El fútbol gaélico se asienta en Málaga

El conjunto femenino del Celta Málaga, con jugadoras de seis países diferentes, antes de su partido ante el Eire Og Sevilla en La Cala del Moral. /F. M.
El conjunto femenino del Celta Málaga, con jugadoras de seis países diferentes, antes de su partido ante el Eire Og Sevilla en La Cala del Moral. / F. M.

El primer equipo de la capital trata de expandir un deporte que combina el juego con los pies y las manos

FERNANDO MORGADO

El nacimiento del primer club de fútbol gaélico en Málaga capital fue un empeño personal de Liam Riordan, un apasionado de este deporte, como buen irlandés nacido en Cork. Junto a su amigo Andy Stronge, Riordan fundó en 2016 Celta Málaga, el único equipo que practica este deporte en la ciudad y el cuarto club establecido en Andalucía tras el Eire Og Sevilla, el Gibraltar Gaels y el Costa Gaels de Marbella. Es el esfuerzo de gente como Riordan y Stronge por mantener sus raíces a pesar de vivir lejos de su tierra lo que sustenta la expansión de un deporte muy popular en Irlanda a pesar de ser completamente amateur. De hecho, el principal escenario de las competiciones de fútbol gaélico es el Croke Park de Dublín, el tercer estadio más grande de Europa tras el Camp Nou y Wembley.

La que acaba de finalizar ha sido la segunda temporada del Celta Málaga como miembro de la Gaelic Games Andalucía, una división de la Gaelic Games Europe, la entidad que regula los deportes gaélicos en el continente. El fútbol gaélico, junto con el 'hurling', el 'rounders' y la pelota gaélica, es uno de los cuatro deportes gaélicos, cuya máxima entidad en su país de origen es la Gaelic Athletic Association. En España existen 22 equipos, de los cuales la mitad están en Galicia y el resto se reparten entre Barcelona, Zaragoza, Madrid, Valencia y Andalucía.

Un club muy sociable

Celta Málaga.
Fundado en 2016, tiene equipo femenino y masculino. Se puede seguir la actividad del club en facebook.com/gaamalaga. Además de los entrenamientos y los partidos oficiales, organizan actividades y viajes a torneos.
Las reglas.
Se juega en campos de fútbol o fútbol-7. Se emplean los pies y las manos para pasar, pero solo se marca con los pies. No se puede pasar el balón con las dos manos, por lo que se emplea un gesto parecido al del saque bajo de voleibol. La portería es igual que la de fútbol, pero los postes se prolongan por encima del larguero. Un gol entre los tres palos suma tres puntos, y por encima del larguero, uno

Liam Riordan ha conseguido en apenas dos años formar un equipo competitivo –especialmente el femenino, que ha ganado la liga andaluza– y, sobre todo, construir un club abierto siempre deseoso de recibir a nuevos jugadores en sus entrenamientos de los miércoles por la noche en la Ciudad Deportiva de Carranque. «A veces hay jugadoras para hacer dos equipos, pero tenemos problemas para juntar a suficientes hombres, así que cualquiera que quiera probar es bienvenido», anima Riordan mientras vigila el entrenamiento, al que precisamente se acaba de unir un chico brasileño.

Aprender a jugar al fútbol gaélico es fácil, sobre todo si se ha jugado previamente a cualquier otro deporte de equipo. Por eso Riordan invita a cualquiera a probar. La dinámica es sencilla: cada equipo trata de anotar puntos marcando goles en la portería contraria, pasándose el balón con las manos y con los pies. La portería es una mezcla de las utilizadas en fútbol y rugby. Si el balón pasa por encima del larguero, se obtiene un punto, y si supera al portero entre los tres palos, el equipo suma tres. No se pueden dar más de cuatro pasos con el balón sin botar o darle con el pie y no se puede botar dos veces seguidas.

En su segunda temporada como miembro de la liga andaluza, el Celta Málaga se ha enfrentado a conjuntos de Sevilla, Marbella y Gibraltar

Tampoco está permitido pasar el balón con las dos manos, así que se sujeta con una y se golpea con la otra en un gesto muy similar al que se emplea en los saques bajos en voleibol. Aunque originalmente el fútbol gaélico se juega en campos de unos 140 metros de largo, con equipos formados por 15 jugadores, en la liga andaluza los partidos masculinos se adaptan a las dimensiones de un campo de fútbol y los femeninos, a las del fútbol-7. Riordan insiste en que no es un deporte de contacto ni están permitidos los placajes.

Un vestuario internacional

En su último encuentro de la temporada, el equipo femenino del Celta Málaga ganó al Eire Og Sevilla por 55-15 en el estadio municipal José Ruiz de La Cala del Moral y se proclamó campeón de Andalucía con una gran actuación de su capitana, la irlandesa Aisling Freehill. Ella es la jugadora más experimentada de la plantilla, pues lleva jugando al fútbol gaélico desde los 5 años. La joven, nacida en Manor Killbride, en el condado de Wicklow, llegó a Málaga en septiembre de 2016 desde Bilbao y se siente «muy orgullosa» de que tanta gente practique «su deporte». En el Celta comparte vestuario con Aisling Boyle, Natalia Serrano, Aileen Lavin, Giulia Innocenti, Karen Conway, Steph O'Connor, Michelle Flechas, Patri Gandarias, Zara Andrades y Laura Martínez. En total, seis nacionalidades diferentes: Irlanda, Reino Unido, España, Canadá, Colombia e Italia.

Esta variedad convierte al fútbol gaélico también en una extraordinaria forma de aprender inglés y conocer gente. El equipo se reúne cada fin de semana, aprovecha los partidos fuera de casa para hacer turismo y durante el invierno recibe la visita de equipos irlandeses que acuden a la Costa del Sol para entrenar.

El equipo masculino, en su último partido en Gibraltar.
El equipo masculino, en su último partido en Gibraltar. / SUR

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