Un viaje al corazón del arte contemporáneo hecho en Málaga

Santiago Picatoste, en su estudio. /Mónica López
Santiago Picatoste, en su estudio. / Mónica López

El proyecto RoutArt organiza visitas personalizadas a los estudios de los creadores locales para servir de enlace entre los autores y los coleccionistas

Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZ

Una conversación informal entre amigos. En un momento, uno de ellos nombra el trabajo de otro artista, saca el teléfono móvil, entra en su perfil de Instagram y se lo muestra al resto del grupo. Entonces alguien mira la pantalla con atención, pide más y plantea la posibilidad de trabajar con el autor de aquellas piezas. Como primer resultado, una exposición en Canadá y otra en Italia. Le ha pasado a Julio Anaya, cuya obra mostró el también artista malagueño Javier Calleja al periodista Sasha Bogojev, enlace en algunos de los proyectos internacionales que empieza a firmar Anaya. El caso lo pone como ejemplo Alicia Guitérrez para ilustrar la importancia, casi la necesidad, de muchos creadores locales de dar visibilidad a su trabajo. 

Con ese objetivo nace el proyecto RoutArt, una plataforma que aspira a poner en contacto a los artistas malagueños con coleccionistas internacionales a través de visitas personalizadas a los estudios de estos autores. Alicia Gutiérrez y Elisa Solo de Zaldívar son las promotoras de la iniciativa que se presentará en sociedad la próxima semana y que tiene prevista su primera ruta el día 24. «En Málaga hay una cantidad y calidad de artistas increíble, pero a menudo necesitan ayuda para tener una mayor visibilidad, sobre todo, en el extranjero. Las galerías trabajan en una situación casi heroica, por eso pensamos en sumar esfuerzos para crear esta plataforma y servir de enlace entre los autores, las galerías y los coleccionistas», detalla Guitérrez.

Así, RoutArt quiere «mostrar la otra cara de Málaga a través del trabajo de sus artistas» mediante «rutas para visitar los estudios de los creadores y que los coleccionistas puedan comprar obra directamente allí», avanza Gutiérrez. Eso sí, la gestora pone el parche antes de que salga el grano de la posible competencia a las galerías comerciales: «No somos una galería, queremos ser un catalizador. Por eso, cuando el artista esté representado por una galería, la venta se realizará siempre a través de esa galería».

Como piedra de toque, RoutArt nace con un plantel de 35 artistas malagueños centrados en la creación contemporánea y representantes de las tres últimas generaciones de autores radicados en la provincia. Así, la nómina va de la generación surgida en los 80 a manos de Chema Cobo, Rafael Alvarado, Paco Aguilar y Chema Lumbreras, hasta las jóvenes promesas convertidas en realidades como Darko, Imon, Victoria Maldonado, Paloma de la Cruz o el mencionado Julio Anaya, pasando por autores de una generación intermedia como José Medina Galeote, Santiago Picatoste y Marc Montijano.

Varios modelos

RoutArt plantea, de inicio, dos rutas mensuales, combinando varios modelos de visitas guiadas. De una parte, recorridos organizados con 'cicerones' populares para el gran público; por otro, citas con profesionales del sector artístico y, por último, visitas bajo demanda. El proyecto se estrenará con el primer modelo, actuando como maestro de ceremonias el presentador y escritor Boris Izaguirre, quien mostrará los trabajos de Juanjo Fuentes, Eugenio Rivas, Sandra López y Alejandro Montiel.

Los 'convention bureau' y los incentivos de empresas son otros de los flancos en los que RoutArt ha puesto sus miras. «No sólo queremos ofrecer una ruta, queremos mostrar lo que se está haciendo en Málaga a profesionales del sector», brinda Gutiérrez.

«RoutArt tiene otro gran objetivo, conseguir una mayor salida profesional del artista local. Ser el enlace entre artistas, galerías y coleccionistas. Un escaparate cuya meta es conseguir proyectos nacionales e internacionales», añaden antes de refrendar su ideario: «Ayudar a romper el mito de que coleccionar obras de arte está reservado a un mercado elitista y reforzar la idea de que el consumo de arte es asequible, accesible e innovador y contribuye a reforzar y a aumentar los beneficios de la inversión cultural, turística y económica de nuestra ciudad».