Álvaro Fernández y Paco Gallardo: una unión de referentes malagueños

Fernández y Gallardo, entrenando juntos antes del Mundial en la pista del Club Nerja./Marina Rivas
Fernández y Gallardo, entrenando juntos antes del Mundial en la pista del Club Nerja. / Marina Rivas

Uno de los mejores atletas históricos del Nerja Atletismo y uno de los fundadores de la escuela, coinciden por primera vez en el Mundial de veteranos para competir en los 1.500

MARINA RIVAS

Son el perfecto ejemplo de las dos caras de la moneda en este Mundial de Málaga. Una reunión internacional para atletas que fueron grandes a nivel absoluto y que quieren seguir siéndolo como veteranos y, por otro lado, una perfecta excusa para que aquellos pioneros de este deporte, nunca dejen de calzarse un par de zapatillas. Así, además bajo la que fuera la modalidad estrella del atletismo español, los 1.500 lisos, el exolímpico, Álvaro Fernández y uno de los fundadores del Club Nerja, Paco Gallardo, también se han dejado ver estos días en la pista.

Oficialmente, el conjunto celeste, cuenta hoy en día con más de 800 atletas y está desde hace años en la élite nacional. Se fundó en 1983, aunque Gallardo comenzó a correr mucho antes. «Íbamos a Málaga a buscar gente para que participaran en las carreras del pueblo y a raíz de eso, Enrique López Cuenca, Francisco Ortega, 'Ayo', Pepe Luis Bobadilla, Antonio Gómez y yo, decidimos dar un paso más», cuenta. Se comenzó con carreras populares y se acabó por crear una escuela que, en sus inicios, por la falta de recursos, sólo podía dar pie a generar fondistas.

Todo ello mientras Gallardo, comenzaba a despuntar, ya no sólo en la provincia, sino en toda España. «Me tenían que dejar unas zapatillas muy duras, que no valían para nada y recorría las principales carreras de España», relata. «Competiciones escolares, un campeonato nacional de cross júnior que gané, luego como absoluto conseguí un bronce en 5.000 en pista en un Campeonato de España...». Preseas que guarda en casa, aunque los vecinos del pueblo saben que se le ve poco por allí, que si alguien lo necesita, tendrá que buscarle andando o corriendo fuera.

Fernández fue olímpico en Atenas en los 1.500 y Gallardo fue bronce nacional en los 5.000

Todo ello sin apenas saber lo que era un tartán por aquel entonces, en los sesenta, cuando incluso rechazó una gran oferta para seguir creciendo como atleta profesional. «En un campeonato de cross, me dijeron que me quería fichar del Barcelona», cuenta, todavía sorprendido. A lo que cabe recordar que el Barcelona FC cuenta con una sección de atletismo histórica que prevalece como una de las potencias nacionales y europeas. «Les dije que no. Yo nunca antes había salido del pueblo y me tendría que trasladar allí, cambiar mi vida... Aquello no estaba hecho para mí», recuerda.

A sus 73 años, ha vuelto al ruedo, como dice la jerga taurina, para competir en los exigentes 1.500, y ya conociendo la categoría de veterano, en la que ha disputado numerosos campeonatos de España, aunque nunca una cita internacional como esta. Por desgracia, ayer corrió las semifinales y no pudo meterse en la final de hoy, tras quedarse a sólo 2 segundos del último clasificado y eso sí, mejorando su marca de 6:22 a 6:05 minutos. Algo que para él, ya ha sido más que suficiente tras haber podido cumplir el sueño de correr en casa y, por fin, con la equipación nacional.

Iconos malagueños

Fue y es un referente entre los grandes fondistas fruto de aquella decisión inicial de formar un club. Institución de la que han salido reconocidos atletas del panorama nacional e internacional. Uno de los más destacados, cómo no, es el exolímpico en Atenas 2004, Álvaro Fernández. «Ya se venía con los mayores cuando era alevín, ganaba todas las carreras, ya empezaba a despuntar. Por todo lo que ha hecho, sí diría que ha sido el mejor atleta que hemos tenido hasta ahora en el club·, asegura Gallardo.

Afirmación por la que Fernández devuelve: «Yo tengo la imagen de Paco, desde pequeño, como un referente, una de esas personas en las que me empezaba a fijar cuando empezaba». Compite en la categoría más temprana de este Mundial de veteranos, la de más de 35 años, pero no sólo recuerda las condiciones del atletismo en Nerja antes de que existiera el estadio, sino que las vivió en primera persona. «La pista se abrió en 1998, antes nos íbamos a correr por el pueblo y en el albero de tierra donde jugaban al fútbol», recuerda. Y añade: «He conseguido medallas en campeonatos de Andalucía sin entrenar sobre una pista».

Son parte de los 237 atletas malagueños de este Mundial, que concluirá esta tarde

Años después de aquello, consiguió formar parte de una generación dorada del 1.500 en España, además de ser internacional y formarse varias temporadas en la residencia Blume para deportistas de alteo nivel, en Madrid. Nunca dejó ni piensa dejar de correr aunque aquella vida acabara. «Este es mi estilo de vida y además es una cita especial al ser en casa, así que me lo propuse hace un año y a ver qué tal. El objetivo es, al menos, estar en la final», asegura el nerjeño, sobre su participación en este Mundial.

Como veterano, se estrenó como octavo de Europa de media maratón y, ya en su prueba fetiche, quinto continental al aire libre el pasado año y segundo bajo techo este mismo curso. Ahora será una nueva oportunidad para hacerse con una presea que, para él, no dejará de terner valor por ser veterano, sino que se lo sumará por cumplirse este año el veinte aniversario desde que debutara con la selección española en un Mundial de categorías inferiores.

Último día

No es sólo la última oportunidad de Fernández para colgarse una medalla, sino también la del resto de competidores de la jornada, que serán los encargados de echar el cierre de un Mundial para la historia. Con récord de participación en España, al acoger a 8.200 atletas de todo el mundo; récord también de presencia nacional, con en torno a 1.700 deportistas y, de los cuales, 237 eran malagueños. Representantes de la provincia que han contribuido exitosamente cara al medallero nacional y que hoy también podrían seguir haciéndolo.

La provincia, con sus cuatro sedes y tras 12 días de intenso trabajo de la organización local, nacional e internacional, se despide de una competición que ha puesto a Málaga en el punto de mira de todo el mundo. Un ejemplo más del potencial deportivo de la tierra, el mismo año que ha visto cuatro salidas y tres llegadas de La Vuelta o una Copa de la Reina de balonmano, entre otros. Un claro ensayo de Málaga 2020.

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