HOYO 19

LA ÉPICA DE LOS CLUBES

ALBERTO GÓMEZ / ALEJANDRO DÍAZ

Costa del Golf vuelve a poner en marcha el circuito que lleva su nombre y que cada año congrega a cientos de jugadores 'amateurs', aunque el verdadero motivo de alegría para los amantes de este deporte recae en los cada vez más notables indicios de recuperación del sector tras los efectos nefastos de la crisis económica. En Andalucía, el golf genera cada año unos 500 millones de euros y atrae a más de 500.000 visitantes con una importante capacidad de gasto, datos que lo convierten en un segmento turístico con entidad propia pese a que aún no se le aplique el IVA reducido. No han sido años fáciles, pero los clubes comienzan a ver algo de luz en medio de un túnel que se hacía demasiado largo. El mantenimiento de las instalaciones y la introducción de mejoras imprescindibles para que los trazados no se queden descolgados de las continuas innovaciones que presenta el sector requieren inversiones costosas que han llevado a decenas de clubes a terminar sus ejercicios con balances apretados o incluso negativos. Muchos de ellos ya han lanzado descuentos y ofertas para que visitantes y socios se animen a seguir jugando al golf, una fuente de riqueza en nuestra provincia pese a que las administraciones no siempre han sabido verlo, algo que parece que también comienza a cambiar. Por suerte, las previsiones estivales son esperanzadoras y ayudarán a cuadrar los números. Comienza la temporada alta y la llegada masiva de turistas, aunque el golf no es tan valioso por el número de visitantes que atrae como por el volumen de negocio que genera; se trata, por tanto, de un segmento especializado en la calidad. Y desde ahí, desde esa apuesta por la excelencia, debe construirse el presente y el futuro de un deporte que nunca ha sido tan solo un deporte. El golf es una forma de vida basada en la pasión por la naturaleza, el ejercicio físico y la estrategia. Por eso los aficionados celebran como suyos los triunfos de grandes jugadores como Jon Rahm, Miguel Ángel Jiménez, Sergio García o Azahara Muñoz, lloran pérdidas insustituibles como la de 'Seve' Ballesteros, se emocionan con las dedicatorias de su amigo José María Olazabal y vibran con victorias épicas como aquella inolvidable remontada europea en la Ryder de Medinah, pero la auténtica épica reside en el impulso de los clubes y el reflejo de la labor encomiable de los cientos de hombres y mujeres que hacen posible que nuestra Costa sea de sol y golf.