Ascensos

PEDRO RAMÍREZ

Mientras haya salud, la vida y el deporte siempre nos ofrecen nuevas oportunidades. Si no, que se lo digan al Málaga, que se acerca de manera arrolladora a los 'play-off' de ascenso a la Primera División con el único objetivo de conseguirlo, a la categoría que nunca debería haber perdido. Y es que, por contra, los descensos suponen siempre, además de tener que asumir muchos riesgos, desencanto y desapego. Sin embargo, los ascensos todo lo convierten en euforia y entusiasmo. No requieren mucha más reflexión.

Y no hace falta siquiera subir a la gloria de la máxima categoría. Aún recuerdo los ascensos de aquel nuevo Málaga C. F. a la Segunda División B, a Segunda y a Primera División, y tantos y tantos ascensos también del C. D. Málaga, grandes hitos deportivos que fueron capaces de movilizar y entusiasmar a toda la ciudad, decenas de miles de personas en el estadio y en las calles, que espero se repita muy pronto. Casi tanto como en aquellos inolvidables cuartos de final contra el Borussia Dortmund de aquel sueño hecho realidad que casi nos lleva a la semifinal de la Champions Laeague, la que tanto nos gustaría recuperar algún día por mucha dificultad que suponga. ¿Por qué no? Una ciudad como Málaga sin duda se lo merece.

Hace tan solo unos días un equipo malagueño de baloncesto femenino ha vuelto a conseguir una plaza en la Liga Femenina 2, la segunda liga del baloncesto femenino español, una vez consumado, lamentablemente, el descenso del Alhaurín tras haber cogido el relevo en la categoría, después de unos cuantos años, del recordado equipo del C. B. El Palo. El Unicaja femenino venía de realizar una temporada brillante en la Primera Nacional demostrando en su fase regular una insultante superioridad y consiguió el éxito tras una fase de ascenso muy igualada hasta su último suspiro y ante un rival también malagueño que se mereció igualmente lo mejor, el CAB Estepona, club que viene desarrollando una extraordinaria y meritoria labor por este deporte en en estos últimos años en esa bonita localidad.

Ahora el Unicaja tiene ante sí un gran reto y una gran responsabilidad, la de reeditar antiguas gestas y volver a conquistar para nuestra ciudad el derecho a jugar en la máxima categoría del baloncesto español que ya lograra el histórico Tokiauto-Asunción (llamado en su ultima etapa Universidad de Málaga Unicaja tras su fusión con el Caja de Ronda). En aquellos años Málaga vivió una época de grandes rivalidades baloncestísticas: en el masculino, entre Maristas y SEK en la antigua Segunda División y entre Caja de Ronda y Mayoral Maristas tanto en la antigua Primera División B como en la ACB, y en el baloncesto femenino entre el Caja de Ronda, Juventud y Tokiato-Asunción, los tres en la Primera División B femenina (actual Liga Femenina 2). Eran rivalidades que enfrentaban estilos diferentes a la hora de entender un mismo deporte, formas distintas de entender el juego con diferentes mentalidades, personalidades y medios disponibles a su alcance. Aquello nos hizo crecer a todos para impulsarnos a vivir en Málaga grandes gestas deportivas. Lamentablemente el deporte femenino no vivía entonces esta época de auge y de despegue que vive ahora y no encontró los apoyos suficientes para salir adelante, lo que dio al traste con la posibilidad ganada en la cancha de disfrutar en nuestra provincia del máximo nivel de nuestro deporte.

El apoyo de la Fundación Bancaria Unicaja al baloncesto femenino abre una vía de esperanza para ver en un plazo razonable de tiempo colmada, por fin, esa legítima aspiración de esta ciudad. Enhorabuena a la chicas, al club y a la fundación bancaria por el éxito alcanzado y mucho ánimo para continuar en esta bella tarea de impulsar el deporte femenino sin complejos y como referente indispensable de ilusión para las niñas de nuestro entorno que empiezan a practicarlo.

La otra cara de la moneda ha sido el Málaga Femenino de fútbol, que ha vivido un efímero paso por la Primera División tras años y años de esfuerzo y tras la verdadera travesía del desierto que lograron superar gracias al ahínco y pasión por su deporte que pusieron los buenos de Manolo Navarrete e Isa Guerrero, que vieron al fin colmados sus desvelos cuando en el Málaga C. F. cundió un decidido apoyo al fútbol femenino, el mismo que espero les lleve de regreso muy pronto a la máxima categoría. Isa y Manolo son figuras irreemplazables e imprescindibles para entender el auge de este deporte y el deporte femenino en Málaga, al que tanto han aportando y al que tanto tienen aún que aportar.

Lo que más nos conmueve e impulsa a todos a amar el deporte es la ilusión y la entrega, por encima del dinero, de virtuosismos o habilidades que, sin duda, también admiramos y elogiamos. Es precisamente esta entrega desinteresada, la generosidad en el esfuerzo lo que de verdad transmite y fomenta la participación, desarrollando en su mayor dimensión el talento, la verdadera base de la formación.