«Cuando acabe la temporada decidiré sobre mi futuro; sé que el Unicaja estará ahí»

Francis Alonso, ayer en el Palacio de los Deportes, durante la entrevista con SUR. /Salvador Salas
Francis Alonso, ayer en el Palacio de los Deportes, durante la entrevista con SUR. / Salvador Salas

El malagueño Francis Alonso repasa la mejor temporada de su carrera antes de incorporarse a la selección española

JUAN CALDERÓN

Podría protagonizar al clásico anuncio navideño del hijo que regresa a casa después de un año fuera, y todo acompañado de la clásica melodía. Francis Alonso daría el perfil perfecto. Alumno aplicado, con cara de buena gente y trabajador. Sin embargo, el jugador malagueño de la Universidad de Greensboro vuelve a Málaga en verano, aunque sea de forma fugaz, y eso rompe el tópico. El escolta afina su punto de forma en Málaga antes de incorporarse a la selección nacional. Está en la preselección de la absoluta, pero también en la sub-22, así que en los próximos días le dirán para dónde tiene que tirar. El canterano del Unicaja regresa cada verano siendo mejor jugador, confirmando así lo acertado de su apuesta por jugar en Estados Unidos, donde brilla en la NCAA con los Spartans de Greensboro.

Nuevo paso adelante en su carrera logrando objetivos a nivel colectivo e individual con la Universidad de Greensboro.

–El programa deportivo en UNCG ha ido avanzando. En el primer año, teníamos un equipo apañado y ganamos catorce partidos; en el segundo, más de 20 con récord de la universidad, y esta temporada llegamos a las 27 victorias. El gran objetivo individual y colectivo era jugar el March Madnees y lo hemos conseguido sabiendo que no somos una gran universidad. El año que viene hay que volver a superarse y creo que tenemos las piezas para conseguirlo.

A nivel individual, se ha hecho un nombre en la NCAA porque ha acaparado galardones y elogios.

–(Risas) Es verdad que ahora cada vez que voy a una universidad a jugar me conocen. Es una señal de respeto, y ese respeto se gana trabajando. Si se me ve con confianza es porque me entreno duro. Es algo que me gusta de Estados Unidos, que la gente valora el trabajo.

Y el premio en España ha sido la convocatoria con la selección absoluta, independientemente de si entra en la lista definitiva para los partidos ante Eslovenia y Bielorrusia.

–Es un orgullo. Estar entre esos jugadores es un premio para mí, con gente con tanto talento como Sergio Rodríguez, Alberto Díaz o Dani Díez y el resto significa mucho. Es el premio a ese trabajo de varios años. Primero conseguimos clasificarnos para el March Madness y ahora me llega esto. Alcanzar la selección absoluta es un sueño que tenía desde pequeño. Representar a España es lo máximo y lo he hecho cada vez que he podido. Me acuerdo cuando estaba en la sub-14 y me lesioné en el último día de un torneo, lloré muchísimo. Será difícil entrar en la lista definitiva, pero esta vez no me afectará, será una motivación.

«Medité presentarme al Draft de la NBA, pero ha sido un año duro y decidimos aplazarlo»

«Cuando voy a otra Universidad, me reconocen y ese respeto se gana trabajando»

El verano pasado no pudo estar en la concentración de Benahavís por sus compromisos escolares, pero Scariolo le ha seguido de cerca. Es de agradecer...

–Sin duda. Le agradezco el interés que está mostrando. Ver que contaba conmigo el año pasado me hizo muy feliz. Le expliqué lo que ocurría y lo comprendió, fue algo que me sorprendió. Ahora vuelvo a estar disponible y me ha vuelto a llamar. Me impresionó que durante la gira que hicimos por España con mi universdad viniese a ver un partido que jugamos en Madrid. Charlamos después del encuentro y eso es algo que tengo que agradecerle.

Ahora ha entrado en la rueda de la selección. Dependiendo de cómo evolucione su carrera, ¿empieza a mirar a los Juegos de Tokio?

