella F. C.

JULIO RODRÍGUEZ

Sabe lo que es correr un maratón en menos de cuatro horas, meter triples limpios, defender al delantero más físico y ahora se preocupa de la formación de los más pequeños de la poderosa cantera del Marbella F. C. Lejos de ver obstáculos en su vida, Pedro Iborra Morilla ha aprovechado todas las oportunidades que él mismo buscó para convencer al resto de que sus numerosas capacidades son más visibles que su discapacidad. Es inspirador. Ejemplos como el suyo corroboran que el deporte es un elemento integrador fuera de toda duda. Primero utilizó la práctica deportiva como medio para socializarse, pero pronto se convirtió en un fin vital y profesional.

«No me rendiré nunca, quiero aprender para ayudar a los chicos», dice sobre su interés por conseguir el título oficial de entrenador

No sufrió una, sino dos parálisis cerebrales al nacer por falta de oxígeno. Sus padres quisieron denunciar negligencia médica, pero pronto volcaron todos sus esfuerzos en darle una vida con más posibilidades de las que su diagnóstico le vaticinaba. El trastorno del desarrollo del movimiento, la postura y las alteraciones sensoriales y cognitivas auguraban una vida llena de dificultades para su integración. De pequeño, Pedro no se tenía en pie ni podía comunicarse con claridad, con la dificultad que eso implica en un colegio de niños que desconocen el porqué de su discapacidad. La familia vació su esfuerzo en su recuperación física y en especialistas.

A sus 34 años, este marbellí, deportista desde la cuna, ha probado de todo. Fue un corredor destacado del club Atletismo Marbella, como reconoce su actual presidente, José García: «Pedro quería correr con todos, no en categoría adaptada. Llegó a hacer series a 3:30 al kilómetro, corrimos juntos la maratón de Sevilla. Era muy disciplinado pese a que su pisada irregular le provocaba lesiones, porque metía los tobillos hacia dentro. Ganó muchas pruebas de 5 y 10 kilómetros cuando le convencíamos de inscribirse en su categoría». Quiso probar a jugar al fútbol y su velocidad y estatura, 1.83 metros, no le impedían coordinarse en un equipo adaptado. También probó en baloncesto después de ver cómo su hermana destacaba desde pequeña. Eli Mena es actualmente una de las referentes en el juego interior del Asisa Alhaurín de la Torre de la Liga Femenina 2. La pívot alaba el espíritu de superación de su hermano mayor. «Siendo un niño le costaba incluso mantener el equilibrio, y mis padres se gastaron lo imposible en logopedas. Desde chiquitito siempre ha querido competir con los demás. Venía a verme y todavía lo hace. Coge su coche solo para estar conmigo. ¿Qué persona con su discapacidad conduce el coche sin adaptar? Es un fenómeno, se sacó el carné antes que yo», dice entre risas.

Compromiso

Tras competir en atletismo, baloncesto y fútbol, Pedro ha encontrado su sitio en el Marbella como técnico. «Se siente útil con la tarea que desarrolla y tendrías que ver cómo prepara sus entrenamientos. Se ve con capacidad de hacer algo y no para. Lee libros, se informa en Internet y pregunta de todo. Se levanta temprano un domingo para ver a un equipo que ni es el suyo. Le gusta y lo vive», resalta orgullosa la deportista marbellí.

«Lo que más le atrae es la preparación física; hace todos los calentamientos de los equipos en los que es segundo entrenador» José Trujillo, Director de la cantera del Marbella

Inquieto es la palabra que mejor define a este aficionado al deporte y la formación. Trabaja por las mañanas en la Policía Local de Marbella como auxiliar administrativo en tareas de vigilante. En cuanto acaba su jornada invierte el tiempo justo en comer para marcharse al Luis Teruel Aguilar, donde colabora como primer entrenador del equipo mini peque A, de entre cuatro y cinco años. Además es el segundo entrenador del benjamín de Tercera Andaluza y del cadete de Cuarta Andaluza. Llega el primero a los entrenamientos y no se va hasta que el último padre recoge a su hijo. El director de la cantera del Marbella, José Trujillo, fue el principal responsable de descubrir que la capacidad de trabajo y espíritu de lucha de Pedro tenía que estar ligada al club donde fue aficionado desde niño. «Es un ejemplo para todos los que componemos esta cantera. Un referente por su capacidad formativa, trabajo, pasión y la ilusión que nos contagia a todos a diario. Viene de lunes a sábado a la cantera, su esfuerzo es digno de alabar. De hecho, le hicimos un homenaje el año pasado con motivo de su cumpleaños a petición de los propios niños del club», destaca.

«Era un alumno más en el curso de entrenadores; no faltó ni a una clase pese a los días de lluvia y sus ganas se contagiaban» Javi Moreno, Jugador del Marbella

El compromiso con la entidad costasoleña empieza en su época como seguidor del Marbella. Desde niño no se perdía un partido. «Es un aficionado leal del primer equipo de la ciudad. Partidos como el de Elda se hizo 600 kilómetros para acompañar al Marbella en su camino al ascenso a Segunda B. Estas personas no podemos permitirnos dejarlas escapar porque es patrimonio del club», resalta Trujillo. En cuanto a sus funciones, el director de la cantera no le pone límites empezando desde la base como el resto de entrenadores: «Lo que más le atrae a Pedro es la preparación física. Hace todos los calentamientos de los equipos en los que es segundo entrenador y siente mucha curiosidad por esta parcela dentro del fútbol».

Curso de entrenador

No deja de estudiar. Suspendió el curso de entrenador nivel 1 del CEDIFA, de la Federación Andaluza de Fútbol, en el que coincidió con el exjugador del Málaga Demichelis y el futbolista del Marbella Javi Moreno. «Era un alumno más, no faltó ni a una clase pese a días de lluvias y sus ganas por aprender se contagiaban», comenta a SUR. Ahora ha vuelto a las aulas para sacarse un título que se le resiste. «No me rendiré nunca, quiero aprender para ayudar a los chicos en su formación», afirma Iborra. Sabe que necesita el nivel 1 de entrenador. «Quiero avanzar, progresar y me tengo que sacar el título como sea, porque quiero ser el mejor entrenador posible para mis niños», remarca.

«Quería correr con todos, no en categoría adaptada; hizo series a 3:30 y corrimos el maratón de Sevilla juntos en menos de cuatro horas» José García, Presidente del Atletismo Marbella

Es un hombre agradecido con quien vio en él una oportunidad para crecer de la mano. «Un día Jorge de Cózar (ex director deportivo del Marbella) me dio el empujón para dar el paso y me presentó a José Trujillo, que me trató siempre como a uno más. Tengo mucho que agradecer y trato de hacerlo con mi trabajo», indica.

«Se ve con capacidad de hacer algo y no para; lee libros, se informa de todo y se levanta temprano un domingo para ver un equipo que ni es el suyo» Eli Iborra, Hermana y jugadora del Asisa

Al hablar de su grupo esboza una sonrisa. «Compartir su formación es una satisfacción plena, porque aprendo mucho de ellos. Veo su esfuerzo y el trabajo que hacen cada día, y por eso merece la pena cualquier cosa. Me encanta el ambiente, me aporta muy buena energía», dice emocionado.

Pedro Iborra no quiere hablar de límites. Su desarrollo cognitivo ha progresado de manera exponencial por su dedicación a tratar de ser uno más, pese a que desde crío le vieran diferente. El deporte empezó siendo una válvula de escape y hoy es el camino a su felicidad. No es solo un ejemplo para quienes padecen una discapacidad, sino también para los que se sienten incapaces sin intentarlo.

 

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