Violeta Niebla sabe guardar un secreto

Violeta Niebla y sus confesiones en San Telmo/FÉLIX PALACIOS
Violeta Niebla y sus confesiones en San Telmo / FÉLIX PALACIOS

La creadora malagueña presenta en la Escuela de San Telmo una sugerente instalación a partir de cientos de confesiones anónimas

Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZ

Tenía nueve años cuando convenció a su primo para que hicieran un agujero en una pared de la casa de su abuela. Les pillaron, ella se calló, dejó que el chico cargara con la culpa y por el camino sus padres les dieron calcio porque pensaban que los niños tenían algún tipo de carencia alimentaria. Ahí empieza casi todo esto: la confidencia, el silencio, la blancura y el hambre.

'Si las paredes hablaran'

Artista
Violeta Niebla
Lugar
Escuela de Arte San Telmo. C/ Ejido, 3
Fecha
Hasta el 12 de abril
Horario
De lunes a viernes, de 9.00 a 21.00 horas. Entrada gratuita

«Es que soy muy cotilla... pero también muy discreta», concede Violeta Niebla con una amplia sonrisa en el patio interior de la Escuela de Arte San Telmo, donde ayer presentaba 'Si las paredes hablaran', una instalación potente y sutil, sugerente y rotunda, cuajada a partir de cientos de confesiones íntimas y anónimas que ha ido recopilando desde hace seis años.

Claro que la primera impresión dicta que la sala está vacía. La pared, pelada. Y aquí el primer hallazgo de la creadora malagueña: la necesidad de acercarse para saber, de buscar el ángulo adecuado para conocer, de fundir la cercanía física y la emocional. Porque las paredes de San Telmo brindan hasta el 12 de abril esas confidencias que Niebla ha ido tallando a mano con un punzón.

'Nadie puede saber que veo a mi padre'.

'Me gustaría besar a una mujer, bueno, yo soy una mujer, a alguien de mi mismo sexo'.

'Me aterra morir solo'.

«He querido ser un canal entre la gente que ha compartido sus secretos y quienes vengan a ver la exposición», comparte Niebla, una suerte de médium entre lo íntimo y lo público, entre lo inconfesable y el 'voyeur' que todos llevamos dentro. «La primera vez que pedí a la gente que compartiera un secreto de manera anónima –sigue Niebla– fue en la 'misa poética' que organizamos en La Térmica en 2013. Colocamos una urna en la entrada y un papelito en cada silla donde la gente podía escribir su confidencia. Luego pensé en trasladar el proyecto a mi página web para abrirlo al mundo».Ahora ronda el millar de secretos, de los que casi 200 asoman en las paredes blancas de San Telmo.

«Creo que componen un retrato social. Entre los secretos abundan sobre todo las cuestiones sexuales, desde infidelidades hasta abusos, pasando por fantasías y manías. Por otro lado hay una gran presencia de todo lo relacionado con el miedo, la muerte y la soledad. Y también hay ejemplos, claro, de cuestiones más lúdicas», detalla la artista.

Niebla toma todo eso, lo pasa por el tamiz de la pulsión casi infantil de rotular el pupitre, la puerta del baño, el banco de madera en el parque y cuaja una instalación inquietante y hermosa, liberadora y doliente, porque en realidad habla de cada uno de nosotros. Aquella niña de nueve años estaría orgullosa. Y nos guardaría el secreto.