HOYO 19

UN TREN AL QUE HAY QUE SUBIR

ALBERTO GÓMEZ / ALEJANDRO DÍAZ

Málaga tiene la oportunidad de acoger la Solheim Cup, la versión femenina de la Ryder, que podría atraer a miles de aficionados a la Costa del Sol y proyectar su imagen en millones de hogares de todo el mundo. La Diputación ha anunciado la candidatura de la provincia para celebrar la edición de 2023, una iniciativa que también lideran la Junta de Andalucía, la Mancomunidad de Municipios de la Costa del Sol Occidental, la Real Federación de Golf de Andalucía (RFGA) y la Real Federación Española de Golf (RFEG). El consejero de Turismo de la Junta, Francisco Javier Fernández, anunció en el foro de turismo organizado por SUR un cambio de rumbo en la estrategia del Gobierno autonómico para promocionar el destino a través del golf. La respuesta de Fernández fue clara: «Queremos que los grandes torneos sean una ventana para mostrar Andalucía». Aunque aún no se han concretado los detalles de esta nueva hoja de ruta, la celebración del Open de España en La Quinta Golf sirve como impulso para un sector que, lejos de su falsa imagen de deporte inaccesible y elitista, ha sufrido con dureza los efectos de la crisis. El campeonato supone un soplo de aire fresco para Málaga y Andalucía, que vuelven a recibir a las mejores jugadoras europeas. La Costa del Sol regresa así por tercer año consecutivo a un calendario, el del Circuito Europeo, que no debió haber abandonado. La promoción de torneos 'amateurs' es un acierto y se dirige de forma directa al cliente, pero los impactos que genera un gran torneo es incomparable a cualquier otra acción promocional, y ahí la Solheim tendría un impacto muy positivo para el destino. Resulta importante que Andalucía insista en su estrategia de acoger torneos profesionales, una de las mejores noticias que ha recibido el sector desde el estallido de la crisis económica, que obligó a bajar la persiana de los campeonatos profesionales que se disputaban en suelo andaluz. Hace veintiún años que la Ryder Cup se disputó en Valderrama, pero en el icónico campo gaditano no ha dejado de resonar el eco de aquella legendaria edición, punto de inflexión para un deporte que cada año atrae a cientos de miles de turistas a la Costa del Sol. Severiano Ballesteros capitaneaba el combinado europeo frente a un jovencísimo Tiger Woods a quien se le atragantó el debut en la mayor competición por equipos del mundo. Salvando las distancias, el impacto se la Solheim también supondría un punto de inflexión para nuestra Costa del Sol - Costa del Golf.