El regreso al Mundial de Rafa Martín

Rafa Martín, con una equipación del Nerja, en la cima del Khan Tengri, una montaña de 7.000 metros de altura en China./SUR
Rafa Martín, con una equipación del Nerja, en la cima del Khan Tengri, una montaña de 7.000 metros de altura en China. / SUR

El nerjeño, primer marchador internacional de Andalucía, vuelve a competir tras retirarse a los 24 años

MARINA RIVAS

Es extraño que no mucha gente o más bien, nadie salvo algunos adeptos al atletismo, recuerde quien fue Rafa Martín. Un nerjeño que hizo historia en 1993 al convertirse en el primer internacional de Andalucía en la modalidad de marcha y que, en su única cita con la selección española, se coronó subcampeón del mundo por equipos. Aquel atleta que hoy tiene 45 años, acaba de volver a recordar a muchos su nombre gracias a la medalla de bronce en los 5 kilómetros marcha de este Mundial Máster, en Málaga.

La respuesta al por qué algunos no lo conocen es que la etapa del malagueño, ahora afincado en Antequera desde hace 7 años, en la élite fue intensa pero corta. Tras pasar incluso cuatro años en la Residencia Blume de Madrid, para deportistas de alto nivel y entrenar codo con codo con Chuso García Bragado, el español con más Juegos Olímpicos (7), decidió retirarse a los 24 años. «No me veía a la altura, progresaba pero veía a mis compañeros entre los cinco mejores del mundo y me preguntaba por qué no estaba yo allí. Perdí la ilusión, recogí las maletas, rechacé la beca y me volví a Nerja», cuenta. Lo hizo justo antes de los que podrían haber sido sus primeros Juegos. «Yo estaba preparándome el ciclo olímpico en la Blume, todas mis ilusiones estaban en puestas en Atlanta '96 y no lo logré», se sincera.

Formó parte de un escuadrón histórico dentro de una marcha española que estaba floreciendo. Así, en Monterrey (México), en 1993, en el Mundial, se reunieron además de él, algunos nombres como Daniel Plaza (oro olímpico en Barcelona '92), Valentín Massana (bronce en Atlanta '96) o Fernando Vázquez, entre los mejores del 'ranking' mundial del momento. Por su parte, Martín, partía como el 4º mejor español. Aquella medalla se logró, aunque incluso asegura que esperaban el oro aquel día. Pese a ello, aquel metal pasaría a la historia de una provincia que no acumula precisamente demasiadas preseas en atletismo a nivel internacional.

Rafa Martín, durante una prueba de marcha, especialidad que ha retomado ahora.
Rafa Martín, durante una prueba de marcha, especialidad que ha retomado ahora. / SUR

Muchos entrenadores le auguraban una gran proyección al nerjeño, entusiasta y con grandes cualidades. Sin embargo, pocos días antes de ese Mundial comenzó a cambiar su suerte. «El día de antes de competir, tuvieron que hacerme infiltraciones, ya estaba con tratamientos y justo después del Mundial me operaron por una osteopatía de pubis», explica. Estuvo unos meses recuperando y le costó volver a coger el ritmo al que había llegado. En ese tiempo, sus compañeros habían avanzado más que él y, con la rapidez con la que desea un joven impaciente de su edad los resultados, optó por abandonar. Pese a ello, hoy día asegura: «No me arrepiento, de hecho me alegro de haberlo dejado a tiempo».

Nueva vida

No sólo dejó el alto nivel, sino también su trabajo de vigilante jurado en Madrid, el cual compaginaba con los entrenos. En cuanto regresó a su pueblo, mientras buscaba un nuevo futuro, tuvo que asumir un nuevo rol. «Cogí el relevo de Carlos Salcedo como monitor de atletismo en la escuela del Nerja cuando él tuvo el accidente», rememora. Un aparatoso accidente de tráfico que llevó al primer internacional nerjeño (en categorías inferiores) a retirarse por completo como atleta tras requerir numerosas operaciones. Un tiempo después de aquello, Martín decidió montar una tienda, Bikila, de material deportivo, primero en Nerja y más tarde en Málaga y, tras aquello, pasó a ser agente comercial de la marca internacional de running, Brooks, donde sigue trabajando.

No quiso saber, en ningún momento, nada del atletismo en primera persona, nunca esperó volver. Eso sí, no abandonó el deporte nunca. Con los años, fue abriéndole la puerta a la escalada deportiva, a tal nivel que el malagueño ha llegado a coronar algún que otro 6.000 e incluso, un 7.000, el Kan-Tengri del Himalaya. «Empecé por Sierra Nevada, pasé a los Alpes, Marruecos, Los Andes, el Kilimanjaro, el Himalaya…», enumera. Y continúa: «Para el año que viene quiero ir al monte Kenia».

Ha convertido la escalada en su nueva afición, aunque como todo el que se dedica por completo a un deporte en una parte de su vida, el atletismo ha terminado regresando a él. «Hace poco tiempo me diagnosticaron una hernia discal, tuve que dejar de correr como tal, probé a marchar y vi que no me dolía, así que volví a probarme en las pistas hace menos de un año», rememora. En ese poco tiempo, ya se ha coronado como campeón de Europa por equipos y quinto individual bajo techo y, ahora, también tercero del mundo en su casa. Todo en el mismo año, aunque con la tranquilidad de que ahora el atletismo es sólo una afición ilusionante.

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