Las lecciones de Rubén Guerrero tras su año en blanco en la NCAA

Guerrero, ayer en el campus del CB Platero./@cb_platero
Guerrero, ayer en el campus del CB Platero. / @cb_platero

«Ha sido muy duro, pero me he centrado en los estudios», relata el pívot, que no ha podido jugar al baloncesto esta temporada tras su cambio de universidad

Enrique Miranda
ENRIQUE MIRANDAMálaga

Justo hace un año, en julio de 2017, a Rubén Guerrero no se le quitaba la sonrisa de la cara mientras se entrenaba en el pabellón de Benahavís. Allí se vestía por primera vez en su carrera la camiseta de la selección española absoluta, en una concentración de verano a las órdenes de Scariolo.

Un espaldarazo para la trayectoria del joven jugador marbellí, que este verano pasa por una situación muy diferente. Guerrero está de vacaciones en la Costa del Sol después de un año muy complicado como deportista, ya que no ha podido jugar ni un sólo partido con el equipo de su universidad, la de Samford. El marbellí, tras tres temporadas en South Florida, decidió mudarse de universidad y las reglas de la NCAA, la prestigiosa liga universitaria, imponen un año sin jugar tras cambiar de equipo. «Ha sido duro. Al principio estaba muy mentalizado, pero en el segundo semestre se me hizo muy largo. Entrenaba con el equipo, iba al gimnasio, pero no podía jugar nada. Ni siquiera se te permite viajar con tus compañeros a los partidos», relata Guerrero. El jugador visitó ayer a los chavales del campus de verano del CB Platero de Marbella y les insistía en la importancia de los estudios. «Nunca puedes olvidarte de los estudios, es lo que a mí me está permitiendo jugar al baloncesto en Estados Unidos con una beca», le decía a los chavales.

El que fuera canterano del Unicaja se ha centrado en los estudios y ha aprovechado el curso para estudiar una segunda titulación. «Yo estaba haciendo Finanzas y ahora me voy a sacar también Economía. Me he quitado muchas horas de clase para el próximo curso, así que podré estar más centrado en el baloncesto», comenta.

Guerrero es consciente de que este año en blanco le puede pasar factura. «Ha sido un parón y me costará coger el ritmo competitivo. Pero tengo unas ganas enormes de volver a jugar y también eso me ayudará», dice. «Tengo claro que este año tendré que hacerlo el doble de bien. De eso dependerá que pueda dar el salto al baloncesto profesional. Si juego muy, muy, bien podría quedarme en Estados Unidos. Si no, intentaré volver a España que también me apetece mucho jugar aquí». El Unicaja está pendiente de la evolución del jugador –ejerció el derecho de inscripción preferencial para conservar sus derechos– y el jugador también mantiene el contacto con la Federación Española de Baloncesto. De su regreso a las canchas tras su año en blanco dependerá su futuro

 

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