Análisis

Solari sacude la filosofía del Real Madrid

Santiago Solari, dando indicaciones a sus futbolistas. /Susana Vera (Reuters)
Santiago Solari, dando indicaciones a sus futbolistas. / Susana Vera (Reuters)

El argentino altera el 'statu quo' del vestuario y prima la contención por encima del dominio en tiempos de 'vacas flacas'

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

En tiempos de 'vacas flacas', Santiago Solari ha optado por sacudir la filosofía del Real Madrid, dinamitando el 'statu quo' del vestuario y articulando una propuesta que prima el orden y la contención por encima del dominio y el fútbol ofensivo. Navega a contracorriente de las exigencias que dimanan del historial, plantilla y poderío económico del club al que defendió primero como futbolista y en el que se formó luego como entrenador. Un paso arriesgado que mantiene al equipo que tutela permanentemente en el alambre y que sólo pueden validar los resultados, que por el momento le salvan tras cosechar trece victorias en los diecisiete partidos en que lleva rigiendo los designios del campeón de Europa, aunque arrastra también tres sangrantes derrotas ante Eibar, CSKA de Moscú y Real Sociedad que emborronan su expediente.

En la cuerda floja volvió a estar el Real Madrid en su visita a Heliópolis, donde el empate de Canales en una acción cuestionable que aprobó el VAR, de nuevo en la picota, comprometió un triunfo que resultaba capital para que los blancos regresasen a puestos de Liga de Campeones y que acabó certificando Ceballos con un lanzamiento de falta que dio oxígeno a Solari tras dos batacazos consecutivos en Liga. De no ser por el tanto del utrerano, al rosarino le habría caído de nuevo una somanta de críticas por la ramplona versión que ofreció su equipo en una segunda parte en la que el Betis llegó a rozar incluso la victoria.

El Real Madrid cerró ese duelo con un exiguo 26% de posesión, la cifra más baja del conjunto de Concha Espina en ocho años. Hay que remontarse a la campaña 2010-2011 para encontrar un guarismo más ínfimo por parte de los blancos, que dirigidos entonces por José Mourinho quedaron a merced del Barcelona de Pep Guardiola tanto en la Liga como en la ida de semifinales de la Champions. Aquel Barça sojuzgaba a sus rivales y el técnico de Setúbal tampoco era amigo de amasar el esférico, partidario de la guerra relámpago que favorecía también la presencia en su escuadra de futbolistas tan verticales como Mesut Özil, Ángel Di María o Cristiano Ronaldo. Era muy consciente de sus fortalezas y atacaba las debilidades del contrincante. La película es ahora radicalmente distinta.

Blindarse por encima de todo

Sabedor de las profundas lagunas que tiene su plantilla en el frente ofensivo, Solari se ha aprestado a intentar cerrar la brecha en su retaguardia. Intentar encajar lo menos posible es el mantra del argentino, toda vez que a sus pupilos la portería contraria se les hace muy pequeña. Sin alivio para el medio centenar de goles por campaña que Cristiano Ronaldo se llevó a Turín, con sus delanteros y centrocampistas aquejados de una insólita anemia goleadora, el preparador valora cada diana a favor como si fuera oro. Entiende que el margen de maniobra con los recursos que tiene está atrás y anda empeñado en blindar la meta propia.

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Obligado por las bajas pero motivado también por esa convicción en que el orden es lo único que puede sacar adelante a este Real Madrid, Solari cambió el esquema en el Villamarín con tres centrales, dos carrileros y dos pivotes como Casemiro y Valverde para embotellar al Betis. Funcionó durante la primera parte pero no en la segunda, donde la marcha de Benzema, cuya fractura en el dedo meñique de la mano derecha mantiene en vilo a un equipo famélico, fue una losa para el Madrid y un alivio para el Betis, que sufrió mucho con la presión del lionés. «Son decisiones puntuales para momentos puntuales. Tenemos muchos inconvenientes, muchos lesionados en ataque y son alternativas para intentar ganar el partido», señaló Solari cuando se le interpeló por la mutación de dibujo. Setién se vio sorprendido por la apuesta de su homólogo. «Lo que nos ha descolocado un poco es que el Real Madrid saliera con cinco defensas», apuntó el cántabro, que se lamentó de la falta de «precisión para sacar algo más en la zona de finalización».

No es probable que Solari envide muchas veces con tres centrales y dos carrileros, un sistema que puede ser tan defensivo como ofensivo en función del vuelo que tomen los ocupantes de las bandas. Pero más allá de la fama que acompaña a este esquema, normalmente desdeñado por los grandes, el encuentro ante el Betis arrojó en el segundo periodo una imagen impropia del Madrid, aculado como ante el Huesca o el Rayo Vallecano, aferrado a una pírrica victoria que estuvo a punto de no ser tal.

El partido ratificó por otro lado que Isco es el último de la fila, por mucho que Solari mantenga el anodino discurso de que tiene 24 futbolistas en el plantel y que todos son importantes. Los hechos le contradicen. Hasta Brahim está ya por delante de su paisano con sólo una semana en Valdebebas. Cierto es que el rosarino ha ganado todos los partidos en los que ha postergado al de Arroyo de la Miel (seis) mientras que sólo ha vencido el 63,6% de aquellos en los que le ha alistado. Las cifras no siempre avalan los elogios que suele cosechar el internacional español, a diferencia de lo que ocurre por ejemplo con Bale, zarandeado con asiduidad pero cuyo impacto es palmario: el Madrid marca 1,71 goles cada 90 minutos de Liga con el galés sobre el campo y 0,79 sin él. Al '22' sólo le queda aguardar a que finalice la 'era Solari' o tomar las de Villadiego. El técnico le tiene marcado y además está a otra cosa. «Tiene el valor de los tres puntos y de la incrustación de los jóvenes que toca este año», expuso cuando se le pidió una evaluación de la visita a Heliópolis. Hay que cumplir con el mandato de la directiva de lucir a los jóvenes, aunque también es de aplaudir su valentía al sentar a figuras como Marcelo que deben volver a ganarse el puesto.

Vallejo añade otro capítulo a su calvario

Jesús Vallejo vuelve al 'dique seco'. El central maño abandondó desconsolado la sesión de entrenamiento de este lunes en la Ciudad Deportiva de Valdebebas tras volver a romperse. El zaguero, que tiene una lesión en la zona de los isquiotibiales cuyo alcance determinarán las pruebas médicas a las que se someterá en las próximas horas, sufre así su cuarta lesión muscular en lo que va de campaña.

El internacional español sub-21 añade otro capítulo al calvario que vive desde que se enfundó la zamarra del Real Madrid tras su cesión al Eintracht de Frankfurt. Sólo ha disputado dos partidos este curso -la vuelta de Copa frente al Melilla y el choque de Liga de Campeones ante el CSKA de Moscú en el Santiago Bernabéu- y catorce partidos en temporada y media con el campeón de Europa.

El infortunio persigue al futbolista aragonés, que apuntaba a titular el miércoles en Copa frente al Leganés, dado que la eliminatoria la tienen los blancos muy encarrilada con el 3-0 de la ida y era un buen momento para que Solari le diese rodaje.

El desconsuelo de Vallejo era absoluto y y sus compañeros se mostraron muy solidarios con un futbolista al que no le acompaña la suerte pese a que el club sigue confiando en él para el futuro. Por ello una nueva cesión a final de temporada se perfila como la opción más probable para un defensa con buenos fundamentos al que el físico le está jugando muy malas pasadas.

 

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