Isco, el nombre de moda

Isco, a su llegada a Vigo. /
Isco, a su llegada a Vigo.

Su golazo ante Bielorrusia desata una cascada de elogios que Del Bosque frena por su exceso de plasticidad: «Quizás peque de querer hacerlo demasiado bonito»

RODRIGO ERRASTI MENDIGURENMadrid

«Parece que últimamente a la gente le ha dado por mí. Caigo bien», explicó Isco Alarcón en la zona mixta del Nuevo Colombino, que le aclamó después de su golazo a Bielorrusia. Su explosión en la selección absoluta llega después de que en su primera convocatoria, en 2012, no jugase, y que en la que lo hizo, allá por febrero de 2013, no terminase conectando con el grupo. Fue en un amistoso ante Uruguay, en Catar, y cuando participó confirmó la calidad que estaba mostrando en el Málaga. Regresó ante Ecuador y Georgia, pero la experiencia no fue la esperada ni por el propio jugador ni por el cuerpo técnico de la selección.

Meses después, tras pasar más tiempo en el banquillo del Real Madrid durante la temporada, no fue incluido entre los 30 inscritos en la lista provisional antes del Mundial. Después de la cita brasileña y ya con una Champions en su palmarés, Isco regresó al grupo en el doble enfrentamiento ante Francia y Macedonia. Participó en ambos duelos, y después regresó para liderar a la sub-21 en el play-off ante Serbia, aunque no pudo evitar que el equipo se quedase fuera del Europeo y, por consiguiente, de los Juegos Olímpicos de Río. Asentado en el once de Ancelotti tras la baja de Bale, se estrenó como titular con la selección en Hueva, en su quinto encuentro como internacional, y lo hizo con nota. Consiguió un golazo desde la frontal. «Me la ha dado Koke al borde del área y he chutado. He chutado bien, me ha salido un disparo muy bueno y ha servido para abrir la lata», dijo con una media sonrisa, antes de reconocer: «También me podía haber salido a las nubes, pero ha entrado por la escuadra».

El futbolista malagueño recordó que es complicado hacerse con un sitio fijo tanto en la selección como en el Real Madrid. «Están los mejores del mundo y es difícil tener un hueco indiscutible, pero estoy disfrutando de las oportunidades y las aprovecho. No creo que sea mi mejor momento. Quiero seguir y alargarlo», afirmó. El centrocampista del Real Madrid explicó que liderar la selección no depende de él: «Yo intento trabajar y ganarme el día a día. Es difícil para los entrenadores y yo intento aprovechar cada minuto como si fuera el último. Tengo sólo 22 añitos y espero que me quede mucho fútbol tanto con el Madrid como con España». Desvela su teoría para explicar el crecimiento que está teniendo: «Estoy puliendo detalles y mejorando en ciertos aspectos. Creo que la mejora de este año viene del aspecto físico. Me encuentro muy bien, rápido y fino, y eso influye en el campo».

Querido y alabado

Del Bosque, en su turno en la sala de prensa del Nuevo Colombino, quiso rebajar un poco esa euforia que se ha desatado en torno al malagueño, portada de los dos diarios deportivos madrileños: «El ilusionista» e «Isco maravilla». «Hemos querido jugar demasiado fino y artista. Isco ha estado bien, pero también se ha enredado en ese fútbol demasiado fino, como todos los demás», reconoció sobre el fútbol del equipo tras conseguir el 2-0. Isco reconoció que sí se sintió aludido. «Puede ser que lo dijera por mí. Sí que me siento aludido. Pero me gusta divertirme sobre el campo y ese es mi fútbol. A lo mejor pequé de querer hacerlo demasiado bonito, pero no lo pienso. Me sale de dentro. Me gusta jugar de esta manera y que la gente se divierta con ese juego».

Isco no ocultó que se gustó ante un rival muy inferior técnicamente, y se mostró «muy agradecido a los aficionados». «Últimamente me cantan en muchos campos. Estoy muy contento por el apoyo que me están dando y tengo que seguir trabajando». Sus compañeros no dudaron el alabar el momento que está viviendo el madridista. «Isco es uno de esos jugadores iluminados #Magia», escribió Iker Casillas en la red social Instagram junto a una fotografía de su compañero en la que el sol le reflejaba en la cara antes de coger un vuelo en Sevilla. «Parece que tiene pegamento en la bota», explica su amigo Álvaro Morata, mientras que Bruno definió el 1-0 de modo muy gráfico: «Lo de Isco ha sido un golazo. Ha quitado las telarañas a la escuadra».

Algunas alabanzas han sido quizás exageradas hasta para el jugador. «No pienso en ello. Sé que el fútbol es de ida y vuelta y que lo mismo puedes estar arriba que abajo. Estoy tranquilo y feliz porque ahora toca disfrutar. Pero seguro que llegarán otros momentos difíciles y lo que tengo claro es que en las alegrías, como en las penas, trabajar y mejorar cada día es lo más importante».

Y es que Isco no olvida: «El año pasado tuve algunos menos momentos buenos que en este. En esos momentos malos o regulares salí adelante por la cercanía y el apoyo de mi familia y de mi novia y porque me hice la firme promesa a mí mismo de no rendirme jamás. Quería seguir luchando en los entrenamientos para ganarme un puesto en el equipo y para cimentarlo con cada minuto que me dieran la oportunidad de jugar. Un jugador tiene que acostumbrarse tanto a los elogios como a las críticas, pero es mucho más agradable hacerse a los elogios. Estoy muy agradecido por el calor que me ha dado la gente y contento de cómo me está saliendo todo».

Margen de mejora

El andaluz quiere «seguir creciendo». «Pienso que aún tengo potencial. Para mí cada partido o cada rato que me ponen es una oportunidad, el momento de demostrar que quiero jugar. Ese es el único objetivo que tengo, tanto en el Real Madrid como en la selección. Y eso sólo lo voy a conseguir si trabajo cada día para mejorar lo que soy como futbolista. Creo que puedo mejorar en todas las facetas del juego, pero sobre todo en la intensidad defensiva, en la ayuda que puedo brindarle al Madrid y a la selección en este apartado, y me estoy convenciendo a mí mismo para conseguir marcar más goles».

¿Qué puede mejorar? Lo tiene claro: «Mi condición física y mi resistencia. Es otro de los objetivos que tengo. Creo que lo estoy logrando, pero también está ayudando a ello la ilusión y la motivación que tengo en este momento. Cuando las cosas salen bien, como tienes la cabeza despejada y con ganas, las piernas van más ligeras. Con el balón también puedo progresar y trabajo la técnica individual. No me canso de mejorar».