Sergio Scariolo: «Tengo una vinculación de cariño con Málaga; siempre volveré, es mi ciudad, mi tierra»

Sergio Scariolo, en pleno partido de la Selección Española. /EFE
Sergio Scariolo, en pleno partido de la Selección Española. / EFE

El técnico italiano analiza su marcha a la NBA para ser asistente en los Toronto Raptors antes de cerrar hoy los partidos de clasificación para el Mundial con España

Juan Calderón
JUAN CALDERÓN

Cualquier charla con Sergio Scariolo es una conversación densa en la que el entrevistador cae en los detalles con el paso del tiempo. Su enorme dominio sobre la función que desempeña ahora en la selección, pero también en los clubes le hacen analizar cualquier asunto en gran profundidad. Cuando hoy se juegue el España-Letonia de clasificación para el Mundial hará la maleta y se marchará a Canadá. Allí le espera la aventura más ilusionante de su exitosa carrera. Será el técnico ayudante de Nick Nurse en el banquillo de los Raptors de Toronto de la NBA. Nadie duda de que hará carrera en la mejor liga del mundo. En cuanto vean y conozcan de primera mano su forma de trabajar, entenderán que están ante uno de los mejores en su faceta. Antes de marcharse analiza para SUR su nueva aventura, la situación del baloncesto europeo, la actualidad del Unicaja y su especial vinculación con Málaga.

Antes de marcharse a Estados Unidos, todavía está inmerso en las famosas ventanas de la FIBA. ¿Cómo de complicado ha sido esta situación como entrenador y responsable técnico de la Federación?

–Lo más complicado ha sido el trabajo de la Federación para recoger la disponibilidad de los jugadores, aunque yo no me encargo de eso. Yo recibo un listado de jugadores disponibles y dentro de esa oferta, elijo. Como responsable técnico, eso no entra en mi ámbito de competencia. Lo otro es una cuestión casi más 'política' entre la Federación, los clubes y la FIBA. Con lo que hay disponible trato de hacer un equipo lo más compensado posible, mejor y con más talento.

La selección bordea la clasificación para el Mundial y lo ha hecho con un grupo de jugadores de 'segunda línea'. Usted no es de regalar elogios, pero no se ha cansado de agradecerle a los que accedieron a jugar con España el buen trabajo realizado.

–Nada es totalmente negativo o positivo. Dentro de esta situación vivida hay jugadores que han ganado confianza, seguridad, experiencia internacional y han crecido como jugadores. Ha habido más ciudades de España que han visto a la selección y hemos dado continuidad a un grupo de jugadores que salían de la sub-20. Porque este es el problema de nuestro baloncesto, cuando acaban las categorías de formación hay un agujero negro en el que muchos caen y pocos salen. Ha habido puntos positivos dentro de la dificultad general de la situación.

«Es un acierto haber fichado a Luis Casimiro, es un entrenador de talento y experiencia» El Unicaja

Tiene fama de ser una persona muy ocupada, su agenda tiene todos los días marcados. Cuando acabe el partido de mañana ante Letonia tomará un avión con rumbo a Canadá donde se incorporará a los Toronto Raptors. ¿Cómo se hace esa transición? ¿Esta nervioso?

–En absoluto. Es un cambio, por supuesto, igual que cuando estoy fuera recibo la actividad de los jugadores de la selección, aquí estoy recibiendo todos los días el entrenamiento del equipo. Son entrenamientos voluntarios, pero acuden la mayoría de los jugadores y saco mis notas y envío mis consideraciones. También intercambio llamadas con Nick Nurse (entrenador de los Raptors), así que es un poco como una ósmosis. Como es lógico, cuando estoy aquí, estoy metido en esto, y cuando estoy allí, estoy centrado en lo otro, pero realmente no hay una separación tan marcada. Acostumbro a pasar de una cosa a otra sin dificultad; no me cuesta. No me parece nada complicado. Hay que tener capacidad metida en lo que estás haciendo y no dejarla volar con otros temas.

Usted pudo marcharse a la NBA con anterioridad. ¿Por qué Toronto sí y otras opciones, no? ¿Cómo se negocia con un equipo de la NBA?

–Porque esta ha sido, en todos estos años y después de otras alternativas, en la que han encajado todas las condiciones que buscaba para decidirme a dar un paso bastante exigente e importante. Por un lado, el rol dentro del banquillo y del cuerpo técnico del equipo. Por otro, como es lógico, la parte contractual, y también la suma de organización del club, fuerza del equipo y ciudad. Finalmente, la disponibilidad a dejarme compatibilizar el puesto en el equipo con seguir entrenando a la selección española. En el momento que por fin se juntaron todas las cosas fue un 'no brainer', como dicen los americanos, no se podía rechazar. Había que tomarla y luego complementarla con lo que haga falta para hacerla compatible con la familia y el cargo de seleccionador.

