Especial Liga 2018-2019

A falta de Guedes, Batshuayi y Cheryshev

El delantero belga Batshuayi, nuevo jugador del Valencia. /EFE
El delantero belga Batshuayi, nuevo jugador del Valencia. / EFE

Marcelino refuerza su idea de un plantel rocoso en el regreso a la Champions y el '9' belga sustituirá con goles el desequilibrio del luso

MIGUEL OLMEDA Madrid

Marcelino García Toral cayó de pie en Mestalla hace poco más de doce meses. Su llegada al banquillo del Valencia –junto a la de Mateu Alemany como director general– supuso un volantazo para el club, inmerso entonces en un temporal de inestabilidad de la mano de Peter Lim y Jorge Mendes. El técnico asturiano armó un equipo marca de la casa, con su reconocible 4-4-2 de cabecera y el orden defensivo por bandera, y gracias a ello en la capital del Turia volverán a escuchar el himno de la Champions tres años después. Inmejorable celebración para el centenario de la entidad.

Tras su primer y exitoso curso, Marcelino ha conseguido lo que parecía impensable: mantener al bloque que se quedó a tres puntos de finalizar la Liga tercero, por delante del Real Madrid. De su once tipo la pasada campaña, el asturiano sólo ha perdido a Martín Montoya, que este curso partía presumiblemente desde el banquillo como '2'... Y a Gonçalo Guedes.

El luso sí que es una pérdida importante para el Valencia; no tanto por los goles que marcó –cinco–, sino como por todos los que generó –once en forma de asistencia–. Cada vez que el extremo agarraba el balón en el costado izquierdo inquietaba a la grada, se olía el peligro. Hasta la fecha, el París Saint-Germain se niega a desprenderse de él por una cantidad asumible para el club che, pero Marcelino todavía confía en que pueda alcanzarse un acuerdo antes del día 31.

Por si acaso Guedes no termina llegando, el Valencia tiene un plan B: Batshuayi y Denis Cheryshev. El belga aterriza como cedido en Mestalla con el carné de goleador homologado en media Europa. Tras perforar redes en el Standard –44 tantos en tres cursos– y en el Olympique de Marsella –33 en dos temporadas–, el pánzer de origen congoleño fichó por el Chelsea como heredero de Didier Drogba.

Kondogbia, clave

En Stamford Bridge nunca concilió con Antonio Conte, pese a que marcó el gol decisivo para la conquista de la Premier League ante el West Brom en 2017. Mediada su segunda campaña en Londres, la pasada, salió cedido al Borussia Dortmund, donde marcó nueve goles en catorce partidos que le valieron el billete al Mundial. En Mestalla su olfato parece más fiable que el de Simone Zaza, guerrillero del área para lo bueno y para lo malo. Algo limitado para repetir puestos de Champions después de 38 jornadas compaginando las tareas de Liga con los deberes continentales y coperos entre semana.

Una vez ejecutada su opción de compra, Kondogbia volverá a escoltar a Parejo en el eje, donde cada vez se asoma más Carlos Soler, la joya de Paterna. Entre los dos surtirán de balones a Cheryshev, que regresa cedido del Villarreal, y a Rodrigo, que encontró su sitio por detrás del '9' y con 16 goles y siete asistencias se convirtió en un fijo en la selección... de Lopetegui.

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