Dani Hierrezuelo y el baloncesto como herramienta de crecimiento en Etiopía

La expedición de la ONG, este domingo en su salida hacia Etiopía /
La expedición de la ONG, este domingo en su salida hacia Etiopía

El árbitro malagueño viaja con la ONG Holystic Pro África para desarrollar un proyecto solidario muy vinculado con el deporte de la canasta

Enrique Miranda
ENRIQUE MIRANDAMálaga

Esta semana ha tenido que pedir una semana libre en su trabajo a sus 'jefes' en la ACB y la Euroliga. Dani Hierrezuelo es uno de los árbitros más cotizados del continente y rara es la semana durante la temporada en la que no tiene un partido de primer nivel que dirigir. Pero el malagueño no va a estar estos días en el Oaka, ni en el Wizink Center, o el Zalgirio Arena. Va a cambiar los pabellones más espectaculares de Europa por pistas modestas de un país donde el baloncesto es aún muy rudimentario.

Hierrezuelo ha viajado esta semana a Etiopía con al ONG Holystic Pro África, una organización con la que ya trabajó el año pasado y en la que cada vez está más involucrado. Esta entidad trabaja en el crecimiento social del país a través de la formación de sus profesionales sanitarios pero también a través del deporte, en concreto el baloncesto. Su presidente, Pablo Llanes, fue fisioterapeuta del Real Madrid y de la Federación Española de Baloncesto y de ahí los lazos con el mundo de la canasta. En la expedición que partió este domingo hay otros nombres ilustres del baloncesto española, como el exárbitro Mateo Ramos o el exjugador Iñaki de Miguel, además de profesionales médicos, especialmente matronas.

«La experiencia del año pasado fue inolvidable, me aportó muchísimo ese viaje a Etiopía y estaba deseando repetir. Este año me llevo a mi hijo Dani, que tiene 17 años, creo que es bueno que conozca otras realidades», explica el árbitro, que ha encontrado todas las facilidades por parte de la ACB y de la Euroliga, que incluso han colaborado con material. El viaje de este año consta de dos partes, una primera en la que se hace un trabajo con los árbitros de la Federación Etíope de Baloncesto en Adís Abeba, la capital y otra segunda en un hospital de Wukrom, una ciudad al norte del país. Allí se hace un trabajo de rehabilitación con niños que tienen problemas físicos o psíquicos por malas prácticas durante la gestación o en el parto, además de aportar material médico o sillas de ruedas.

En cuanto al baloncesto, Hierrezuelo relata que se encuentran «con muchas carencias, a nivel formativo y también técnico. Tienen una mezcla bastante confusa de la realidad del arbitraje actual. El año pasado ya le hablamos de las innovaciones de la FIBA, este año las perfeccionaremos y también incorporaremos las nuevas». Trabajarán con los 40 mejores árbitros del país africano «aunque no hay muchos más». «Tienen muchísimo interés. No te puedes ni imaginar como nos reciben. Se hacen 1.200 kilómetros en coche por aquellas carreteras, duermen en los vehículos... Todo por tres días de trabajo con nosotros. Son muy agradecidos y después mantenemos el contacto todo el año, me escriben dudas. Además es como si fueran los Reyes Magos para ellos, porque la ACB colabora con 80 equipaciones de árbitros».

 

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