Usted es una de las personas más metódicas que conozco. ¿Cómo encajará en una Liga en la que se dice que se entrena poco?

–Eso es una leyenda que es para reírse, porque no hay nada más metódico y exigente que el trabajo fuera de temporada, al menos lo que he visto hasta ahora, que lo que se hace en la NBA. No hay nada que se acerque al método que se emplea para que el jugador mejore y se desarrolle en todos los sentidos, desde el capítulo físico, al técnico o el mental. Sin haber jugado todavía un partido, la mayor diferencia hasta el momento, es el extraordinario cuidado, el rigor, la disciplina y la cantidad recuerdos y tiempo que emplean en el desarrollo del jugador. Es brutal.

En ese sistema tan organizado que describe, ¿qué puede aportar usted a la NBA?

–Lo que me pidan. Realmente he conocido este mundo por haber estado muchas veces observando desde dentro de un cuerpo técnico durante periodos de entrenamiento en distintos momentos, así que tengo una idea de cómo funciona. Lo más correcto es que sean el entrenador y el club que me digan qué es lo que quieren. Sé que seré uno de los asistentes que estará en el banquillo con el primer entrenador, que tendré una responsabilidad al comienzo, porque rotaremos, más focalizada en el ataque. Al margen del aspecto personal mío, hay algunas cosas que hacemos en Europa desde el punto de vista de la táctica colectiva, que es un poco la faceta en la que creo que un entrenador europeo puede aportar más.

«Tiene un talento y una capacidad para tomar decisiones que ni el mejor de EE.UU. se acerca» Doncic

Describe la NBA como un mundo diferente al Europeo, pero ¿han podido acortarse las diferencias en los últimos años por el crecimiento de la Euroliga principalmente?

–Según que cosas. Evidentemente copiar lo bueno de los que lo hacen mejor es una cualidad que identifica a las mejores organizaciones, que pueden crear su capacidad de producción y eficacia. Cuando son capaces de trasladar a su realidad lo bueno que hacen en realidades más avanzadas, pueden llegar a niveles muy altos. Ahora bien, diría que según qué cosas. A nivel de organización y de clubes, hay algunos equipos que se han acercado, pero hay una diferencia enorme todavía porque los medios de los que disponen son muy diferentes. A nivel de calidad de jugadores, sí puedo decir que aquí aprenden a madurar antes porque las experiencias que tienen hasta una determinada edad son más enriquecedoras a nivel de saber estar, toma de decisiones en el juego, pero a nivel de talento individual, no sólo físico, sino también técnico individual, todavía hay una diferencia, honestamente. Básicamente por la gran cantidad de jugadores que hay allí por estar en la Liga de Desarrollo o porque no han tenido la oportunidad de mostrarse. Ahora, está claro que para exceder en Europa hace falta una capacidad de madurez y de toma de decisiones que a igualdad de edad, los jugadores americanos no tienen. Por ejemplo, esa es la ventaja de un Doncic que a nivel físico está por debajo de la mayoría de los jugadores de su misma edad de la NBA, pero que tiene una visión, un talento y un conocimiento de juego para tomar decisiones en la cancha que el mejor de allí ni se acerca.

Lo suyo es un primer paso. ¿Se ve en un futuro dirigiendo a un equipo de la NBA o eso queda todavía muy lejano?

–Francamente eso no me lo planteo ahora. Uno no puede pensar llegando a la mejor liga del Mundo, con una situación ideal, y pensar lo que hará después. Lo que quiero es disfrutar de la experiencia, afianzarme y consolidarme a ese nivel, sentirme capaz de aportar cosas, estar a la altura de la competición y aprender. La historia de esta profesión te dice que las circunstancias, lo que te pasa y se te propone puede cambiar de la noche a la mañana, aparecer y desaparecer. No merece la pena hacer demasiados planes. No es una prioridad.

No sólo por su marcha ahora, pero sí es evidente que en la NBA sí hay un interés por todo lo europeo tanto por jugadores como ahora por los entrenadores. ¿Qué demanda la NBA de la primera línea del baloncesto europeo?

