«Paramos los partidos para rezar»

Enrique Gutiérrez, Jesús Lázaro y Curro Segura, con los responsables de la Federación de Kuwait. :: SUR/
Enrique Gutiérrez, Jesús Lázaro y Curro Segura, con los responsables de la Federación de Kuwait. :: SUR

Curro Segura relata su particular experiencia como seleccionador de Kuwait

JUAN CALDERÓN

Un par de meses viviendo en Kuwait le han bastado a Curro Segura para saber que le queda mucho trabajo por delante como seleccionador del pequeño país del Golfo Pérsico, pero también le han permitido acumular un buen número de anécdotas en esta particular aventura en la que se embarcó a comienzos de año.

Segura visita estos días diversas instalaciones de Málaga y provincia con el mánager de la Federación Kuwaití, pues en agosto realizará una concentración con sus jugadores para preparar el Campeonato del Golfo, en el que se medirá a Omán, Catar, Bahréin, Emiratos Árabes y Arabia Saudí. «Nos queda mucho por hacer, porque se trata de un país en el que no hay una gran tradición de baloncesto y en el que tampoco los aficionados tienen la oportunidad de practicarlo al aire libre por las altas temperaturas», explicó ayer a SUR cuando volvía de Sierra Nevada tras visitar el Centro de Alto Rendimiento.

Al margen de la falta de arraigo del baloncesto, el otro problema que se ha encontrado Segura en Kuwait es algo básico en el baloncesto: escasean los jugadores altos. «Nuestro hombre más alto mide 2,03 metros. Aunque hay una Liga con 11 equipos, no hay jugadores profesionales, y la mayoría de los jugadores kuwaitíes trabajan por la mañana y por la tarde se entrenan y juegan con sus equipos. Los únicos profesionales son los extranjeros que están trabajando allí». Entre esos foráneos está el esloveno Marko Milic, un trotamundos del baloncesto que ha pasado por 13 equipos, incluido el Real Madrid. «Este año ha sido el mejor de la Liga y ganó el título con el Al Kuwait», explica Segura.

A pesar de que no hay profesionalismo, las instalaciones que Curro Segura y su asistente, Jesús Lázaro, se han encontrado son bastante buenas, porque los equipos pertenecen a clubes de fútbol, por lo que disponen de pabellones modernos con capacidad para 3.000 espectadores.

Lo curioso es que aunque el baloncesto no es el deporte más seguido en el país, en Kuwait es posible ver baloncesto todos los días, a pesar de que el rigor de la Liga no es lo que más destaque. «Puedes ir a un partido y resulta que un árbitro no se presenta, y se suspende. Por ejemplo, cuando se jugaron las semifinales de la Liga todavía no se sabía si la final sería a tres o cuatro partidos. Al margen de eso, se juegan partidos de categorías inferiores todos los días por las noches».

Calor y religión

Y es que el día está vetado para muchas actividades, por las altas temperaturas y las tormentas de arena que barren de vez en cuando la capital, Kuwait City. «Al principio me preguntaba por qué todo el mundo llevaba mascarillas en el coche. Cuando vi la primera tormenta de arena me impresionó, y claro tienes que llevar una mascarilla porque cuando sales del coche no puedes respirar. Se hace de noche en pleno día. Por otro lado, el calor es muy fuerte y la vida se desarrolla dentro de los centros comerciales. Está claro que el clima lo condiciona todo mucho», insiste Segura.

Además del clima y la ausencia de una cultura de baloncesto, otro aspecto relevante cuando Curro Segura aceptó el cargo de seleccionador de Kuwait era el religioso. «En eso, como en todos los países de la zona, son muy estrictos. Durante el día se para la vida cinco veces para rezar. Los rezos son habituales, y cuando llaman al rezo la actividad que se esté haciendo se detiene. Es curioso, porque los partidos también se paran. En la línea de fondo hay una alfombra y los jugadores se ponen a rezar con el público, los árbitros y los entrenadores, sin distinción. Como es lógico, nosotros no tenemos que hacerlo», explica el seleccionador de Kuwait.