Justin Rose consigue la medalla de oro

Justin Rose muerde su medalla de oro. /
Justin Rose muerde su medalla de oro.

Rafael Cabrera-Bello y Sergio García logran el diploma olímpico

ISABEL TRILLO AMORES

Nunca un 'putt' valía su peso en oro como el que falló Henrik Stenson en el 'green' del 18 para al menos presionar al inglés Justis Rose y tratar de forzar un complicado 'play-off' que a más de uno nos ha traído por la calle de la amargura si hubiera tenido que explicarlo.

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El inglés, fuera del 'green', aprochó para dejar la muy corta de bandera, mientras que la bola del sueco se escapaba por la derecha y se dejaba un 'putt' de vuelta más que complicado para salvar el par y mantener la igualdad en el marcador que le llevara a tratar de forzar un desempate. No pudo ser. Al frío y calculador sueco le tembló la mano en el último momento y allí acabó su aventura. Sólo le quedó mirar ausente como Justin Rose embocaba el último 'putt' de medio metro y explotaba de alegría en el 'green', agarrando con fuerza el polo con los colores de su país que llevaba para la ocasión. Con él estallaron los más de 15.000 espectadores que llenaron el Golfe Olímpico de Barra de Tijuca, en Río de Janeiro.

El golf ha sido el único evento deportivo de estos Juegos que tuvo que poner el cártel de 'No hay entradas': 12.000 entradas vendidas el domingo y más de 3.000 entradas especiales, como la del príncipe de Mónaco, que no quiso perderse la fiesta del golf en Río . Éxito total y muchos fantasmas que han volado y que dudaban de la grandeza de este deporte dentro de los Juegos en un país sin afición golfista. Este domingo más de uno se quedó sin uñas.

La primera entrega de medallas retransmitidas de la historia del golf olímpico fue un momento histórico que nadie se quiso perder. La cara de tristeza de Henrik Stenson, que no olvidará en mucho tiempo ese 'putt' fallado que le costó el oro, lo decía todo: la pasión con la que estos jugadores lo han dado todo en esta vuelta del golf a los Juegos. Quizá fue Stenson el que menos arriesgó con una vuelta de 68 (tres bajo par en la última jornada) con sólo dos 'bogeys' en los hoyos 14 y al 18. Rose, con sus 67 golpes (-4 hoy), también tuvo dos fallos al 7 y al 13. Pero el 'birdie' final del 18 lo compensó todo. Y devolvió una deuda que el golf británico contrajo con este deporte en 1908, cuando una huelga de los golfistas de las islas, apoyada por los americanos, dejó fuera al golf de los Juegos Olímpicos cuando en el 'tee' del 1 de la cita londinense sólo se presentaba a jugar el defensor de la medalla de oro de Saint Luis, el canadiense George S. Lyon.

Justin Rose une así su nombre a otros dos medallistas de su país, Walter Rutheford y David Robertson, plata y bronce respectivamente en 1900 en París.

El bronce fue para el estadounidense Matt Kuchar, la mejor tarjeta del día con 63 golpes (ocho menos en esa ronda final) que suponemos que ya se ha enterado cómo se jugaba en este torneo olímpico. El americano, hasta una semana antes del comienzo de la competición, no sabía que el formato de juego era 'stroke' (play individual) y no por países como él creía. Como muchos otros, se enteró por la prensa. Despistes los tiene cualquiera.

Diploma olímpico para los dos españoles, aunque no era el sueño que tenían en mente Sergio García y Rafa Cabrera-Bello. Lucharon con garra por las medallas y hasta el último día dieron los mejor de sí. No pudo ser, pero el recuerdo y la experiencia que se llevan de Río seguro que la van a recordar durante mucho tiempo. Al menos, hasta que llegue la próxima Ryder Cup en septiembre. En la cita americana de Hazeltine, europeos y americanos volverá a verse las caras.

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