El inesperado e ilusionante regreso de la yudoca malagueña Carmen Herrera

Herrera, en su llegada al aeropuerto de Málaga tras el oro paralímpico de Londres 2012. /SUR
Herrera, en su llegada al aeropuerto de Málaga tras el oro paralímpico de Londres 2012. / SUR

La triple campeona de los Juegos Paralímpicos, fue campeona de España de la ONCE este fin de semana en Madrid y quiere luchar por llegar a la cita de Tokio 2020

MARINA RIVAS

Ni la edad, ni las lesiones, ni el cansancio… Un verdadero deportista de élite nunca encontrará impedimentos para seguir compitiendo mientras le mueva una verdadera motivación. La mejor yudoca paralímpica de la historia de España ha vuelto para quedarse. Se trata de la malagueña Carmen Herrera, triple campeona de los Juegos paralímpicos de Atenas 2004, Pekín 2008 y Londres 2012, que sorprendió el pasado fin de semana reapareciendo en competición tras su retirada a mediados de 2016, a causa del cansancio físico y psicológico de toda una vida en el máximo nivel.

Ahora, a sus 44 años y de nuevo entrenada por Paco Rodríguez, la deportista de Alhaurín de la Torre, historia viva a nivel nacional acaba de proclamarse campeona de España de yudo (en categoría de +70 kilos) en la competición organizada por la ONCE en Madrid. Nada nuevo para ella, que ya sumaba una veintena de competiciones de este estilo en su palmarés. Aunque su verdadera meta no era esta, sino la de llegar a los juegos de Tokio 2020. La posibilidad de competir en la cita paralímpica de la tierra cuna de este deporte motivó el regreso al tatami de Herrera, que asegura a SUR que va a dejarse la piel para competir a contrarreloj para clasificarse para este evento.

Aunque también dependerá del visto bueno de la Federación Española de esta modalidad, a la que la malagueña ya ha transmitido su pretensión por lograr por una plaza en Tokyo. Sin embargo, dado este objetivo de última hora, será esta institución la que decida si convocar o no a la malagueña con la selección finalmente. Por su parte, Herrera ha vuelto a recuperar la sonrisa, asegurando que este este deporte nunca dejará de formar parte de su vida y que seguirá compitiendo mientras cuerpo y mente se lo permitan. Desde su retirada, realmente nunca ha dejado de entrenar en diversos puntos de Málaga, como en las instalaciones de la Universidad o en Ciudad Jardín, pero no se decidió por volver hasta que no se recuperó correctamente de las lesiones de espalda que ha arrastrado durante el último año. Ahora, con más fuerza que nunca, está dispuesta a reescribir la historia.