Una jugadora que sabe superarse a sí misma

Azahara Muñoz recuperó la sonrisa en el Open de España. :: EFE/
Azahara Muñoz recuperó la sonrisa en el Open de España. :: EFE

Azahara Muñoz no consigue el triplete en casa pero afronta la pretemporada con optimismo

ALEJANDRO DÍAZ

Málaga. La temporada de Azahara Muñoz ha sido irregular, pero se ve luz al final del túnel. El inicio fue positivo, pero tal y como Muñoz valoró en declaraciones para este medio, sufrió «un bache» en verano. Meses antes había hecho público que padecía una enfermedad de la tiroides, diagnosticada desde 2016. Muñoz quiso contar su historia con esta enfermedad a través de las redes sociales con el objetivo de tratar de ayudar a personas que se puedan encontrar en una situación similar. La jugadora de San Pedro Alcántara admitió entonces que no había querido hablar mucho de ello y que sólo sus amigos más cercanos lo conocían. «Hice una entrevista para la LPGA en Hawaii y estoy contenta de haberlo hecho porque me quité un peso de encima. No quise decir nada porque odio poner excusas por jugar mal y quizás también era un poco embarazoso», aseguró.

Gracias al tratamiento, las nubes pasaron. Pero Muñoz no quiso plantearse ningún objetivo para esta temporada. Al menos, a nivel de títulos conseguidos. Quiso mejorar algunos aspectos de su juego y se centró en ello. Volvió a trabajar con Marcelo Prieto, su entrenador de toda la vida.

Con todo, consiguió una mejora evidente que se ha visto reflejada en el último tramo de la temporada. La Azahara Muñoz que pisó el campo de La Quinta Golf en el Open de España fue la Azahara Muñoz ganadora. Demostró regularidad y en ningún momento se dio por vencida, incluso cuando tuvo que afrontar la última jornada como segunda del torneo a seis golpes de la ganadora. Muñoz salió a ganar. Nada le desanimó: en un campo pesado por las lluvias del jueves y especialmente técnico, supo reducir la ventaja de su principal rival, la jugadora holandesa, a la postre ganadora, Anne Van Dam.

Y así, con disciplina y templanza, puso, contra todo pronóstico, a Van Dam contra las cuerdas a base de 'birdies'. No pudo ser porque una bola, en el hoyo 16, se perdió por la arboleda. Pero incluso en ese momento, Muñoz demostró por qué es una jugadora diferente, una jugadora especial, capaz de todo. Afrontó el hoyo 17 y el hoyo 18 dándolo todo, aunque la empresa ya se antojaba imposible.

Es su forma de ser, de afrontar el golf. Pelea hasta el final y entrena metódicamente. Prepara específicamente cada torneo, estudia cada hoyo y mantiene una disciplina estoica. Se despierta a las seis de la mañana y trabaja, trabaja y trabaja por mejorar. Es cierto que Muñoz no pudo conseguir un triunfo en el Open de España que la hubiese llevado a hacer historia. Un triplete en un torneo al que tiene especial cariño. Además jugaba en casa, un extra de presión y también de motivación. No pudo ser finalmente. Anne Van Dam se llevó la gloria. Pero las sensaciones de Muñoz no pudieron ser mejores. Afronta la pretemporada con optimismo. No hizo historia, pero sigue haciendo la suya.

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