«El año que viene quiero ser profesional»

Carmelo Urbano, después de una carrera./SUR
Carmelo Urbano, después de una carrera. / SUR

El coineño Carmelo Urbano, del Caja Rural, pretende dar el gran salto en el ciclismo tras ser campeón de España sub-23

Fernando Torres
FERNANDO TORRESCoín

Fue una decisión difícil, pero, tras analizarlo con su familia, se animó a dar el paso. Carmelo Urbano llevaba media vida dedicándose al triatlón, pero la bicicleta era «lo que más» le tiraba. Hace dos años, con 19, decidió dejar de lado todas las disciplinas para concentrarse en las dos ruedas, una determinación que ha tardado muy poco en dar sus frutos. El pasado sábado se proclamó campeón de España sub-23 de ciclismo en carretera tras una disputada carrera en Lorca (Murcia). Desde ahora hasta que termine el año va a «seguir trabajando» con el calendario que ya tenía establecido en su equipo (el Caja Rural Seguros RGA), pero sus metas están claras. «El año que viene quiero ser profesional», admite el ciclista a SUR.

El mismo amor por la bicicleta que lo llevó a dejar de correr y de nadar lo sigue motivando hacia la categoría máxima, aunque es consciente de que es un proceso complicado y que los resultados dependen de muchos factores. «Si se me da la oportunidad de ser profesional la aprovecharé». Es consciente de que su vida «cambiaría mucho», pero está dispuesto a afrontar los desafíos que vengan, sin importar la inclinación de la cuesta. «Ser profesional aporta estabilidad porque puedes dedicarte al cien por cien a lo que te gusta», comenta. Urbano ha estudiado TAFAD y si no logra convertirse en ciclista profesional «habrá que apartar un poco la bicicleta y trabajar en otra cosa». No obstante, ese momento no llegará hasta después del verano, así que de momento todo sigue su curso.

La rutina de Urbano gira en torno a las pedaladas. «Cada día nos entrenamos unas cuatro o cinco horas», relata. Este compromiso con la disciplina deportiva, que además está repleta de carreras –fundamentales en su entrenamiento para las grandes pruebas–, hace que su vida social esté «algo más limitada que la del resto», porque tiene que cuidar mucho la alimentación y el descanso, aunque «de momento se puede compaginar».

Su familia, de hecho, está «encantada» con la dedicación de Urbano y con la idea de convertirse en profesional. «Lo único que les preocupa es la cantidad de horas que pasamos en la carretera, que está muy peligrosa y hay muchos accidentes», comenta, aunque a fin de cuentas le apoyan en todo. «Si yo estoy contento, ellos también, siempre». Esa misma idea le asaltó cuando estaba pensándose dejar el triatlón. «Sabía que tendría que salir mucho de Andalucía y estar mucho rato en ruta, pero merece la pena».

Ganar el Campeonato de España en su segundo intento es una sensación «gratificante». «Es como una recompensa al tiempo que llevo dedicándome a la bicicleta». El año anterior, en su debut en la carrera, que se disputó en Castellón, quedó segundo, resultado que ya de por sí fue una auténtica proeza.

Carrera controlada

Cuando estaba en la línea de salida ya se veía cruzando la meta como número uno. «Desde el kilómetro cero buscaba la victoria, no podía dejar que se me fuese la carrera». De hecho, admite que «en ningún momento» de las cuatro horas y 160 kilómetros del recorrido dudó del resultado. «En todo momento busqué tener la situación controlada, nunca tuve otra sensación».

La victoria nacional de Urbano fue el resultado, además de un duro entrenamiento y horas de concentración, de un esfuerzo coral por parte de sus compañeros de equipo. El joven coineño se define como un ciclista de perfil mixto, «cuatro por cuatro». Mientras que unos destacan por ser rodadores, 'sprinters' o escaladores, él intenta no descuidar ninguna de las formas de competir. «No destaco en ninguna, pero tampoco flaqueo».