Un vuelco histórico

ÓSCAR BELATEGUI

Vayan olvidándose de frases hechas como «¿qué dan esta noche en la tele?». O de echar un vistazo a las páginas de la programación en el periódico con el tradicional esquema de columnas: primero Televisión Española, después La 2, Antena 3, Telecinco... 'Variety', la biblia del mundo de la comunicación y el entretenimiento, amanecía ayer con el resultado de una encuesta realizada por la firma de Wall Street Cowen & Co. La respuesta a la pregunta de qué ven los estadounidenses en televisión marca un antes y un después. La mayoría de los encuestados se han pasado a Netflix como su principal centro de ocio. Después, y a una alejada distancia, aparecen los canales por cable tradicionales, que hasta ahora ocupaban la primera posición. El tercer puesto es para la televisión en abierto y el cuarto para YouTube.

Los datos de la encuesta en la franja de 18 a 34 años no dejan dudas: el 40% de los espectadores elige Netflix como método de consumir películas y series. Después viene YouTube por delante de la CBS, NBC, ABC y compañía. Entre los 'millennials' crecidos al calor de internet ya no hay sitio para la televisión tradicional: quieren los contenidos ahora y en cualquier dispositivo. Más de 1,2 millones de estadounidenses abonan mensualmente una cuota a los creadores de 'Stranger Things', que solo este año destinarán la fabulosa cifra de 13.000 millones de dólares para generar contenidos propios. Más cifras apabullantes de este vuelco histórico: la plataforma de vídeo en streaming ha superado los 125 millones de usuarios en todo el mundo durante el primer trimestre de este año. Sus ingresos han aumentado un 40% hasta llegar a los 3.700 millones de dólares.

Así, no es de extrañar que los analistas de Morgan Stanley propinaran este pasado lunes un duro varapalo a cinco grupos de comunicación europeos, entre ellos Mediaset. La compañía recomienda no comprar acciones de los grandes de la comunicación porque considera que la caída del consumo de la radiodifusión tradicional va a ser cada vez más aguda. No es que la gente vea menos la televisión, sino que ha cambiado la forma en la que la ve.

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