Utrera en La Cochera
No sé quién puso fecha y hora al último concierto en Málaga de la cantante Maui de Utrera: justo hace dos días, sábado ya de ... verano, a las doce y media del día y en la noctámbula Cochera Cabaret. Cerquita de los chiringuitos, pero teniendo que hacer el cuerpo para entrar a su oscura sala climatizada. Menos mal que los valientes fans de la artista sevillana pudimos guarecernos antes en ese ambigú presidido por el Goya de Salva Reina. Así que los setenta u ochenta mil asistentes -quítenle muchos ceros, pero qué más da- nos fajamos en bermudas para disfrutar del tronío de la de Utrera. Sobrina carnal de Bambino, cumbre de los meandros arrabaleros del flamenco, Maui lleva veinte años intentando labrarse un camino que la lleve al WiZink Center, pero de momento se conforma con el tirón de sus 'Domingos de vermut y potaje', cita de éxito para la modernidad madrileña que a veces gira por otras localidades. Pero el sábado no era día para guisos, obviamente.
Su estilo es personal e intransferible. Como una suerte de Martirio actualizada, sin gafas pero con ojazos de mapache, sus letras hilarantes y repulidas roban el corazón. Tiene la voz grave de la familia y gran agudeza en el verbo, y lo mismo te habla de la soledad que de las papas con choco. A su puesta en escena llena de saber musical le suma una gracia y una gestualidad que la emparenta, ah, con Lina Morgan, con Yolanda Ramos, hasta con la hondura de Giuletta Masina, ay. Porque lo suyo no va de parodia, aunque maneje toda la guasa del mundo. Va de un trasfondo de canciones flamencas livianas pero de intenso sabor agridulce: como unas buenas aceitunas aliñás. El sábado bromeó sobre sus dos décadas huérfanas de un hit, sobre su poca vena de cantautora o sobre su extensa banda: un gran Paco Soto Ivars a la guitarra, y pare usted de contar. Vestida con un traje rotonda difícil de manejar, trasunto de una Scarlett O'Hara recién salida de La Campiña, triunfó durante una hora y media y adelantó el título de su nuevo disco: 'Cariño, pásame el pan'. Una delicia que ya ansiamos degustar.
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