Mari Carmen Morales: «En mi casa hay mucho pique»

Mari Carmen Morales: «En mi casa hay mucho pique»

Aunque quiera, le es imposible dejar el baloncesto a un lado. La exjugadora malagueña llegó a disputar cuatro fases de ascenso a la máxima categoría nacional. Ahora prefiere centrarse en la enseñanza, mientras disputa algún que otro partido en la cancha improvisada de su casa

MARINA RIVASMálaga

Una lesión le llevó a retirar se del baloncesto, pero, a día de hoy, a la expívot malagueña no le queda tiempo para preguntarse qué hubiera sido de ella de haber seguido ese camino o, incluso, de haber sido policía, a lo que aspiraba de joven. 'Largui', como muchos la conocen, vivió sus mejores épocas en la Asunción y el Unicaja Universidad de Málaga y, aunque comenta que el respaldo económico de aquella época fue insuficiente, asegura que el éxito del baloncesto femenino en la provincia está garantizado en los próximos años. Sea como fuere, su destino sigue ligado a la canasta, con un partido siempre puesto en la televisión o con algunos minutos de juego en la Liga femenina +35, de la que es madrina.

¿Sigue cogiendo algún que otro balón de baloncesto en verano?

–No mucho, la verdad, sólo hago ejercicios para mantenerme.

Lo que sí le toca en breve es la vuelta al cole…

–Sí, el día 3 me incorporo. Soy profesora de Primaria en Los Maristas de Matemáticas, Lengua, Religión…

¿Los niños no le quitan años de vida?

–No, son muy buenos (ríe).

Y en su casa tiene tres más…

–Sí y los tres juegan al baloncesto. Ahora uno está en Inglaterra, aprendiendo inglés, otro terminando la carrera y la pequeña dentro de poco se va a Estados Unidos con una beca para aprender inglés.

El año pasado, en la Gala del baloncesto malagueño, dio un 'speech' sobre el baloncesto femenino en Málaga, ¿Ahora está más contenta con la situación?

–Nosotras es que vivimos una situación diferente en mi época, jugábamos en lo que era Segunda y disputamos 4 fases de ascenso para la máxima categoría y en dos conseguimos plaza. Pero luego no se nos respaldó económicamente en el momento de la verdad. Era una gran oportunidad para dar el salto.

¿Qué piensa ahora que hay dos equipos femeninos de Málaga que han subido de categoría?

–Está fenomenal, yo los veo en Primera. Es bueno que las niñas tengan referentes en su tierra.

¿Le hubiera gusta vivir esta realidad en su época?

–Me hubiera gustado que se nos hubiera respaldado económicamente en su momento, porque estábamos ahí, teníamos un gran equipo. Fue una pena tremenda, pero nunca es tarde. Ahora, con la Fundación Unicaja y el Club, esto va para adelante, es genial.

¿De qué jugaba?

–De '5' sobre todo y también de '4'.

O sea que era la alta del grupo…

–Sí, mido 1,83.

¿De ahí viene lo de 'Largui'?

–Eso fueron las niñas de mi clase, que empezaron con 'Larga', a mi no me gustaba y ya cuando me dijeron 'Largui' dije bueno, tampoco está mal… Hay gente que no sabe cómo me llamo, me conoce por el apodo.

Pero, ¿han llegado a meterse con usted por ser alta?

–Creo que no, me decían alguna cosa, pero no me ofendía.

En una casa donde se respira baloncesto, también por su marido (el exentrenador, Pedro Ramírez), cuando se aburren, ¿juegan un partido?

–Sí, tenemos una canasta y hacemos muchos juegos y partidos entre nosotros. En mi casa hay mucho pique. En los tiros ganamos o mi hijo Pedro o yo (ríe).

¿Él no le anima a ser entrenadora?

–Sí, pero no es que sea mi inquietud y mira que he llevado algún equipo de minibasket y de infantil. Lo que sí me gusta reivindicar es que los entrenadores y entrenadoras tienen que ser formadores, no enseñar sólo a ganar, sino también a crecer como personas. Los padres deben confiar en el criterio de entrenadores y árbitros… Para eso están.

¿Siempre tuvo la inquietud de ser deportista o nació más tarde?

–No sabía nada de baloncesto ni había hecho deporte antes. Empecé sobre los 14 años en mi colegio en La Presentación y luego en la Asunción, con Rosi y José Nogueira...

¿Qué quería ser de joven?

–Policía (ríe) y también me gustaba mucho INEF.

¿No se ha planteado nunca qué hubiera pasado si hubiera seguido otro camino?

–No, estoy muy contenta, porque una va creciendo.

¿Nunca le vio jugar algún entrenador u ojeador de otro equipo?

–Pues, una vez fuimos a ver a la Selección Femenina de Baloncesto en Cádiz y el seleccionador, Chema Buceta, me dejó entrenar con ellas y luego vino a verme jugar en Madrid, en la categoría júnior. Después recuerdo que su hermano me dijo de ir Madrid a jugar en LF1, le dije que me lo pensaría porque en Málaga teníamos el proyecto de ascender y en Madrid no me pagaban.

¿Llegó a jugar contra chicos?

–Sí, contra niños, porque son más fuertes físicamente que nosotras, nos ayudaba a ser más resistentes. Y también partidos mixtos.

¿Alguno llegó a ser profesional?

–Sí, por ejemplo recuerdo a Ricardo Guillén (ex del Unicaja).

¿Sigue mucho al Unicaja?

–Sí, pero no suelo ir mucho al Carpena, voy más a ver a mis hijos; allí va más Pedro… En mi casa se ve de todo, desde el femenino hasta la NBA. Eso sí, son diferentes. En baloncesto, nosotras tenemos una doble dificultad. Todo está preparado para los hombres. Las canastas están para ellos, no para nosotras y eso repercute en el espectáculo, pero para mi, el femenino sigue siendo espectacular.

Y en las reuniones en casa, ¿el tema de conversación es siempre el mismo, ¿no?

–Sí, además porque todos nuestros amigos y amigas también son del mundillo.

De la Liga Femenina +35, muchas serán compañeras suyas…

–Sí, Aurora Prats, María Grund, May Bandrés, Yolanda Hermoso, Arancha Briales, Lourdes Pérez… Yo no debo jugar, pero al final lo hago. Es que después de la rotura del ligamento cruzado, tuve una aneurisma lumbar.

En sus ratos libres, ¿le da tiempo a realizar más actividades?

–Leo mucho, también sobre educación y hago 'decoupage' (manualidades de decoración).

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