–Los Juegos Olímpicos son lo máximo, pero no puedes fijártelos como reto. De por medio hay varios años y mi objetivo es trabajar cada día para seguir mejorando. Si surge la oportunidad, se da el caso y estoy sano, me encantaría estar en ese equipo.

La gran pregunta que se hace todo el mundo con usted es qué será de su futuro. ¿Quiere hacer carrera en Estados Unidos o volverá a Europa y al Unicaja? Es su último año universitario. ¿Qué tiene pensado?

–Medité presentarme al Draft de la NBA, porque es mi año, pero ha sido un año muy duro con muchos meses de competición y en el estado físico que tenía decidimos aplazarlo. En el momento en que piense en hacer entrenamientos con alguna franquicia o algo de eso, quiero hacerlo estando al cien por cien. En este caso sabía que iba a estar difícil y no me veía en buenas condiciones. Llevo varios meses tratándome de unos problemas en la espalda. Quiero despedirme de Greensboro haciendo una gran temporada. Lo que llegue después, estando fuera de España tanto tiempo, pues te genera dudas y entiendo que las genere, pero confío en mi trabajo.

–¿Le veremos en el Unicaja o continuará en Estados Unidos?

–Si hay alguna oferta allí, habría que estudiarla. Alcanzar la NBA sería un sueño y hay que aprovechar cualquier oportunidad que te surja, pero en este tipo de decisiones influyen muchas circunstancias: minutos, dinero, estilo de vida y otras cosas como la familia. Es una decisión complicada que ahora no tengo que tomar. Si recibo ofertas de la ACB o Estados Unidos, las estudiaré.

El redactor de SUR y Alonso, ayer en el Palacio.
El redactor de SUR y Alonso, ayer en el Palacio. / Salvador Salas

–¿Algún equipo de la ACB le ha planteado volver a España?

–Estoy tratando de estar al margen de eso. Hay algunas personas que están recibiendo esa información, pero no me transmiten nada porque así lo decidí. Puede que haya algún interés, pero eso no me preocupa porque decidí estar centrado en mi trabajo diario y en mejorar. Cuando acabe la temporada sí tendré acceso a esa información y decidiré sobre mi futuro.

La opción de Málaga siempre está encima de la mesa.

–Por supuesto. El Unicaja y Málaga son mi casa, pero yo tengo mi carrera. Me encantaría jugar en el Unicja y es uno de los objetivos que me he marcado.

Puede ser una presión extra.

–Para nada. Estamos jugando a un deporte que nos encanta. Los profesionales se dedican a esto porque les apasiona el baloncesto. Cuando trabajas en algo que te apasiona no te genera presión. Nunca tendré presión por jugar aquí. El recibir el interés del Unicaja cuando presentó la oferta en la Liga indica que ellos cuentan conmigo. Igual que me ofrecieron un contrato cuando me marché a Estados Unidos. Nunca he rechazado ese interés y, es más, lo agradezco. El año que viene será muy bonito e importante, y cuando llegue el momento de las decisiones, sé que el Unicaja estárá ahí, al igual que otros equipos.

Y el consejero Paco Alonso, ¿qué dice de todo esto?

–(Risas) Ahí está, de un lado para otro.

–¿Le sorprendió el nombramiento de su padre como miembro del consejo de administración del Unicaja?

–Es gracioso, porque mi padre siempre ha querido entrenar. Le obsesiona el baloncesto y el hecho de apartarse un poco por estar trabajando en la Fundación le hizo pasarlo mal. Echaba de menos el día a día de entrenar. Creo que ser consejero y estar implicado en el club, venir a los partidos y este tipo de cosas le ha venido bien. Está con gente conocida como Manolo Rubia y estar cerca del equipo le ha venido bien. Pero, en cualquier caso, está contento porque le gusta lo que hace. Ahora que estoy aquí, también echamos algún rato de baloncesto.

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