Un viaje paisajístico por la creación pictórica más desconocida de Sorolla

Uno de los rincones de la exposición, que se puede visitar hasta el 30 de septiembre en Sevilla./José Luis PIedra
Uno de los rincones de la exposición, que se puede visitar hasta el 30 de septiembre en Sevilla. / José Luis PIedra

Cerca de 7.000 personas visitaron ya la exposición de la Fundación Unicaja en Sevilla, que exhibe hasta el 30 de septiembre las mejores obras paisajísticas del pintor valenciano

JOSÉ LUIS PIEDRA

Sevilla. Sorolla ilumina este verano a Sevilla a través de una exposición que nos ofrece la vertiente creativa más desconocida del pintor de la luz, sus paisajes de interior. El artista valenciano es la estrella de la muestra que la Fundación Unicaja mantiene abierta en la capital andaluza bajo el título 'Sorolla, Tierra Adentro', organizada con la colaboración con el Museo Sorolla de Madrid.

La muestra recoge más de medio centenar de obras de Sorolla que evidencian la importancia del género del paisaje en su obra creativa y su papel esencial como expresión del arte realista del que fue su exponente pictórico más sublime. Incluye una selección de sus clásicas escenas mediterráneas pero, como singularidad, exhibe también paisajes de interior y que no son tan conocidos y afamados como el resto de su obra.

La exposición es todo un viaje desde la luz del litoral hacia el más profundo interior en el que Sorolla plasma con su increíble estilo la diversidad del paisaje español. Desde la Valencia natal del artista, con sus huertos y su mar, a las verdes praderas del norte del país, pasando por vistas naturales y monumentales del interior peninsular, para bajar hasta una tierra andaluza de contrastes.

Pintor de la luz

La responsable de Artes Plásticas y Espacios Museísticos de la Fundación Unicaja, aseguró a este periódico que «Sorolla es, sin duda, el pintor de la luz y los cuadros expuestos reflejan su maestría no solo en los paisajes de la costa mediterránea y de su tierra natal levantina, sino que se adentran en el interior para exhibir también la luz en esos paisajes que pretenden hacer olvidar la España deprimida de su época», apuntaba Emilia Garrido.

Además, explicaba la importancia del contexto en el que alumbró su obra, ya que fue un pintor que compartió las ideas e inquietudes de la generación del 98 y del Instituto Libre de Enseñanza y su obra está, precisamente, impregnada del espíritu regeneracionista de esa corriente que pretendía romper con el desgraciado pasado del país.

«En esta obra hay una búsqueda por una nueva imagen de España a través de sus paisajes, una nueva forma de ver el país, una España sin pasado y sin historia», subrayaba la responsable artística y museística de la Fundación Unicaja. «La exposición, además de deleitarnos con su asombrosa capacidad para captar la luz en sus cuadros, pone de relieve el papel que jugó el artista en la modernización de la pintura realista española», según Emilia Garrido.

Las obras exhibidas, que proceden de los fondos de las colecciones del Museo Sorolla y la Fundación Museo Sorolla, están centradas sobre todo en los paisajes de interior, aunque también destacan las escenas costumbristas marineras, las más representativas de la obra plástica de Sorolla, que no podían estar ausentes Y es que la sensibilidad del pintor para el manejo de la luz queda especialmente patente en estos lienzos de mar y playa.

El recorrido expositivo se inicia con un espacio dedicado al mar, teniendo su primera parada en la Valencia natal del pintor donde retrata sus huertas, alquerías o la Albufera junto a calles y monumentos de la capital levantina. Sobre el paisaje castellano con el que se sigue la visita compartió fascinación con figuras del círculo de la Institución Libre de Enseñanza como Francisco Giner de los Ríos y Aureliano de Beruete y Moret. La muestra también se detiene en el norte del país y el Cantábrico, donde coincidió con otros intelectuales y artistas que determinarían el tratamiento de los matices lumínicos, en una tierra de vivos verdes contrastados con el gris de la niebla. Pero también se puede admirar su experimentación con la pintura al aire libre, que instaura el nuevo paisaje realista español que encontramos en Sorolla.

Otros paisajes retratados por el pintor se recrean en ciudades como Toledo, Granada y Sevilla, de la que exalta sus patios repletos de flores, la campiña sevillana, los barrios populares de Granada y su majestuosa Alhambra o el paisaje mesetario de Toledo. La muestra reserva un rincón especial a una reproducción de un retrato de Antonio Machado pintado por Sorolla para la galería de la Hispanic Society de Nueva York.

Y es que la nueva visión de España y su imaginario que mostraron tanto el pintor valenciano como el poeta andaluz es un oportuno nexo que ha querido aprovechar la Fundación Unicaja, cuya representante, Emilia Garrido, confesaba que la exposición se gestó precisamente con el propósito de seguir la línea de la primera muestra con la que se estrenó el centro cultural de Sevilla y que había estado dedicada al legado documental de los hermanos Machado. En este sentido, dijo que «en este caso se eligió a un personaje emblemático del arte de esa época como es Sorolla, por lo que se decidió recuperar la vertiente más desconocida del pintor por el gran interés que sus lienzos contienen para poder entender la España de ese momento».

A su juicio, ambas muestras tienen en común ser reflejo de la España decadente de finales del XIX, a través de los manuscritos y documentos de la familia Machado en el caso de la primera, y de las renovadoras pinceladas de Sorolla en el caso de la muestra abierta al público ahora. Además de la muestra en torno a Sorolla, el centro acoge actualmente una sala de exposición permanente dedicada al legado de los hermanos Machado.

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