La impactante historia del 'hombre tranquilo'

La difícil historia de Bezuidenhout tuvo ayer un final feliz. :: efe/
La difícil historia de Bezuidenhout tuvo ayer un final feliz. :: efe

El ganador del Andalucía Masters no lo ha tenido nada fácil en la vida después de casi morir envenenado de niño con matarratas

ALEJANDRO DÍAZ

Málaga. Hoy, el flamante campeón del Andalucía Masters, sigue siendo una incógnita para muchos. Su historia de superación aporta un mayor mérito a la narrativa que le llevó a la victoria el pasado fin de semana en Valderrama. Con solo dos años y medios, Bezuidenhout se encontraba en el campo cuando vio una lata de Coca-Cola abierta y le dio unos sorbos. Desgraciadamente, aquella lata no llevaba ninguna bebida refrescante, sino veneno para ratas.

Le llevaron no sin premura a un hospital, donde le practicaron un lavado de estómago que fue suficiente para salvarle la vida. Sin embargo, el veneno llegó a sus sistema nervioso. Esto le provocó una tartamudez severa y, a la vez, lo sumió en un pozo de depresión e incomunicación.

Christiaan Bezuidenhout se crió así: sintiéndose un extraño y sin percibir las muestras de amistad y cariño. Tal vez, esta sea una pieza clave a la hora de entender su hieratismo en el campo de golf, donde no transmite emociones: recuerda al célebre corredor de Fórmula Uno, Kimi Raikonen, apodado 'el hombre de hielo' por no parecer inmutarse a pesar de adelantar a más de trescientos kilómetros por hora.

El veneno le produjo problemas neuronales que derivaron en una severa tartamudez que marcó su juventud Fue sancionado por dar positivo por un medicamento que le recetó su médico para luchar contra la ansiedad

Y algo así hizo Christiaan Bezuidenhout el pasado fin de semana en el campo gaditano. Mientras adelantaba a trescientos kilómetros por hora a sus rivales desde la primera jornada y lograba mantenerse en primera posición, todos los especialistas congregados en San Roque hablaban de lo mismo: «Parece demasiado tranquilo».

Como si de una jugada de póker se tratase, algunos veían en ello una pose, una estrategia: si iba en serio o de farol ya se dirimiría más adelante. Hasta que se conoció su historia y todos entendieron que su forma de ser en el campo no era una estrategia. Christiaan Bezuidenhout es un jugador marcado por diversos procesos depresivos derivados de los problemas neuronales que le produjo aquel matarratas cuando era un niño.

El jugador sudafricano se refugió en el golf desde muy joven. Eso, unido al apoyo de sus padres y al tratamiento psicológico, le salvó la vida. Cuentan que pronto empezó a destacar en el campo, que competía bien, pero ya en los campeonatos juveniles le aterrorizaba la idea de ganar porque ello implicaba tener que hablar, que decir unas palabras ante los medios y el público. Y fue en estas cuando la vida le volvió a poner a prueba.

El especialista que le trataba decidió recetarle un medicamento 'betabloqueante' indicado para controlar su ansiedad. En un control antidoping tras el British Amateur de 2014, dio positivo al considerarse que el jugador se dopaba. Aquello le derrumbó. La prensa publicó, erróneamente, historias de drogadicción que, como él mismo reconoció en su momento, son etiquetas difíciles de quitar. Finalmente, las autoridades competentes rebajaron la sanción de más de dos años sin poder jugar a seis meses.

El 'hombre tranquilo', que a estas alturas de la historia podría ser denominado como 'el hombre paciente', siguió adelante. Reiniciada la actividad, fue escalando posiciones hasta que llegó a ser Novato del Año en el Sunshine Tour (circuito del África Austral), lo que le dio acceso al Circuito Europeo. Y el pasado fin de semana, en Valderrama, fue algo más: fue el héroe. Fue la estrella. Fue Bezuidenhout.