La ilusión por llegar a lo más alto

Iván Salinas, durante un entrenamiento, en las instalaciones de su club. :: sur/
Iván Salinas, durante un entrenamiento, en las instalaciones de su club. :: sur

Iván Salinas Taekwondo

FÁTIMA ÁVILA-CASANOVA

Iván Salinas contaba con cuatro años cuando se subió por primera vez a un tatami motivado por su progenitor, quien quería que comenzase a practicar algún deporte. «La verdad es que de pequeño veía mucho la tele, así que mi padre me apuntó al club para ver si podía aguantar un entrenamiento, y con la tontería ya llevo siete años», comenta entre risas el taekwondista. En el tiempo que lleva compitiendo ha conseguido numerosos éxitos como el oro individual en el Open Nacional de Artes Marciales celebrado en Alhaurín de la Torre en 2014 o el campeonato interclubes, tanto en la modalidad individual como por parejas, celebrado en 2015. Además, ha conseguido ser cinturón negro primer DAM PUM (nomenclatura que designa a los menores de 16 años que obtienen este grado en el taekwondo) gracias a su capacidad de sacrificio. Sin embargo, lo que recuerda con más cariño fue el primer campeonato en el que sumó tres preseas. «Tenía seis o siete años y fue genial poder colgarme varias medallas», confiesa.

MUY PERSONAL

uNombre: Iván Salinas Suárez.

uFecha de nacimiento: 1 de noviembre de 2005.

uCurso: 6.º de Primaria.

uColegio: Juan Pablo II.

uEntidad: Club Deportivo Artes Marciales Coreanas Hwa Rang - Taekwondo Moo Duk Kwang.

uCinturón: Negro primer DAN PUM.

uMaestro: Marco Antonio Ortiz Silva.

uPalmarés: Campeón de España de técnica en 2014, campeón por parejas de técnica en el Open AA. MM. y vencedor en la misma cita a nivel individual, y campeón andaluz del Interclubes por parejas y a nivel individual en 2015, entre otros éxitos.

El sueño de esta joven promesa, que se entrena una media de tres días a la semana en sesiones de dos horas y media, es ser maestro de taekwondo. «También quiero ser policía, así que espero poder compaginar ambas cosas», afirma. Salinas es el mayor de tres hermanos y el único que se ha sentido atraído por las artes marciales. Asegura que el mediano, Eloy, «fue dos días a un entrenamiento y lo dejó». Sin embargo, cuenta con el total apoyo tanto de sus padres como de los pequeños de la casa, quienes siempre le acompañan y apoyan en cada una de las competiciones en las que participa.

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