–Realmente hay una sensibilidad que se va haciendo superior respecto a lo que puede aportar el baloncesto europeo. Va un poco en la línea de lo que quiere la NBA y los clubes de un juego más inteligente, más colectivo, con una importancia también hacia otra faceta que no sólo sea la física. Ahí creo que los entrenadores europeos pueden aportar mucho, ahora técnicos europeos en primera línea de banquillo de la NBA creo que sólo somos tres. Es decir, que tampoco hay una invasión. Espero que Katsikaris pueda estar en un futuro en esa primera línea y que Messina sea primer entrenador. Igor Kokoskov ha sido un precursor en ese sentido, pero lleva 20 años en Estados Unidos, incluso tiene la nacionalidad. Es una situación diferente, porque casi no lo ven como un europeo. Es un proceso que acaba de empezar. Cuanto mejor lo hagamos los que llegamos, más confianza habrá para los demás.

«Los clubes de la NBA demandan un baloncesto más colectivo con una faceta que no sólo sea la física» Entrenadores europeos

Ahora hablamos de la NBA, pero hubo interés de varios equipos en ficharle para que siguiese en Europa. ¿Esto está más ligado a su deseo de estar en el día a día que puntualmente con la selección?

–Ese es el empujen fundamental a todo esto, mi deseo de baloncesto más allá del trabajo puntual de la selección. Valoro lo que tengo, aunque es gratificante, pero limitado en el tiempo sobre la cancha. He disfrutado mucho con el programa de armonización de las categorías inferiores de la selección, pero es la cancha la que me faltaba, y la cancha la tenía temporalmente. Las ventanas han sido cada dos meses, pero esa era mi motivación fundamental, además de estar en la mejor competición del mundo. Europa siempre es una opción. Tuve alguna conversación con un club, pero solo tuve tres clubes los que esperaron una contestación. Algunos se acercaron, pero no se llegó al rango de proposición.

Cuando pedimos fotografías de los malagueños en la selección, la Federación lo incluye usted. Es uno de los nuestros. Muy a su pesar va a tener que dejar Málaga. ¿Cómo ha logrado esa conexión con la ciudad y la provincia?

–Obviamente todo comenzó con los resultados positivos de esos cinco años en el Unicaja, pero, por supuesto, eso no es todo. Ha sido el encontrarme de maravilla con la gente, en una tierra en la que decidí que aquí la familia tenía que echar raíces. El comienzo de carrera de mi hijo, por qué no... Muchos factores que crean una vinculación de cariño. Siempre volveré, siempre estaré ahí. Lo primero que quiero saber siempre es qué pasa en Málaga, Marbella... Es mi ciudad, mi tierra. Hay muchas cosas que me vinculan familiarmente y eso no cambiará. No hay ninguna posibilidad de que cambie en el futuro.

«Convive con apellidos que abultan, y eso le habrá complicado las cosas, no es fácil. Es exigente en la cancha y en los estudios» su hijo

Ha mencionado a su hijo. Esta semana debutó con el Unicaja.

–No suele contar mucho. En casa no se habla de baloncesto, de NBA, de la selección, pero no de su baloncesto. Es muy celoso de lo suyo. Es una esfera que cultiva él sólo. Hay que arroparlo logísticamente, pero no con consejos. Eso no va mucho con él. Está bien porque desde que empezó tuvo que convivir con apellidos que abultan y eso no es fácil. Eso le habrá complicado las cosas. Es un niño sensible y se pone un exceso de presión. Es una persona exigente en los estudios y la cancha, pero lo lleva bien. Ha tirado por su camino y sabe que sus apellidos le han perjudicado porque no es la mima atmósfera que tiene cualquier niño. Si el percibe que yo me puedo meter un milímetro en lo suyo, ya se mosquea. Al final yo soy un padre y me interesa cuidar la relación que tengo con él como padre que como entrenador.

Le pregunto de forma obligatoria por el Unicaja. Después de sus cinco años en Málaga, se vivió una complicada transición. ¿Hay alguna similitud con lo que ahora puede vivir el club tras la salida de Plaza?

–No he visto jugar al Unicaja en esta pretemporada y es complicado emitir un juicio, ni debo hacerlo. Es un acierto haber fichado a Luis Casimiro porque es un entrenador de talento y experiencia. Hay también algún buen jugador y alguna apuesta interesante como la de Lessort, que puede ser un jugador importante si madura, como la de Wiltjer también. Es decir, hay apuestas que un club del potencial económico del Unicaja tiene que hacer. Las apuestas seguras pertenecen a los más ricos. Si esas apuestas que ha hecho salen bien, puede salir un bonito resultado. No me atrevo a más porque hay que esperar al menos dos o tres meses de competición y entrenamiento para ser creíble.

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